Contrayerba en la escena: poética de la esperanza para las mujeres mayas

La pieza teatral bilingüe “Contrayerba: monólogos de mujeres mayas”, producida gracias al Programa de Acciones Culturales Multilingües y Comunitarias PACMYC 2019, inició su primera temporada en ese año con el trabajo colaborativo entre las actrices Christi Uicab y Jazmín Alhelí, y el director escénico, Antonio Teyer. La pieza, una adaptación del libro de relatos U yóol xkaambal jaw xiw (2013), de Ana Patricia Martínez Huchim, fue creada por ambas artistas de la escena.

Sin embargo, para comprender cabalmente el proceso creativo, vale comentar que este primer reconocimiento tuvo como punto de partida el ejercicio teatral que tiempo atrás Christi había realizado cuando cursaba sus primeros años en la universidad. Ahí tuvo por primera vez en sus manos la mencionada obra de Martínez Huchim. Junto con dos compañeras de estudios, y la autora del libro, se reunieron en un café para conversar y elegir los fragmentos del discurso de cada una de las tres mujeres mayas que decidieron representar: la partera, la trabajadora sexual y la hierbatera, con motivo de la presentación del libro, en enero de 2014. En esa ocasión, la escenografía apenas era un boceto y el discurso literario fue reproducido casi íntegramente, debido a que la intención fue acompañar, con una breve muestra actoral, la presentación del citado conjunto de relatos. Desde aquel día en el auditorio de la Facultad de Ciencias Antropológicas de la UADY, obtuvieron una muy efusiva recepción de la sociedad, coronada de aplausos. Cinco años después, hemos visto el despliegue de una adaptación que alcanzó reconocimiento del sector público.

En 2021, Gladiola Chí, artesana y arquitecta, se integra para dar realce a tres importantes aspectos de la obra: dirección artística, escenografía e iluminación. En ese momento, decidieron fundar la colectiva “Contrayerba”, en honor a la primera producción que juntas han forjado. Desde el mencionado apoyo del PACMYC, Christi y Jazmín habían estado madurando las diversas facetas que implica la creación escénica, por lo que su trabajo de adaptación fue seleccionado por el programa Raíz México. Giras Artísticas, ese mismo año, lo cual posibilitó una segunda temporada.

Este 2022, gracias al Fondo Municipal para Jóvenes Creadores, la colectiva ha integrado tareas de investigación, gestión y vinculación, que no solo brindan fundamento y congruencia a su propuesta, sino que han llevado a la consolidación de una poética en la que, a través de la expresión corporal y la voz, Cristina y Jazmín dan vida a 30 personajes. Además de haber logrado que sus financiamientos tejan redes con otras mujeres del interior del estado ⸺como puede apreciarse en el vestuario, elaborado por Fidelia Ek Góngora, y en la asesoría de la activista Bertha Pech⸺, podemos afirmar que la colectiva ha gestado un brillante trabajo de adaptación al que han contribuido otros participantes, como Miguel Canto, quien se suma a la dirección escénica de Teyer; los asesores en lengua maya, Yamili Chan y Ángel Koyoc; y la fotografía de Paola Maas.

Cabe mencionar que la dirección escénica, aunque recae en Antonio y Miguel, se genera a través del diálogo y las opiniones que el conjunto proporciona colaborativamente, pues esta es la metodología. También puede afirmarse que las creadoras, a través de las artes escénicas, asumen como propia la identidad maya y reivindican la memoria colectiva, acentuando la resistencia ante el estigma, la desigualdad de género y el olvido de sus saberes dentro de sus territorios. “Contrayerba: monólogo de mujeres mayas” es un homenaje a las que ya no están; se expresa igualmente en favor de las niñas que fuimos, y de las que hasta el día de hoy no cuentan con los recursos para ejercer su autonomía.

Son cinco los personajes principales de esta adaptación: Alma Sagrario, la espiritista; Virginia, la trabajadora sexual; Concepción, la partera; y Remedios, la yerbatera, cuyas vidas son narradas por X’ Sola, una escritora que escucha a los espíritus de estas mujeres y transcribe sus historias para visibilizar experiencias de discriminación, rechazo y olvido. Aun cuando en la obra original se menciona que la contrayerba es algo más que un remedio medicinal, y que significa una forma de revertir siglos de injusticia, es en esta pieza teatral donde se construye de manera más completa una poética de la esperanza, un arte que revierte siglos de dolor a través de nuevos discursos que no forman parte de la pluma de Martínez Huchim, y que denotan la puesta en marcha de una labor de activismo en los escenarios, un camino hacia la reflexión y fortaleza, señales de empatía entre mujeres que logran resarcir el daño físico, psicológico y espiritual que en los relatos no alcanzábamos a apreciar.

Para entrar en materia, mencionaré, entre varios otros, tres detalles acertados del guion, como el de incluir frases de inicio para aludir a cada uno de los personajes que va a ser representado. Igual, en momentos donde es necesario acentuar la diferencia de género, se recurre al tono y a discursos que no forman parte del libro ⸺como los relativos al declarado respeto que los hombres sienten por la Guadalupana, en contraste con el maltrato que propinan a sus mujeres dentro de sus casas⸺ , que mantienen y cierran los cuadros acertadamente. Por último, la extensión de los parlamentos en maya y su aparición al inicio y en otros instantes, causa un excelente impacto, ya que está muy lejos de ser la frase chusca o de doble sentido que por décadas hemos escuchado en los escenarios de corte más comercial. Sin duda, el tono en que se enuncia el parlamento en maya, genera el efecto de dignidad que celebramos ampliamente. Punto y aparte los detalles de improvisación que nunca faltan y que fueron bien resueltos.

Por cuanto a la escenografía, de escasos y muy puntuales objetos, utilizados por los habitantes de la región yucateca, ofrecen una circular demarcación entre lo público y lo privado, trazo que magistralmente evoca una casa típica. Hay sogas de henequén con las que se recrean lo mismo hamacas que serpientes; y ramas de árboles puestas en cruz, que son la representación doliente de las mujeres fallecidas, las cuales identificamos por el color diferenciado de los rebosos que en vida llevaban sobre sus cabezas. Un análisis del espacio no es completo sin el recurso de la iluminación que estuvo igualmente discreto, justo para crear la imagen requerida, marcando focos de atención, así como efectos de distancia o de disolución tenue del personaje para que no tenga que abandonar la escena, y posibilite su inmediata transfiguración en otro. De buena factura, la iluminación generaba ritmos que acompasaban dichos cambios, al igual que cuando se iniciaba o terminaba un parlamento.

La actuación de ambas actrices merece igual reconocimiento. Tanto Chris como Jazmín se fundieron bajo una misma consigna. Parecían dos en una, pero cada quien marcando sus individuales trazos. En la apropiación de cada personaje, destacan los movimientos corporales y gestos, así como el volumen ⸺se aprecia que hayan prescindido de gritos aun en momentos conflictivos⸺; la dicción, limpia y perceptible, en ambas lenguas; timbre y tono de voz, amoldados a cada momento, tanto si se representaba a un hombre o a una mujer, y dependiendo de los parlamentos. Chris convencía tanto en su papel de espiritista como en el de la dueña del prostíbulo; Jazmín nos fascinó al transformarse en el marido de la mujer que da a luz, en la prostituta violada, en la niña a la que le encantan las serpientes. Me parece muy acertado que esta última mujer representada, Remedios, jugando con sus inauditas mascotas, descendiera para presentar a sus criaturas entre algunos espectadores, porque hasta nombre propio les había puesto, e invitaba a conocerlas sin temor alguno, ya que de este modo, al fusionar los planos de realidad, se hace efectiva la invitación a adentrarnos por los canales que revelan el punto de partida para semejante poética esperanzadora: acércate a quien te envenena, conócelo bien, para que puedas saber cómo generar una respuesta, la cual no tiene por qué ser reactiva, sino estratégica y con efecto a largo plazo. La serpiente es la vida misma, y su relación con nuestra especie, en particular con la mujer, marca un eje para interpretar el mensaje que la escritora tizimileña presenta y que la colectiva ha enriquecido con puentes a nuestro presente y futuro.

Sin duda, la función de cierre de temporada en el Centro Cultural Olimpo, que tuvo como artista simbólicamente invitada a la propia Ana Patricia, fallecida en 2018 ⸺cuyo asiento reservado estuvo en la cuarta fila⸺, es una clara señal de que también se han conjuntado puentes entre ética y estética, lo mismo que entre disciplinas y niveles de realidad y ficción. Es evidente que “Contrayerba: monólogos de mujeres mayas” ha indagado en la psicología del personaje y ha desarrollado un método de reflexión que a la vez conmueve. Porque quiero creer que Ana Patricia sonríe y aplaude tan fuerte como nosotros al apreciar el renovado cause de su expresión verbal, más allá del violento universo que decidió contarnos.

Si Martínez Huchim dio voz a las muertas ⸺desdoblada en la X’Sola que escribe con agua de achiote en su blanca vestimenta⸺, el colectivo y su obra han dado un paso adelante y añaden otras formas de resistencia, dignificando y situando a las mujeres en redes de apoyo que, 15 años después, las autorrepresenta como una realidad visible también fuera de la escena.

Por todo lo anterior, esperamos que otras voces críticas se sumen a analizar y promover obras como esta, de interesante y bien lograda factura, para que alcancen a ser visibilizadas en más municipios yucatecos, ámbitos especialmente significativos para la transformación de mentalidades. Hago un llamado a las autoridades de Yucatán, pues, a mi parecer, si las artes escénicas apuestan en favor de este compromiso social, habrá que vincularlas con los programas que en materia de género desarrollan las instancias públicas, pues nada más didáctico e impactante que una obra hecha para el mismo pueblo del que ha surgido. Y cómo recuerdo a Patricia Martínez, quien se ocupó de retornar a las comunidades para compartirles la literatura que tomó forma en sus manos, a partir de la oralidad. Esta es una invitación a cerrar ese círculo; que la ética y estética reunidas cumplan sus respectivas finalidades.

Enhorabuena a la colectiva “Contrayerba” y que el mensaje de esperanza alcance a despertar consciencias más allá de la capital del estado e, incluso, pueda resonar en otras latitudes de nuestra América.

Lourdes Cabrera Ruiz es Presidente de Club Cultiva Mente, A.C., miembro fundador de la Asociación Literaria y Cultural de Yucatán, docente, coordinadora de talleres literarios en contextos educativos, sociales y culturales. Contacto: ccultivamente@gmail.com