Brevario Agujeros Negros

Desde finales del siglo XVIII, en 1780, se sugiere la existencia de los Agujeros Negros. En 1916, Einstein los predice con sus cálculos y en 1971 son localizados por el astrónomo John Wheeler. Es así como estos extraños objetos han capturado la atención de la comunidad científica por su naturaleza extraordinaria y singular. ¿Qué datos nos ofrecen ciencias como la astrofísica para entenderlos mejor?

Probablemente hayas encontrado uno o más artículos, notas o hasta memes en las redes sociales e internet que los mencionan, y no te haya quedado del todo claro qué son o porqué hay tanto alboroto en torno a ellos. Y es que sin duda son bastante extraños en su origen y comportamiento; de tal forma que resultan sorprendentes objetos de estudio que nos ha costado trabajo entender. Además, en años recientes, hemos descubierto que algunas cosas que creíamos saber o entender de ellos (los agujeros negros), en realidad, no eran más que mitos. (Un reflejo de cómo ha sido la propia historia de la ciencia y el conocimiento que ésta deriva).

Su nacimiento y tamaño son el resultado de la muerte de las estrellas (que es cuando una estrella acaba con su combustible). Cuando una estrella muere, se pierde un delicado equilibrio entre la masa de la estrella y la gravedad que la rodea, lo que hace que colapse violentamente sobre sí misma con una fuerza tal que literalmente se forma un agujero en el tejido del cosmos en donde a su punto central se le llama singularidad, un punto infinitamente pequeño con una infinita densidad.

En la singularidad la gravedad es tan fuerte que distorsiona la geometría del espacio de tal manera que nada, ni siquiera la luz, puede escapar una vez que se alcanza su horizonte de sucesos, una frontera imaginaria que una vez se traspase no hay retorno posible pues la velocidad de escape necesaria para regresar supera la de la luz y las matemáticas nos dicen (hasta el momento), que eso es imposible.Es como un episodio de “la dimensión desconocida”: una vez que se cae dentro de un agujero negro se mire a donde se mire, sólo hay una única dirección posible, la singularidad.

Estos objetos celestes no van por el universo succionando galaxias pues no son aspiradoras, más bien todo lo que cruce su horizonte de sucesos se “cae” a la singularidad, en donde se rompen las leyes de la física y las matemáticas conocidas, por lo que no entendemos muy bien qué diablos pasa ahí.

Sabemos que la gravedad distorsiona el espacio que a su vez afecta el tiempo porque ambos están íntimamente conectados como dice el concepto del espacio-tiempo de la teoría de la relatividad, y en realidad no están separados como nuestros sentidos perciben, por ejemplo, podemos ir arriba, abajo, al frente, detrás y a los lados pero solo podemos percibir el tiempo en un solo sentido, hacia el futuro, cuando el espacio-tiempo lo contempla todo en una misma geometría: pasado, presente y futuro son un mismo continuo. Entonces, en un agujero negro la gravedad de la singularidad es tan intensa que el tiempo se va haciendo cada vez más y más lento hasta que cruza el horizonte de sucesos donde se detiene abruptamente y en donde solo podemos deducir sobre los eventos que pueden suceder ahí… tal vez no pase nada, o tal vez sucede todo al mismo tiempo y sobrepasa nuestro entendimiento de cómo funciona en realidad, la realidad.

Aparentemente al centro de cada galaxia hay un agujero negro super masivo con densidades de hasta más de un millón de veces la de nuestro sol y se predice que en la última etapa del universo conocido sólo existirán agujeros negros que en trillones de años se irán evaporando hasta morir y cuando el último agujero negro se evapore, todo será oscuridad, nada se moverá, nada cambiará y el mismo “tiempo” dejará de ser relevante. Yo pienso que las matemáticas de los agujeros negros son tan extremas que se vuelven filosofía… ¿y a ti? ¿Qué reflexión te dejan?

Ana Laura Herrera de la Cruz
Antropóloga por la facultad de Filosofía y Maestra en Innovación en Entornos Virtuales de Enseñanza aprendizaje por la facultad de Informática, ambos títulos por la Universidad Autónoma de Querétaro. Forma parte del equipo de Urania y es miembro del club astronómico de Querétaro José Franco. Su interés por la Astronomía surge de los libros, la literatura de grandes astrofísicos que la llevaron a descubrir lo fascinante y retador que implica conocer el Universo.