Crisis y destrucción climática

El calor extremo que sentimos en estos días y que se extiende por el país, así como por otras regiones del mundo, no responde únicamente a lo que se llama cambio climático, o no a los procesos naturales de los ritmos y cambios que el medio ambiente experimenta por su propia evolución, sino que esta situación se vincula directamente con la sobreexplotación de los recursos naturales, la no planificación armónica con la naturaleza de las ciudades y los megaproyectos como el tren maya, cuyos efectos de deforestación y destrucción de hábitats de diversas especies de animales, trae consigo modificaciones obligadas a la naturaleza que a su vez impactan en la vida humana.

La sobreexplotación de la naturaleza es un fenómeno que con la Revolución Industrial y el desarrollo del capitalismo se aceleró a gran escala, y que hoy con los avances tecnológicos es llevado al extremo, pues implica la tala desmedida de bosques y montes, la modificación de ríos, lagos y mares, afectando por ende los ciclos de vida y regulación de la temperatura, además de la utilización de combustibles totalmente dañinos al medio ambiente, así como el consumo desmedido de los recursos naturales genera que los ciclos de reproducción y autorregulación de la naturaleza se vean afectados, siendo que ante la escases de productos las potencias económicas por su avaricia han implementado más químicos para acelerar esos procesos aletargados, lo que provoca más afectación a la calidad de los productos y al clima, pues los químicos y los combustibles están relacionados de manera directa con la destrucción de la capa de ozono y con el calentamiento global.

Asimismo, las industrias de mineras son otro gran factor de daño a la naturaleza, el extractivismo cada vez más desmedido genera repercusiones ecológicas que comienzan a dejar sus huellas, y que lamentablemente aún nos falta mucho por conocer que otros efectos tendrá la utilización de químicos para la extracción de litio y otros minerales en el medio ambiente, siendo que el propio litio es sumamente riesgoso, pero hoy es de los tesoros que despiertan la avaricia y genera guerras, polémicas geopolíticas e incluso invasiones imperialistas y neocolonialistas.

La aceleración en el crecimiento de las ciudades, sobre todo aquellas que hoy son modificadas para ser sometidas a los dictados de la industria turística, sufren fenómenos como la gentrificación, que si bien están asociados a repoblamiento, segregación y marginación de la población autóctona al interior de las propias urbes y otros procesos que germinan injusticia, también repercuten en la crisis climática y el calentamiento global, entre otras razones porque la lógica que siguen no va en armonía con el medio ambiente del lugar donde se generan los mal llamados “desarrollos”, sino que únicamente se rigen por el deseo de acumulación de capital, ya que traen deforestación urbana, mayor cantidad de espacios de concreto, falta de respeto a los hábitats de la flora y fauna local, priorizando la generación de espacios artificiales que simulan naturaleza, en lugar de aprovechar bajo una planeación estudiada de los recursos naturales de cada localidad ofrece, además la sobrepoblación también acelera el calentamiento en las urbes.

El calor extremo que hoy sentimos es sólo uno de los tantos efectos de la destrucción del medio ambiente generado por políticas de extracción y acumulación de capital que no piensan realmente en la vida humana. Hoy necesitamos el replanteamiento de las ciudades e industrias para garantizar la vida humana en armonía con el medio ambiente, como bien nos lo enseñanza los pueblos originarios, cuya filosofía respeta y cuida a la naturaleza.

Cristóbal León Campos es Licenciado en Ciencias Antropológicas con Especialidad en Historia por la Universidad Autónoma de Yucatán. Integrante fundador de la Red Literaria del Sureste México-Nuestra América. Es editor de Disyuntivas. Cuaderno de Pensamiento y Cultura. Colaborador de Por Esto!, La Jornada Maya, Novedades de Yucatán, De Peso y diversos medios impresos y digitales. Coautor del libro Héctor Victoria Aguilar. Esbozo para una biografía (SEGEY. 2015), coeditor del libro Migración cubana y educación en Yucatán. Actores, procesos y aportaciones (SEGEY, 2015), autor de En voz íntima (Disyuntivas ediciones, 2017). Miembro de la Asociación Mexicana de Estudios de la Caribe (AMEC) y del equipo de promoción de Archipiélago. Revista cultural de Nuestra América (UNAM-UNESCO), miembro de la Asociación de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe (ADHILAC). Fue coordinador académico de la Casa de la Historia de la Educación de Yucatán de 2010 a 2019. Actualmente es Coordinador de la Cátedra Libre de Pensamiento Latinoamericano «Ernesto Che Guevara».