Dramaturgia De Fronteras de Alexis Álvarez Lara

Foto: Juan Pablo Campos León

Personajes:
Un hombre
Una mujer

I

Hombre y mujer al unísono
 
El desierto sofoca
Las voces
Los nombres
La edad
La memoria
De los viajeros perdidos
 
Es una frontera de silencio.

II

Hombre: Cuídate de los migras que son mexicanos, esos son más perros que los pinches gringos. Fue lo último que me dijo mi tío antes de salir en la madrugada para irnos con el pollero. Mi tío llevaba años yendo y viniendo desde que tenía 15, pero seis meses antes había nacido su primer nieto y decidió ya no volver a cruzar. Quería verlo crecer como no vio crecer a sus hijos.

Mujer: En el desierto debes seguir todas las instrucciones que dicen los polleros, ellos son los que conocen cómo va la cosa y tú nomás obedeces, sigues, pues, lo que ellos te dicen. Por ejemplo, antes de salir los coyotes te dicen que si la migra nos cacha tenemos que tirarnos en una zanja y que ahí nos quedemos y en vuelta de unas horas ellos van a tronar unas piedritas: «Si las tronamos tres veces es que somos nosotros, pero si truenan las piedritas más de tres veces no somos nosotros, son otros», esa es la seña. Entonces no hay problema, no te puedes perder, ellos te están cuidando, pero por eso te digo que debes de seguir todas las instrucciones que dicen ellos.

Vivir en la Frontera significa que tú
no eres ni hispana india negra española
ni gabacha, eres mestiza, mulata, híbrida
atrapada en el fuego cruzado entre los bandos
mientras llevas las cinco razas sobre tu espalda
sin saber para qué lado volverte, de cuál correr;

III

Tamara: Mi familia no me quiere, no hice nada, son homofóbicos y no quieren verme y menos ahora con todo esto.

Luis: Al menos a ti no intentaron matarte. Me echaron a la calle, desnudo, a las seis de la mañana. Habían abusado de mí. Tenía sangre goteando, estaba destrozado y desnudo. Empecé a caminar; buscando ayuda. Ahí nos conocimos ¿te acuerdas? Me salvaste la vida.

Tamara: Parecías un perrito de la calle, flaco y jodido.

Luis: Una de mis tías me avisó por teléfono: Tu padre quiere verte muerto. No desea que vivas porque eres una vergüenza para tu familia.

Tamara: ¿Por eso decidiste venirte aquí, a Tijuana?

Luis: Siguieron buscándome. No me quedó más remedio. Cuando andaba solo, en la calle, conocí a un hombre mayor. Me ofreció un lugar para vivir y comida, todo, pero yo no sabía que era gay. Al final, nos convertimos en novios. Con él tenía seguridad, quien sabe porque pero nadie se metía con él, ni la policía. Fue él que me dijo que debíamos pasarnos al otro lado. Lo cabrón no es llegar a EEUU, lo malo es que primero hay que pasar por México. Las cosas no funcionaron con él porque yo había crecido un poco. Vivimos tres años juntos. Empezó a ponerse violento y se enfermó, así que volví a las calles. Estaba tratando de sobrevivir y empecé  a trabajar en esa discoteca. Ahí me reencontré con Perla y ella me dijo que estaba por cruzar el río, agarré los tres trapos que tenía y me la seguí. Me quedé en Tijuana porque empecé a trabajar aquí y ahora que viniste, pos igual nos vamos los dos pal’ otro lado. Lo que si es que no te reconocí con tremendas tetas y ese pelo divino.

IV

Juan o Pedro, según sea el caso

En agosto del 1975 me arriesgué a cruzar la frontera de nuevo, ya lo había intentado tres años antes y después de un tiempo trabajando me cayó la migra y me deportaron. Yo estaba muy joven entonces y no medía los peligros, aunque ahora los riesgos son mayores porque te desaparecen, secuestran o te matan. Antes el peligro solo era que te agarrara la policía, aunque también te arriesgabas y te podía costar la vida cruzando el rio o caminar días por el desierto. Un familiar me consiguió  unos papeles de  otra persona, poco a poco me fui a acostumbrando a responder por ese nombre y pude trabajar 28 años, en empacadoras,  cargando y descargando camiones hasta que me agarraron en Enero de 2008. Me tuvieron encerrado por siete meses y a pesar de  tener un expediente limpio sin infracciones a la ley, siendo trabajador eficiente y ordenado, fui deportado y  castigado 10 años, por falsear información; más de 30 años he vivido en Estados Unidos. Hoy a veces me cuesta y tardo en reaccionar cuando alguien me habla por mi verdadero nombre. En este tiempo puede educar a mis ocho hijos, hacerlos ciudadanos americanos, arreglar la residencia de mi esposa, pero nunca arreglé mis papeles.

V

Hombre: ¡Padre Eterno, soberano Dios! Envía a tus ángeles a sacar del purgatorio a esta alma… Dios quiera que ahora si encuentre a mi hermanita. Porque Margarita yo ya me quiero morir, pero no podré hacerlo hasta que te encuentre. Tú, dichosa, tan tranquila que te ves, ahí tendida. Nunca antes te envidié la suerte de irte al otro lado hasta ahora. Y ella que se fue siguiéndote, creyendo en las mentiras que le echabas, de la gran vida que tenías allá, de los lujos, del dinero a manos llenas. Anoche la soñé con sed. Quiero agua, decía cuando estaba chica. Cómo te vas a acordar si nunca estuviste. Si nos dejaste a la buena de dios. Te largaste tras un hombre y Margarita siguiendo tu ejemplo. Solo regresaste cuando no hubo más remedio, cuando ya no tenías quien te dé un vaso de agua. Regresaste para morirte. Ya quiero dejar de soñarla. No quiero que llore de tanta sed; de tanto tener la garganta seca. A lo mejor en su desesperación se pone a llorar para tomarse sus lágrimas, para mojarse los labios aunque sea. Y no nos dejes caer en la tentación, librándonos de todo mal. Amén.

Cuando vives en la frontera
la gente camina a través tuyo, el viento roba tu voz,
eres una burra, buey, un chivo expiatorio,
anunciadora de una nueva raza,
mitad y mitad –tanto mujer como hombre, ninguno–
un nuevo género;

VI

Hombre: ¡Ya lo encontraron! , ¡Ya lo encontraron!

Mujer: ¿A quién?

Hombre: Al hijo de Victoria.

Mujer: Bendito, un poco más y seguro aparece mijo

Hombre: Dios quiera, si no se va a quedar muy solita ahora que se le murió el Arnulfo

Mujer: ¿Dónde lo hallaron?

Hombre: Cerca de los huizaches.

Mujer: Quien lo iba a decir, andaban norteados buscando por otro lado.

Hombre: Oiga, no va a creer que fue el mismito difunto quien dijo dónde estaba.

Mujer: ¿Cómo así?

Hombre: Pues dice Victoria que el otro día la vino a ver un muchacho y le dijo que de parte de su hijo le venía avisar donde estaba para que fueran por él. Al principio no le creyó, pero luego se lo contó a su esposo y por no dejar fueron a ver si era cierto. Y ahí lo encontraron.  Ahorita anda toda la gente alborotada buscando a ese muchacho para ver si no tiene algún recado para darles.

Mujer: ¿Usted lo cree?

Hombre: Pues ya llevaban meses buscando y nada.

Mujer: ¿Había otros?, ¿no estará ahí también mi niño?

Hombre: Si había más, pero ninguno era de aquí. Estaban las camionetas llevándose los cuerpos; yo les dije que los deberían dejar ahí para cuando les toque que los encuentren.

Mujer: A ver si ahora que sueñe a mi chamaco le digo que también avise donde está para ir por él. Ya es mucho tiempo de tenerme con el Jesús en la boca.

VII

Hombre: Llegué ahí con el coyote, toqué y pregunté por un tal Omar y me esperé a que llegara el señor, y ya le dije que vengo de parte de tal persona y me quedé con él, y me trató bien. Ahí en su casa había una muchacha de unos 18 años, sola la muchacha y ellos como que se querían «pasar de listos» con ella. Como estaba sola la muchacha me decían: ¡órale pollo, llégale!». Pero yo les dije que no. Luego la muchacha me contó lo que le estaban haciendo ahí y me dijo que la ayudara a cambiarse con otro coyote.

VIII

Agustín: Hola, tú ¿Ónde andas?

Rosa: Agustín, tan güey. Si vieras como te extraño. El otro día me llegó tu mensaje. Estás reflaquito. ¿Qué no comes bien?

Agustín: Ya sabes que la comida de aquí no sabe igual que la del pueblo ¿Cómo está todo por allá?

Rosa: Pus la cosa es que he seguido ahorrando un poco del dinerito que mandas. No mucho, tú, sólo un poquito. ¿Quién sabe? A lo mejor junto un día para irme contigo. El otro día me dijo la esposa de Ermilo que la gente no regresa del otro lado, que se quedan por allá. Yo no le dije nada, pero sentí un dolorcito acá, bien adentro. ¿Uno destos días me llevas contigo? Para cantarte por las noche y hacer un chocolatito de agua cuando te vayas a trabajar. Para esperarte con tus carne seca y pan de nata todas las noches. Para que el niño no crezca sin su papá, está igualito a ti, pero vieras como son las viejas mitoteras, ya le andan buscando parecido con Lencho el panadero. Bueno, tú, ya me voy. Cuídate mucho de los güeros. Y dime algo, no seas cabrón, que tengo un hoyo en el corazón, es un cantarito vacío, que sólo se llena cuando te escucho del otro lado.

IX

Hombre

Un sueño, de un padre a su hijo.

Salí de mi país dejando a mi mujer embarazada.

Hice caso omiso de lo que me decían: en el camino asaltan, secuestran y matan.

No me detuvo.

Vi a un padre con dos hijos, compartíamos el mismo destino.

Recuerdo que mientras cruzábamos el rio un joven se ahogó

Se lo tragó la corriente traicionera, más feroz que la migra.

La verdadera defensora de la frontera.

Consternado pensé en regresar, mi mujer embarazada: mi ánimo.

Una noticia hermosa: ¡mi hijo nace!

¡Seguiré!

La noche solía ser triste, lejano a mi familia, con Dios.

Solo buscamos el bienestar para nuestras familias, no hacemos mal a nadie, vamos de pasada.

Juan Ramón Martínez. Migrante hondureño.

X

El mismo hombre hablando con distinto acentos, ya sean de países centroamericanos o de estados mexicanos.

Hombre 1: Dicen que habrá una guerra.

Hombre 2: Es por el agua, ¿no es cierto?

Hombre 3: En mi pueblo hay mucha agua          

Hombre 1: No seas idiota, el agua es solo un pretexto

Hombre 2. ¿Les gustaría volver?

Hombre 3: No se puede volver. No hay nada.

Hombre 1: ¿Y se traerían a su familia?

Hombre 2: Yo no tengo. Yo soy solo.

Hombre 3: ¿A qué? Si aquí ya tengo otra y mientras a ninguna le falte nada…

Vivir en la Frontera significa
poner chile en el borscht,
comer tortillas de maíz integral,
hablar Tex-Mex con acento de Brooklyn ;
ser detenida por la migra en los puntos de control fronterizos;

XI

Doctora: Good Morning, Mister Medrano

Interprete: ¿Cómo estás Epifanio?

Epifanio: Rusiuuba’ Naa Stalee

Doctora: The hip fracture is going to need an operation.

Interprete: Lo van a tener que operar don Epifanio, tiene una fractura en la cadera.

Epifanio: Hracaladxe’ irme Ra Lidxe’

Doctora: is he understanding?

Interprete: ¿Me entiende don Epifanio?

Epifanio: Napa’ Candaana 

Interprete: Todo va a estar bien.

XII

Una mujer

Todos caminamos sobre huesos, es cuestión de hacer agujeros profundos y alcanzar a los muertos tapados. Tengo que cavar, con una pala, con las manos, como los perros, que siempre encuentran los huesos, que siempre saben dónde los escondieron, dónde los dejaron olvidados.

Las cosas que perdimos en el fuego, Mariana Enríquez.

XIII

Mujer: Esa vez cambié y cambié de pollero, tres veces nos agarraron. Luego cambiamos de pollero otra vez y fue cuando nos tuvo encerradas varios días, yo lloraba, porque no nos decía nada, y al final nos escapamos porque nos tenía encerradas. Entonces por tres días estuvimos perdidas en Tijuana. Luego encontramos a otro pollero, esa vez el cruce fue puro caminar, como tres días de caminar entre puro cerro y en el cerro nos van dando una asaltada, y yo decía: «Pero ¿qué hice?, ¿por qué me está pasando esto a mí?», fue bien feo porque nos empezaron a esculcar a todas y nos desvistieron. «¡Dios mío!», yo llamaba a mi papá que está muerto, ya no quiero seguir ni adelante, ni atrás, yo me quería morir en ese momento.


Vivir en la Frontera significa que luchas duramente para
resistir el elixir de oro que te llama desde la botella,
el tirón del cañón de la pistola,
la soga aplastando el hueco de tu garganta;

XIV

Canción interpreta por un hombre con la pista original

Cuando me vine de mi tierra el salvador

Con la intención de llegar a estados unidos

Sabía que necesitaría más que valor

Sabía que a lo mejor quedaba en el camino

Son 3 fronteras las que tuve que cruzar

Por tres países anduve indocumentado

Tres veces tuve yo la vida que arriesgar

Por eso dicen que soy 3 veces mojado

En Guatemala y México cuando cruce

Dos veces me salve me hicieran prisionero

El mismo idioma y el color reflexionen

Como es posible que me llamen extranjero

En centro América dado su situación tanto política como

Económicamente ya para muchos no hay otra solución que abandonar

Su patria tal vez para siempre el mexicano da dos pasos

Y aquí está hoy lo echan y al siguiente día está de regreso

Eso es un lujo que no me puedo dar sin

Que me maten o que me lleven preso

Es lindo México pero cuanto sufrí

Atravesarlo sin papeles es muy duro

Los cinco mil kilómetros que recorrí

Puedo decir que los recuerdo uno por uno

Por Arizona me dijeron cruzaras

Y q me aviento por el medio del desierto

Por suerte un mexicano a la que llamaba Juan

Me dio la mano que si no estuviera muerto

Ahora que por fin logre la legalización

Lo que sufrí lo he recuperado con creces

A los mojados les dedico mi canción

Y a la que igual que yo son mojados 3 veces

Tres veces mojado, Los tigres del Norte.

XV

Los diálogos de Vicente y Julio pueden ser interpretas por el hombre o la mujer de manera indistinta.

Vicente: Por favor vete por mi esposa, te voy a dar 4 000 dólares si quieres.

Julio: No, 4 000 dólares es mucho.

Vicente: Por favor es que mi niño está malo, y a la mamá ya la regresaron otra vez a Tijuana.

Julián: ¿Por qué no me habías hablado?

Vicente: Es que la tenían detenida ahí varios días y la llevaron hasta Las Vegas en la cárcel y luego la regresaron a Tijuana y no sabíamos de ella.

Julián: Huy pues ¿cómo le vamos a hacer?

Vicente: Por favor, por favor.

Julián: Bueno, pues voy a ver.

Vicente: Te doy los 2 500.

Julián: No es por el dinero, tú eres mi paisano, lo que me preocupa es cómo vamos a hacerle, si cruzarla con otro papel, o cómo. Creo que voy a tratar de pasarla con otro papel, pasarla como si fuera de aquí a ver si la hace, porque ya está grande y como no sabe nada de inglés. Voy a tener que traerla en la madrugada. Te voy a cobrar 500 por los gastos que voy a tener allá, porque tengo que llevar a mi hija para que me haga el paro, entonces ya va estar más cabrón, va a estar más duro.

Vicente: Está bien, pero por favor pásela.

Julián: La estrategia fue disfrazar a la señora como cholo, en esa época los pandilleros chicanos de Los ángeles. Las cholas. Las mujeres utilizan maquillaje muy cargado, sobre todo en los ojos, se peinan con un gran flequillo y visten pantalones ajustados y blusitas cortas. Entonces agarré y me fui a Tijuana, era un domingo y la llevé a un salón de belleza. Les digo a la estilista: «Córtenle su pelo como tipo chola, arréglenla bien, que parezca chola». Yo casi no duermo cuando voy para allá, cuando traigo gente grande, estoy viendo a qué horas nos vamos. Le digo a la señora: «Nos vamos a las tres y media de la mañana, tú te sientas aquí, y mi hija aquí, si nos paran te van a decir ¿What is your name?, y tú das el nombre del papel, no tengas miedo». Y le dije a mi hija que se fuera adelante con ella. Cuando cruzamos estaban dos agentes de la migra estaban sentados platicando y me dicen: «¿A dónde vas?». «A Los ángeles», les digo. «Pásate», me dicen y entonces que le pisé  fuerte.



En la Frontera
tú eres el campo de batalla
donde los enemigos están emparentados entre sí;
tú estás en casa, una extraña,
las disputas de límites han sido dirimidas
el estampido de los disparos ha hecho trizas la tregua
estás herida, perdida en acción
muerta, resistiendo;

XVI

Hombre: Como dice el dicho, «de tanto que va el cántaro al agua hasta que se rompe». Después del 11 de septiembre me agarraron una vez, y luego volvieron a agarrarme otra vez. Entonces dije: «¡Ya no! mejor le paro». Les renté una parcelita a unos productores de Amapola y desde entonces nos ha ido rebien. Regresamos al otro lado, con los papeles de mis hijos y mi señora para que conozcan Disney.

Vivir en la Frontera significa
el molino con los blancos dientes de navaja quiere arrancar en tiras
tu piel rojo-oliva, exprimir la pulpa, tu corazón
pulverizarte apretarte alisarte
oliendo como pan blanco pero muerta;

XVII

Mujer: La sexta vez que intenté cruzar, que era la última que íbamos a intentar, pues nos volvieron a agarrar. Pero el día que íbamos a ir a comprar los boletos para regresarnos a México, la señora nos dijo que había otra oportunidad. Era un viernes, yo le dije que sí. Entonces animé a la muchacha con la que venía y al final se vino conmigo. Nos subieron en la cajuela, primero una muchacha, luego un muchacho, luego yo en medio y otro atrás de mí, y pues ya, cuando llegamos a la línea le preguntaron que a dónde iba y dijo que iba a San Diego y le dijeron que pasara, y así por fin pasamos. Yo nunca me desanimé, yo sabía que tenía que cumplir mi sueño de llegar.


Para sobrevivir en la Frontera
debes vivir sin fronteras
ser un cruce de caminos.


 

Alexis Álvarez Lara
Mérida, 1992. Cursa la carrera de Creación Literaria en el Centro Estatal de Bellas Artes y forma parte, como mediador, del Programa Nacional de Salas de Lectura. Obtuvo el Premio estatal Tiempos de Escritura, categoría Minificción (2020). Textos suyos han sido publicados en revistas y suplementos digitales; la plaquette Incidentes (2019) de la colección escritores de Hipogeo y en la Antología Tiempos de escritura (2021). Desde 2018 es integrante de Hipogeo taller de cuento y ha tomado cursos en el Centro Experimentación Literaria y el INBAL.