El alma resistente de Cuba

Una vez más, Cuba espera superar su peor crisis en casi 70 años del triunfo del proceso revolucionario. Recientemente, el presidente Miguel Díaz-Canel defendió su gobierno, anunció y logró en la Asamblea Nacional (Parlamento) la aprobación de 176 medidas para liberalizar la economía y recuperar la calidad de vida de sus compatriotas.

En su discurso, el mandatario aludió a modelos de países aliados, como Vietnam y China, con la idea de instaurar una economía de mercado de inspiración socialista manteniendo un partido único (comunista).

Aclaró que la isla “no está renunciando al socialismo”, pese al asedio de Estados Unidos.

La resistencia del pueblo cubano ante la catástrofe, causada entre otros factores por el bloqueo de Washington, es un fenómeno complejo. Para entender por qué Cuba y su gente persisten con el mismo modelo de gobierno, no obstante años de dificultades, debemos mirar más allá de los discursos oficiales y las cifras macroeconómicas.

Esa capacidad de resistencia está ligada en el pequeño país a una cultura de supervivencia forjada durante décadas de adversidades.

Muchos desarrollaron una fortaleza notable para adaptarse a circunstancias cambiantes y restricciones severas. María del Carmen, una trabajadora en La Habana, comenta: “Aquí uno aprende a aguantar, no queda otra».

La resiliencia no es un rasgo individual en los cubanos, sino un mecanismo socialmente compartido que se transmite de generación en generación. Esto ha consolidado un entramado de apoyo mutuo y solidaridad informal.

A pesar de la escasez y el deterioro de infraestructuras, los lazos comunitarios mantienen viva la convivencia. Las redes de vecinos, el intercambio informal de bienes y servicios, y la cooperación cotidiana son pilares que permiten resistir momentáneamente el desgaste económico.

Juan Carlos, un agricultor en Pinar del Río, asegura que, en algunas ocasiones, “aunque falte el dinero, nadie se queda sin ayuda del barrio».

También la resistencia se vincula a una mezcla de falta de opciones reales y la expectativa de cambios internos. Muchos ciudadanos temen que las reformas precipitadas o intervenciones externas puedan empeorar su situación.

La institucionalidad vigente representa para algunos un ancla de estabilidad en medio del caos. Sin embargo, este apoyo no es ciego ni homogéneo; existe un debate interno sobre el futuro del país y la forma de mejorar la calidad de vida.

Aunque muchos jóvenes ya no abrazan los discursos oficiales con la misma convicción que sus padres, el legado de valores como la igualdad, la dignidad humana y la defensa de la soberanía aún retumban en el imaginario colectivo.

Ramón Diego, un maestro jubilado en Santiago de Cuba, dice: “Este pueblo no se rinde porque sabe que lucha por algo más grande que el dinero».

La Habana pretende encauzar su descalabrada economía sin tocar la esencia del sistema, pero su éxito o fracaso dependerá de la actitud de Estados Unidos y la entereza de su pueblo.

Tal tenacidad es un complejo tejido de factores que combina la adaptación psicológica, la cohesión social, el pragmatismo político y una arraigada identidad ideológica. 

Cuba resiste hasta ahora porque aprendió a vivir en la adversidad sin perder la esperanza ni la solidaridad.

Destacado periodista cubano con décadas de experiencia en el terreno, Cardosa que se ha consolidado como una de las firmas más respetadas en la cobertura de asuntos políticos y sociales de América Latina y África. Su trayectoria se define por su labor como corresponsal extranjero, una tarea que lo ha llevado a vivir de cerca procesos históricos en naciones clave. Durante su estancia en Brasil, destacó por sus agudos análisis sobre la compleja realidad política del gigante suramericano, cubriendo desde los periodos de mandato de Luiz Inácio Lula da Silva hasta los desafíos sanitarios y sociales impuestos por la pandemia de Covid-19. Además de su paso por Brasil, su pluma ha reportado realidades desde Angola y Chile, logrando conectar las audiencias cubanas e internacionales con los latidos de estos pueblos. Sus artículos no solo se limitan a la nota informativa; Cardosa profundiza en el análisis, colaborando regularmente con medios de prestigio como la red informativa Al Mayadeen, el diario Juventud Rebelde y plataformas de solidaridad como CubaInformación. Actualmente es parte del equipo periodístico de la agencia informativa Prensa Latina.