El otro cine

Adela Sequeyro

¿Por qué si la industria cinematográfica fue creada por mujeres y hombres, en la actualidad hay tan pocas mujeres directoras?

México es conocido actualmente por tener un gran bagaje cinematográfico mucho más profundo que lo que las salas de cine comerciales nos permiten apreciar ya que desde el inicio del séptimo arte, diversos directores han permanecido en el anonimato y han sufrido de la cruel indiferencia de un país que no apoya el cine nacional. Ejemplo puntual de esta situación y tema principal al que este artículo referirá es el cine hecho por mujeres.

El cine llega a México en 1896, la primera película plasma al ex presidente Porfirio Díaz andando a caballo.  El cine en México no sólo toma una gran importancia a nivel documental, sino que mundialmente es pionero de  lo que posteriormente se llamaría “Documental Revolucionario”, esto ocurre a partir del inicio de la guerra de Revolución, en donde Salvador Toscano y Jesús H. Abitia, entre otros, convierten la lucha nacional en la primera guerra mediática del S. XX.

Al finalizar la Guerra de Revolución en 1917 se empieza a indagar en el cine de ficción. Ese mismo año surge la  compañía  productora llamada “Azteca Films” encabezada por  María Herminia Pérez de León, mejor conocida como Mimí Derba y el fotógrafo Enrique Rosas. Esta productora es responsable de cinco largometrajes de la época, entre los que destaca el título La tigresa (1917) la cual es considerada la primera película dirigida por una mujer: Mimí Derba.

En el cine silente, cinco mujeres pioneras rompen con los estereotipos de género y se posicionan, no sólo como directoras, sino también como productoras, guionistas, escenógrafas, cinefotógrafas y actrices, quienes destacaron a pesar de los obstáculos puestos por una industria machista en donde el rol de la mujer era limitado al puesto de actriz. Estas mujeres son: Mimí Derba, productora, guionista y directora;  Adriana y Dolores Ehlers, cinefotógrafas y directoras veracruzanas; María Cantoni, cantante de ópera italiana que llegó a Guadalajara, realizó como directora y guionista tres largometrajes y un cortometraje; finalmente, Candida Beltrán, también conocida como “Candita”, productora, guionista y escenógrafa yucateca, que por falta de apoyo solo realizó una película, El secreto de la abuela (1928).

Mencionar la historia de las directoras pioneras en México toma importancia cuando, aún en la actualidad, el cine es considerado una industria hecha por hombres, a pesar de que la historia en sí misma está compuesta por mujeres quienes, hombro a hombro, con los ya reconocidos directores hombres colocaron las piedras que ahora son cimientos de nuestro cine.

El camino de las mujeres realizadoras lejos de facilitarse empezó a ser puesto a prueba con trabas por los productores, sindicatos y miembros de la industria que poco a poco la volvieron aún más separatista, un ejemplo obvio de esto es que entre las décadas de los 30’s, 40’s y 50’s sólo se rescatan los nombres de dos directoras; Adela Sequeyro, también conocida como “Perlita” y Matilde Landeta, única mujer realizadora reconocida en el periodo mundialmente conocido como Época de Oro del Cine Mexicano.

Tanto Sequeyro como Landeta aportan al cine nacional historias que rompen con los estereotipos de la mujer en la pantalla, (de madre, virgen o prostituta, que eran prácticamente la única representación de las mujeres en el cine nacional). A esto Matilde Landeta le llama “El otro cine” refiriéndose a  un cine de mujeres que viene a contar distintas perspectivas y en donde posicionaron por primera vez a las mujeres en figuras empoderadas y en control.

En 1963 se creó la primera universidad de cine en México, el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos, CUEC, generando un gran cambio en el ámbito cinematográfico. Las mujeres no tardaron en ingresar y dejar en alto el nombre de su universidad. De la primera generación del CUEC salieron egresadas dos mujeres cineastas que cambiaron la historia del cine nacional, la primera fue Esther Morales que dirigió el cortometraje Pulquería la Rosita (1965), conocido por ser la primera producción del CUEC.  La segunda fue Marcela Fernández Violante cuyo primer cortometraje Azul (1967) fue clasificado como experimental y recibió una Diosa de plata como mejor cortometraje ficción de los premios otorgados por PECIME.

Después de la creación de las universidades de cine como CUEC, CCC y algunas más particulares, el aumento de cineastas mexicanas ha ido incrementando, sin embargo las cifras publicadas por el Anuario Estadístico del IMCINE 2019 muestran que el porcentaje de mujeres directoras con respecto al de los hombres aún tiene una cifra alarmantemente desigual, ya que en 2008 de 53 largometrajes producidos en México, únicamente 5 fueron dirigidos por mujeres, o sea el 9.43% y en 2019 a pesar de que hubo un crecimiento en la producción cinematográfica nacional con 216 películas producidas, de ellas sólo 44 fueron dirigidas por mujeres es decir el 20.37 %. En un periodo de 11 años el crecimiento de películas por mujeres fue de 10.94% únicamente, lo que nos hace preguntarnos ¿Por qué si la industria cinematográfica fue creada por mujeres y hombres, en la actualidad hay tan pocas mujeres directoras?

Esta problemática ha sido un tema poco hablado e investigado por muchos años; sin embargo, en la actualidad estos porcentajes están llamando la atención de las realizadoras, tanto que, actualmente, hay diversos festivales y movimientos liderados por mujeres que buscan promover la difusión y visualización del cine hecho por mujeres. Algunos de ellos son: Revolution Femme Film Festival, Festival de Cine femenino Dulcísimo Ovario y el más antiguo, la Muestra Internacional de Mujeres en el Cine y la Tv que se realiza desde hace 16 años. Este 2020 la muestra tendrá lugar de manera presencial en la CDMX en sedes como la Cineteca Nacional o la biblioteca Vasconcelos, además, debido a la pandemia estará también de manera gratuita en la plataforma de streaming Filminlatino que tendrá espacio del 9 de Noviembre al 9 de Diciembre. A parte de estos festivales, hay movimientos como el #YaEsHora que busca transformar la industria, enfatizando en tres puntos:

  1. Tolerancia cero a la violencia de género.
  2. Paridad laboral.
  3. Historias con perspectiva de género.

Por todo lo anterior, la comunidad femenina cinematográfica hace una invitación a las y los consumidores de cine a que promuevan, consuman y divulguen los contenidos realizados por mujeres, en pro de descubrir un nuevo lenguaje cinematográfico con nuevas perspectivas, nuevas miradas, nuevos enfoques e incluso nuevos géneros cinematográficos capaces de romper con las normatividades y narrativas impuestas por nuestros colegas hombres, que las mujeres estamos aportando a esta industria.

Kenya A. Echeverría Pech
Nació en Mérida, Yucatán el 6 de Agosto de 1997. A lo largo de su vida cursó diversas disciplinas artísticas tales como música, danza y teatro, pero fue en el cine en donde encontró el lenguaje con el que mejor se podía expresar. A los 16 años toma por primera vez un taller de cinematografía y empieza a participar en cortometrajes, tuvo la oportunidad de participar en un largometraje independiente como jefa de producción a sus 18 años y decidió que esa era la carrera que quería estudiar. En el 2016 se mudó a la Ciudad de México en donde entraría a la Asociación Mexicana de Cineastas Independientes a estudiar la Licenciatura de Artes y Negocios Cinematográficos y Televisivos. Fue ahí en donde por cuatro años tuvo la oportunidad de participar en 1 largometraje, 4 videoclips y más de 15 cortometrajes en diferentes puestos, principalmente como asistente de dirección, continuista y directora. Actualmente es parte de la Asociación de Mujeres en el Cine y la Televisión en donde apoya para la realización de la dieciseisava muestra anual del festival. Se encuentra también en la realización de varios proyectos de ficción y documental además de estar finalizando su tesis: “Los Factores que influyen en el porcentaje de Mujeres directoras en México”.