En los umbrales de la muerte, la importancia de la lucha por la vida: una reflexión necesaria

Venimos al mundo con una única certeza absoluta, nuestro peregrinaje existencial habrá de terminar con el cambio de sustancia que es la muerte. De momento por más que la ciencia ha adelantado en sus conocimientos, ese problema de la vida eterna del cuerpo no se ha podido resolver y nos debatimos en las creencias que sea o no posible. Ese es un asunto del movimiento de la vida para el futuro en mi opinión muy personal; por lo pronto, los cristianos en el mundo partimos de una creencia que expresamos en la oración que se conoce con el nombre del Credo en la que afirmamos nuestra fe “en la vida del mundo futuro”, porque si bien el cuerpo se descompone y muere, el alma la consideramos inmortal.

También, existe la inmortalidad en la historia, que podemos crear con nuestra acción humana muy especial; y que podemos alcanzar, si somos consecuentes con un humanismo muy destacado como doctrina de vida puesta en práctica que sea ejemplo imperecedero para los demás. Eso se produce cuando se desarrollan seres humanos que se convierten en luz de aurora por su virtud ejemplar en la vida, lo que se integra a la memoria colectiva de la humanidad, los que la han alcanzado. (Ejemplos, José Martí, Simón Bolívar, Benito Juárez, Fidel Castro …) 

En lo personal, como ya he expresado en muchas ocasiones, soy un hombre de fe que siempre me he manifestado abiertamente sobre la muerte que temo lo confieso y que me fascina. Con mayor razón, quiero expresarlo en estos momentos que con 83 años marcan las postrimerías de mi peregrinaje existencial; en los que me siento alentado de expresar algunos análisis filosóficos e históricos sobre la muerte y su inevitabilidad de momento.

Confieso por otra parte, que no puedo especular al respeto de lo que la ciencia podrá lograr en el futuro que tenemos por delante. Se, que hay muchos que no les gusta estos temas, pero más allá de lo que les guste o no, son realidades de la vida, que la considero siempre necesarias de plantearse; mucho más aún en los momentos de crisis, de angustias e incertidumbres, que estamos viviendo en el mundo hoy por causa de la Pandemia de la Covid que nos azota. Además, también, quiero reconocer por las señales que nos está manifestando nuestro planeta tierra, de que ya “no aguanta más” como se diría en una muy conocida canción popular en La Habana; así como por la persistencia de las guerras, junto con la acción y la política de algunos países que incluso en los últimos días crean una alianza militar con submarinos atómicos y armas que pueden exterminar para siempre nuestro planeta. Me refiero al imperialismo yanqui del cual el Che nos dijo que no se puede confiar ni” tantico así”.

En Cuba, el Bloqueo criminal de más de 60 años, el más largo de la Historia Universal que nos tiene planteado el Gobierno de los Estados Unidos de América, es nuestro mayor obstáculo para una vida plena y una angustia cuyo final quizás no pueda ver en mi vida terrenal, que puja por crear hambre y desesperación que nos mata y nos niega la vida, verdaderamente constituye una realidad de la muerte con que nos condena el imperialismo, debido a nuestra decisión de ser para siempre libres e independientes. Estas son expresiones de la muerte que nos asecha que no quiero obviar en mis pensamientos de vida en estos momentos. En tales circunstancias me planteo luchar por la vida hasta el final de mi peregrinaje y dejar esa huella a los que vienen detrás de mí.

Por lo pronto, reitero que he vivido en una realidad que se nos presenta y que no podemos eludir: con la seguridad que en un momento de nuestra existencia vamos a morir físicamente porque en lo espiritual no es así, y no sabemos, ni el día ni la hora en que seguro se va a producir.

Lamentablemente, no se puede obviar que, en la Historia universal, y muy en especial en los momentos que vivimos en nuestro presente existencial la muerte ha sido y es provocada con especial saña por seres humanos incluso algunos, más bien muchos más de lo que a veces pensamos que son, especializados en ello. Los odios, los rencores, las ambiciones desmedidas, las discriminaciones de los que por naturaleza no son blancos de ojos azules   y la política de algunos países que se han dedicado a sojuzgar a las personas e incluso a otros países, han hecho de la muerte provocada una actividad permanente. También están las políticas de guerra, así como los odios, las discriminaciones onerosas a las que me refiero, los rencores y las ambiciones desmedidas que son causa directa e indirectas de la muerte de muchas personas, que provocan el sufrimiento humano y el final de las cosas materiales que podemos crear e inclusive el posible fin de la vida terrestre en nuestro planeta que estamos matando lentamente.

Las enfermedades, las plagas y las epidemias son los enemigos naturales a combatir junto con el crimen y la ambición humana, aunque confieso que se han alcanzado avances y éxitos que no podemos negar. Todo en una acción que no se debe paralizar. También y muy especialmente quiero afirmar y denunciar las acciones perversas con el medio ambiente y con nuestro planeta mientras que incluso vivimos en estos momentos con una Pandemia galopante que nos ataca sin piedad; y que tenemos que enfrentar todos juntos más allá de nuestros conceptos ideológicos y políticos porque la Covid 19 mata sin contemplaciones a todos por igual.

La muerte pues en el conjunto filosófico con que se pues explicar su existencia, constituye una realidad que no podemos eludir, aunque si podemos y deberíamos tener una lucha a favor de la vida que marca la realidad existencial de la humanidad. Así lo pienso y así lo expreso.

Félix Sautié Mederos
Licenciado en Ciencias Sociales, especializado en Economía, y licenciado en Estudios Bíblicos y Teológicos. Corresponsal Permanente en Cuba de la Revista Tiempo de Paz de la cual es miembro de su Consejo de Redacción. Publicación trimestral del Movimiento por la Paz, el Desarme y la Libertad (MPDL de España). Sociólogo, teólogo laico y periodista, con múltiples crónicas y artículos periodísticos publicados en diversos órganos de prensa de Cuba y otros países, principalmente España. Ha colaborado con publicaciones del Sur en Andalucía España; ha colaborado con el periódico POR ESTO!, Mérida, Yucatán y su suplemento cultural Unicornio, en donde publicó sus memorias por entregas semanal con el título La Espiritualidad Prohibida. Además, colabora también con las revistas católicas en Cuba tales como VITRAL de la Diócesis de Pinar del Río y Laboren Voz del Movimiento de Trabajadores Cristianos. Cuba. MTC; La Agenda Latinoamericana de la Teología de la Liberación. APIC Alternativa. Agencia de Prensa Continental. Missione Oggi del Centro Saveriano de Animación Misionera de Roma. Tiene publicados varios libros en España: Sin Tiempo para Morir (novela testimonio) 1999; Evangelio y Revolución, en colectivo de autores con Pedro Casaldáliga y Benjamín Forcano, 2000; Cuba: Problemas y Retos, 2001; Palabras de Esperanza, 2005; Futuro del Socialismo y la Religión Cristiana en Cuba en colectivo de autores 2001; todos en la Editorial Nueva Utopía de Madrid; Curso de Administración y Gestión de Proyectos ISEBIT La Habana. Socialismo y reconciliación en Cuba. Una mirada desde adentro, Editorial los Libros de la Catarata, Madrid 2007. Tiene terminados y pendientes de publicación los textos: Ética Política Cristiana y Revolucionaria, Periodista Soy, no puedo negarlo; Militante soy, no puedo negarlo; y Cristiano Soy, no puedo negarlo. Ha trabajado en actividades políticas, de prevención social y preservación de la Paz en instancias intermedias y nacionales de Cuba. Es militante fundador del Partido Comunista de Cuba y miembro de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, ACRC. Fue director del Semanario Mella 1964, del periódico Juventud Rebelde 1965-1966, La Habana; director de la revista cultural El Caimán Barbudo (1966), La Habana; director del periódico “El Bayardo” de Camagüey 1970; Director Nacional de Escuelas de Arte y Vicepresidente del Consejo Nacional de Cultura de Cuba (1972), Vicepresidente del Poder Popular en la Isla de la Juventud (1975), Director fundador de la Editorial José Martí de Publicaciones en Lenguas Extranjeras (1982), La Habana, así como profesor de Cooperación al Desarrollo y de Ética Cristiana en el desaparecido Instituto Superior de Estudios Bíblicos y Teológicos La Habana.