Expuesta la maniobra “sónica” contra Cuba

Pérdida auditiva de diplomáticos cubanos pudo estar relacionada con dispositivos de sonido que emiten ondas inaudibles capaces de causar sordera.

Hace algunos años detecté, como periodista, una nueva maniobra de los sectores terroristas en la política exterior del gobierno estadounidense contra Cuba. Advertí algo engañoso en un despacho del 15 de septiembre de 2017 de la agencia de noticias estadounidense Associated Press (AP) acerca de los daños que había ocasionado el huracán Irma con la penetración del mar que afectó el edificio que alberga a la Embajada de Estados Unidos en La Habana.

La propia AP había informado dos días antes que un funcionario del Subcomité Nacional de Seguridad (NSSC, por sus siglas en inglés), que pidió no ser identificado, informó a sus corresponsales Josh Lederman, Rob Gillies y Michael Weissenstein que la NSSC estaba preparando una demanda contra la American Technology Corporation, fabricante de los equipos LRAD-RX que utilizaba la NSSC para comunicarse con sus agentes en La Habana.

La demanda se fundamentaba principalmente en la afectación auditiva que dichos equipos habrían causado a un grupo de operarios, funcionarios y familiares de estos. Según el funcionario de la NSSC, los equipos en cuestión fueron adquiridos hace menos de un año y los funcionarios de la American Technology Corporation que entrenaron a quienes se encargarían de utilizar estos equipos en ningún momento dijeron que estos podían causar problemas auditivos.

Fuentes anónimas dijeron entonces a la AP que la pérdida auditiva de los diplomáticos pudo estar relacionada con dispositivos de sonido que emiten ondas inaudibles capaces de causar sordera.

Según la fuente, la demanda incluía compensación económica por los daños ocasionados a los que operaron los equipos y los familiares de estos afectados, así como por los perjuicios operativos sufridos por la NSSC al no poder operar los mismos de acuerdo a las garantías ofrecidas por el fabricante.

Según se dijo, tan pronto la NSSC conoció de los problemas auditivos ocasionados a los operadores, ordenó descontinuar la utilización del LRAD-RX, pero esto implicó un cambio inmediato en los medios de comunicación con sus agentes, lo cual requirió afrontar gastos mayores no previstos en su presupuesto.

La maniobra de elementos terroristas insertados en la política extranjera de Washington se hizo evidente al conocerse que, en mayo de 2017, el Departamento de Estado decretó la expulsión de dos diplomáticos cubanos como respuesta a “ciertos incidentes” ocurridos en la embajada estadounidense en La Habana en 2016.

Al ser preguntada sobre tan extraña situación, la entonces portavoz del Departamento de Estado Heather Nauert explicó que, aunque los “incidentes” se reportaron en 2016, la expulsión tuvo lugar en 2017, pues, según comentó, tomó tiempo investigar lo ocurrido porque requirió “exámenes médicos” a los diplomáticos.

No especificó a qué se refería con el término “incidentes”, ni dio detalles sobre cuántos diplomáticos fueron afectados ni si los síntomas que experimentaron eran temporales o permanentes. Sólo indicó que estos causaron una variedad de síntomas físicos al personal diplomático estadounidense y que “algunos miembros de nuestro personal tuvieron que dejar Cuba por razones de salud”.

“Como resultado de esa situación, invitamos a dos diplomáticos cubanos a abandonar Estados Unidos y ya lo han hecho”, afirmó la funcionaria del Departamento de Estado.

Un funcionario del gobierno estadounidense citado por la CNN declaró que los hechos apuntaban a que no se trató de un caso de espionaje sino de “un ataque” y reiteró que un tercer país podría estar involucrado en “venganza” por acciones contra otros países que “causan polémica entre Estados Unidos y Cuba”, en evidente alusión a Rusia.

La investigación acerca de los aspectos tecnológicos del problema se complicó por la penetración del mar en la Embajada estadounidense en La Habana, ya que una parte del equipamiento quedó bajo las aguas del mar y aunque se había planificado el viaje a Cuba de un número de técnicos y especialistas para verificar las condiciones de los equipos, luego se consideró que ya este aspecto de la pesquisa no tenía sentido.

Inicialmente tan sólo se limitó el acceso de público y personal a la Embajada con vistas a desmontar los equipos para que estos pudieran ser enviados a Estados Unidos para ser revisados, hasta donde fuera posible, por sus fabricantes.

Aunque la American Technology Corporation era (o es) una firma estadounidense por su registro comercial, se trataba de una entidad creada por las fuerzas de seguridad del Estado de Israel y, según se ha publicado, la LRAD es un arma que emite un sonido que deja sordo temporalmente al adversario.

Por los elementos evidenciados hasta aquel momento estaba claro que la maniobra tenía el propósito de involucrar a Cuba en un acto evidente de terrorismo, flagelo en el que la isla jamás ha ensuciado su bandera aunque ha sido constantemente víctima de este delito.

Inescrupulosos y ambiciosos políticos estadounidenses, entre ellos el Senador Marco Rubio -que se finge cubano y jamás ha estado en Cuba-, secuestraron el problema y elaboraron las bases para lo que sería la manipulación del falso “ataque sónico” de Cuba contra EEUU que alcanzó gran notoriedad.

Recientemente el Departamento de Estado del nuevo gobierno de Estados Unidos reconoció que las acusaciones contra Cuba de su antecesor por los ataques sónicos carecían de fundamento.

Manuel Yepe Menéndez
Manuel Yepe Menéndez (La Habana 1936), desde 1954 fue combatiente insurreccional en La Habana como integrante de las Brigadas Juveniles de 26 de Julio en la Universidad de La Habana. Trabajó en la reproducción y distribución del alegato de defensa de Fidel Castro "La historia me absolverá". En 1958 dirigió la revista clandestina del M-26-7 ACCIÓN, que se editaba semanalmente en La Habana y se identificaba como Órgano de la Juventud Cubana. Es Licenciado en Derecho, en Dirección de la Economía y en Ciencias Sociales. Se ha desempeñó como Director de Protocolo en el Ministerio de Relaciones Exteriores, Embajador de Cuba en Rumanía. Fue Director General de agencia de noticias Prensa Latina; vicepresidente del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT); director del periódico Guerrillero de Pinar del Río, y Director Nacional (fundador en Cuba) del proyecto TIPS del PNUD. Desde 2000 hasta la actualidad es miembro del Secretariado del Movimiento Cubano por la Paz. Fue comentarista de temas internacionales de los diarios POR ESTO! (2008-junio 2020). Agosto 2020