Queridos Lectámbulos:
Inicia el mes de marzo y con él, llega nuestra edición número siete, cuyo tema Feminismos, nos recuerda, que hace un año, en torno al 8 de marzo, en que se conmemora el Día Internacional de la Mujer, justo antes de que esta pandemia nos confinara en nuestros hogares, miles, millones, de mujeres salieron a las calles a exigir un alto a los feminicidios y a la violencia contra las mujeres en todo el mundo.
Hace un año, las plazas más importantes de Chile, Argentina, México, Francia, España, Italia, Marruecos, Suiza, Israel, Costa Rica, Túnez, Turquía, Nicaragua, Japón, Líbano, Venezuela, entre otros cuarenta y dos países que se tiene registro, fueron tomadas por pañuelos verdes y morados, que coreaban “Un violador en tu camino”, que en menos de 24 horas de haberse cantado por primera vez, se convirtió en un himno contra el patriarcado, dada la inmensa impunidad que existe en los casos de violencia ejercida contra las mujeres.
A un año de distancia, tal parece, que el Covid-19, la negligencia y el horror que nos ha producido la pandemia, han dejado a un lado los debates a cerca de que si las formas de protesta de las marchas feministas son correctas o no; si las demandas de estos movimientos son socialmente aceptables o no lo son; incluso, se dejó en el olvido los monumentos que habían sido pintados durante las manifestaciones. La vida (el miedo a perderla) ganaron los encabezados.
Sin embargo, al mismo tiempo que el Covid-19 cobraba víctimas, la misoginia y la violencia también, pues las mujeres se encontraban recluidas en casa, en muchos casos, con su agresor, con miedo y sin apoyo de ninguna especie. Los resultados fueron evidentes, por mucho que las autoridades quisieron ocultarlos o minimizarlos.
Por otro lado, durante esta pandemia también hemos visto la valiosa participación de las mujeres que están en primera línea de combate desde el sector salud: médicas, residentes, enfermeras y afanadoras; de las que desde la investigación científica luchan por encontrar una vacuna definitiva; de las maestras, administrativas y directivas que han implementado estrategias para seguir con la educación de sus alumnos; de las madres de familia y abuelas que han realizado homme office sin horario de entrada ni de salida; de las artistas que a pesar de todo siguen creyendo y creando, y de todas las demás.
Por eso, decidimos en marzo hablar de feminismos, no para hablar de las mujeres, sino para poner puntos de partida hacia el recuerdo y la reflexión de los temas que giran en torno a la igualdad entre mujeres y hombres, con la esperanza de que nuestras hijas y nietas puedan caminar un día por la calle libres y sin miedo.
Verónica García Rodríguez. Marzo, 2021









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