Ser kanul a nivel adolescente no sólo conectó a los alumnos con su entorno natural recordando que somos selvas secas semihúmedas o manglares y tulares; ellos no nada más hicieron volver a escuchar al colibrí, el cardenal, al venado a la zarigüeya, al pulpo o al murciélago, sino también la escritura y la lectura que el kanul impulsó tuvo el poder de conectar con los misterios de la vida inconsciente de los pueblos o las comunidades indígenas que están al margen del pensamiento occidental, construyendo, a pesar de las dificultades impuestas, su conocimiento a través de los sueños.
No puedo decir que sea el peor año de mi vida, aunque me encuentre sin trabajo y mi futuro sea incierto, todavía quedan muchos años por venir y no podríamos afirmar que después de este año las cosas van a mejorar. La mejor forma de describirlo sería que fue todo un reto mantenernos de pie y cuerdos...
—Mi padre intentaba apartarme de los libros, en cuanto me veía con uno en la mano… me buscaba tareas, fueran o no necesarias-, escribió Tara al recordar a su progenitor, un fanático mormón supremacista blanco y afecto a las armas...







