Danza y diversidad

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Mover el cuerpo, abordar el espacio, crear imágenes, dejarse llevar por el ritmo, autoconocimiento, explorar, ensayar, repetir, crear… Quizás todo esto se entienda, sea acertado y se considere un cúmulo de características que nos acercan al concepto de danza. Pero… ¿Y si hablamos de Danza y diversidad? ¿Diversidad entendida socialmente y coloquialmente como Discapacidad?

Según la RAE la discapacidad es: Situación de la persona que por sus condiciones físicas o mentales duraderas se enfrenta con notables barreras de acceso a su participación social: “…se enfrenta con notables barreras de acceso a su participación social…”

La discapacidad no es solo una cuestión del individuo que la padece, es una cuestión social, es una mirada social, un dedo social que señala y dice: Tú eres discapacitado.

Creo que, reformulando el término discapacidad como lo acoge la RAE, todos y cada uno de nosotros somos discapacitados en algún ámbito de nuestra vida. Yo, por ejemplo, soy discapacitada en pintura, en cocina, en orientación espacial, entre otros. Es por eso que abogo por construir un camino donde no se señale la discapacidad como algo ajeno, más bien se visibilice, se acompañe, se integre, se abrace socialmente como algo que es propio del ser humano. Nadie es perfecto, somos diversos, pero nuestras limitaciones, las de todos, no impiden nuestro desarrollo personal, social, profesional o artístico.

A veces nos dejamos llevar por lo que socialmente se nos impone… Y mi pregunta es la siguiente ¿Puede bailar una persona que va en sillas de ruedas? ¿Puede bailar una persona a quien le falta un brazo? ¿Y una que tenga perdida gran parte de su audición? Algunas disciplinas artísticas están directamente relacionadas con ciertas características anatómicas. Por lo menos eso nos han repetido durante años. Nos han hecho creer que la danza, en todas sus formas, tiene un patrón corporal y que si no encajamos dentro de dicho patrón no servimos para bailar. Y no, la danza va más allá, la danza no es de un solo cuerpo, no es de un solo patrón corporal.

¿Dónde está escrito que para bailar sea necesario tener determinado cuerpo, ser más alto o más bajo, más grueso o más delgado?

Pilar Vega. Fotografía de @kane_860

La danza es una disciplina artística en la que utilizamos nuestro propio cuerpo para expresarnos, ¡nuestro propio cuerpo! No el cuerpo ideal, sino el que tenemos. Todos tenemos un cuerpo, todos podemos utilizarlo para expresarnos, todos podemos danzar.

Nadie duda de que cuando pasen treinta, cuarenta años, nuestras capacidades físicas no serán las de ahora, tendremos más dificultades para movernos, para saltar, para girar, pero, ¿quiere eso decir que nuestra “discapacidad” de entonces nos va a impedir expresarnos con nuestro propio cuerpo? ¿Quiere eso decir que no podremos bailar? Podremos expresar nuestros sentimientos a través de la danza, aunque no podamos levantarnos de una silla. Porque bailar no es saltar más alto, girar más rápido o taconear a más velocidad. Bailar es, insisto: utilizar el cuerpo para comunicarnos, para expresar sentimientos.

Estoy inmersa en diferentes proyectos de danza y diversidad desde hace unos cinco años aproximadamente y aunque en un primer momento era algo desconocido para mí, he ido descubriendo un mundo generoso y entregado, un mundo sin filtros ni barreras, todo gracias a como ven la vida las personas con diversidad.

Para mí no es sólo un trabajo por el que recibo una remuneración económica. Es algo más profundo que eso.  Mi labor no es sólo enseñar coreografías, que sepan contar la música o que se expresen con el cuerpo. Es crear las condiciones que me acerquen cada vez más a cada una de estas personas, procurar realzar lo que son, conseguir que dancen sin juzgarse y lograr que cada día sean un poco más felices haciendo y descubriendo lo que les gusta: danzar.

Trabajar la diversidad como docente, ha marcado un antes y un después en mi vida. Soy otra persona… más paciente, más empática, más evolucionada, con otro recorrido vital y, como no, más diversa.

El acercamiento a la danza y la diversidad siempre será de las historias más bonitas que me han ocurrido en la vida.

Pilar Vega
Actriz, bailarina y pedagoga sevillana afincada en Madrid. Forma parte de diferentes compañías donde la danza y el teatro son el eje principal. Además, lleva inmersa varios años en diferentes proyectos de danza y diversidad. Dice que ser actriz es como vivir muchas vidas en una. No concibe la vida sin estar sobre las tablas; trabajando con el cuerpo, abordando el espacio, creando imágenes, dejándose llevar por el ritmo. El autoconocimiento, la exploración y el ensayo continuo son sus pilares. En definitiva, no concibe la vida sin el proceso creativo y el arte.