Sin lugar a dudas, la prensa escrita tiene un papel relevante en la vida política de cualquier país. En las planas de los diferentes diarios, panfletos y gacetas, se puede legitimar un poder o denunciar los abusos de cualquier régimen. Esto tiene sus orígenes en Francia de finales del siglo XVIII, cuando los distintos medios escritos de esta nación fueron los principales opositores al Rey, a la nobleza y al clero. Además, durante la Revolución francesa los periódicos de aquella época le dieron promoción a la misma.
En México, la prensa política comenzó durante el Porfiriato, pues diarios como el periódico Regeneración, el cual era dirigido por los hermanos Flores Magón (Ricardo Flores Magón, Hermenegildo Enrique Flores Magón y Gaspar Jesús Flores Magón) se opusieron al régimen de Porfirio Díaz.
La prensa política en nuestro país tuvo uno de sus principales esplendores durante la posrevolución, particularmente durante la segunda mitad del siglo XX, pues en los distintos medios se exponían los excesos y los desatinos de los gobiernos priistas. Diarios como El Universal, La Crítica y El Reforma fueron de los mayores críticos del Partido Revolucionario Institucional(PRI) entre los años 1950 y 1970.
En agosto de 1951, el entonces gobernador del Estado de Yucatán, José Gonzales Beytia, se reunió en la Ciudad de México con el presidente Miguel Alemán Valdés; esto con la intención de darle una lista de posibles prospectos para ser el candidato oficial al gobierno del estado. Sin embargo, Miguel Alemán rechazó totalmente las propuestas del mandatario estatal y le ordenó que el candidato oficial del PRI a la máxima magistratura de la entidad sería Tomás Marentes Miranda, quien era su amigo personal y gente cercana a él.
Durante la inminente postulación de Tomás Marentes al gobierno del Estado surgieron un sinfín de opositores como Leopoldo Peniche Vallado, Humberto Lara y Lara, Antonio Betancourt Pérez y el Dr. Álvar Carrillo Gil. Medios de la época como el Diario de Yucatán, el Diario del Sureste, El Universal, La Crítica entre otros diarios, revistas, gacetas y folletos manifestaron en sus diferentes columnas su rechazo a la imposición Marentista.
En octubre de 1951, Tomás Marentes fue electo como el candidato oficial del PRI al gobierno de Yucatán, con lo cual marcaría el inicio de los gobiernos posrevolucionarios en la entidad, pues antes los candidatos oficiales eran designados por los gobernadores salientes y las élites locales y no por la presidencia de la república. Finalmente, en diciembre de ese mismo año, Marentes Miranda ganaría la elección a la máxima magistratura del estado.
El 1º de febrero de 1952, Tomás Marentes Miranda tomó protesta como gobernador constitucional del Estado de Yucatán. Su llegada al poder fue documentada por los medios de comunicación de ese momento de la entidad. Los principales periódicos de aquella época, como el Diario del Sureste y el Diario de Yucatán, le dedicaron sus principales planas al ascenso de Marentes a la máxima magistratura del estado.
Durante el transcurso del Marentismo, los diferentes medios escritos, tanto locales como nacionales, denunciaron los casos de corrupción en los cuales incurrió la administración estatal. Revistas, periódicos, gacetas y libros, por medio de caricaturas, corridos, poemas, reportajes, artículos y otros tipos de textos, expusieron los grandes desatinos de la administración de Tomás Marentes, tales como el encarecimiento de la fibra del henequén en la paraestatal Henequeneros de Yucatán A.C, el conflicto con la Universidad Nacional del Sureste (UDS) y las huelgas con los ferrocarriles.
Finalmente, el 19 de mayo de 1953 se realizó una protesta de estudiantes y profesores en las puertas del Palacio de Gobierno y en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional del Sureste (UDS), hoy en día el actual Edificio Central de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY). Esta manifestación fue brutalmente reprimida por la policía estatal y municipal, lo cual hizo ver al Marentismo como un gobierno represor. Como era de suponer, este hecho fue duramente criticado por la prensa de la época. Presionado por las críticas del pueblo, el 1º de junio de 1953, Tomás Marentes Miranda pidió licencia y renunció al gobierno del estado.
Como buenos yucatecos, es importante conocer este singular periodo de la historia yucateca y el papel de los medios de comunicación en aquella época.







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