Desprender del nombre de Felipe Carrillo Puerto el proyecto socialista para convertirlo en un gobernante y político de “izquierda o progresista”, es tergiversar su legado, su accionar y sus ideales.

El movimiento socialista de Carrillo Puerto fue la culminación de la revolución en Yucatán, cuya influencia abarcó todo el sureste mexicano.

Si la obra es, pues, tan esencial para el progreso de los mayas, por qué en los informes de su avance se acude a batallones de seguridad ferroviaria incluyendo la vigilancia con drones por parte de la Guardia Nacional. ¿Es para asegurarse un movimiento migratorio —de norte a sur— de repoblación mestiza, sin tomar en cuenta las “fricciones interétnicas” que, a corto plazo, ello pueda suponer?

En octubre de 1951, Tomás Marentes fue electo como el candidato oficial del PRI al gobierno de Yucatán, con lo cual marcaría el inicio de los gobiernos posrevolucionarios en la entidad.

Felipe Santiago Carrillo Puerto era un pequeño comerciante en la ciudad de Motul cuando conoció a María Isabel Palma Puerto, damita motuleña, cinco años menor que él.