Las mujeres del monumento a la Patria, entre las piedras y el cielo

Antes quería ser los otros para conocer lo que no era yo. Comprendí entonces que ya había sido los otros y que eso era fácil. Mi mayor experiencia sería ser el otro de los otros; y el otro de los otros era yo.

Clarice Lispector

En tiempos donde Yucatán buscaba una integración al País y entre una transición económica que se vivió en el contexto de la Revolución Social Mexicana y de la construcción de una nacionalidad propia, de una nación de reciente identidad, se promovieron algunas obras de relevancia importante, entre las que destaca la obra arquitectónica – escultórica del monumento a la Patria.  Dicho monumento (conocido originalmente en su concepción como monumento a La Bandera) inicia su construcción en marzo de 1945 y concluye en abril de 1956, después de un año de construcción y 11 años de trabajo escultórico.

El lenguaje arquitectónico y estilo que permeaba en las edificaciones de este momento histórico eran congruentes con el movimiento moderno internacional funcionalista y racionalista, y el Art Decó, a partir de la identidad nacionalista promovida por el Ministro de Educación José Vasconcelos. La intención era crear una imagen de identidad mexicana, misma que originó dos vertientes arquitectónicas basadas en el pasado y en las culturas locales; la indígena y la colonial. (Torres Pérez 2021)

Una de estas fue la corriente neo indigenista moderna, inspirada en la cultura maya – yucateca de ahí el nombre neomaya, siendo Manuel Amábilis uno de los mejores exponentes con una arquitectura cargada de alegorías, reinterpretaciones y referencias a la arquitectura maya prehispánica y sus manifestaciones formales y escultóricas.

Es el arquitecto Manuel Amábilis quien originalmente genera el proyecto del monumento a la Bandera, y es el quien contacta al escultor Rómulo Rozo, a quien conoce en 1929 en la Exposición Iberoamericana de Sevilla donde ambos coinciden, Amábilis como autor del Pabellón de México y Rozo por ser autor del tallado escultórico con motivos indígenas del Pabellón de Colombia.

La madre Patria que Rómulo Rozo expone en la fachada sur nos impone una envestidura de elementos celestes, de la tierra, del fuego y el agua, tratando de exhibir que la Patria es el territorio y lo que en ella se crea, y sostiene en las manos la alusión a una vivienda vernácula.

Gonzalo Coral

La concepción del proyecto entre los dos personajes crea conflicto, motivo por el cual Rozo es quien se apropia de la escultura total de la obra; según Amábilis la Historia de México, se mostraría con figuras que debían ser simbólicas y no explicitas, pero referidas por grupos a las épocas representativas, desde la Pre-hispánica, la Colonia, la Independencia, la Reforma y hasta la actualidad (1956).

La madre Patria que Rómulo Rozo expone en la fachada sur nos impone una envestidura de elementos celestes, de la tierra, del fuego y el agua, tratando de exhibir que la Patria es el territorio y lo que en ella se crea, y sostiene en las manos la alusión a una vivienda vernácula. El rostro, basado en el retrato físico del pueblo maya, es un reconocimiento a las mujeres considerando que no solo está en el papel de una madre protectora y generadora, si no de una dirigente que necesita mirar al futuro y concebirse dominante. “Evidencias en estelas en algunos sitios mayas prehispánicos permiten ver a la mujer como divinidad que guiaba a un pueblo incluso en la guerra”. (Escalante Kuk.2021)

De acuerdo a los rasgos físicos de los personajes esculpidos en la piedra se muestran también objetos que hacen alusión a su rango o a la actividad que generan, el escultor utilizó la técnica de la encáustica para añadir los tonos oscuros que delimitan cada figura a bajo relieve, y que hace visible los detalles desde una distancia mayor. Se advierte que únicamente aparecen 28 figuras femeninas en el total de la obra escultórica. En el espacio que podríamos denominar “Mesoaméricano y Maya” Rozo enmarcó a jóvenes doncellas, mujeres maduras y niñas, que se muestran activas, creando música, bailando, en procesión o caminata, cargando frutos, como cuidadoras de niños, siendo las esposas, e incluso sacerdotisas.

En la sección alusiva al “Contacto y Conquista” es dónde se reconoce a la Malitzin o Marina, dominando con una postura de guía y señalando a una tierra conquistada. Otras mujeres se presentan con posturas pasivas, descansando de su andar, ofrendando, siendo sometidas como prisioneras o esclavas, aceptando el proceso de evangelización, sufriendo por la violenta forma de doblegación y sometimiento impuesto por el cambio ideológico traído en la “Encomienda”. 

Para el “Virreinato” podemos reconocer el esculpido de Sor Juana Inés de la Cruz que domina el relato ante un grupo de varios personajes masculinos. La poetisa se presenta con una postura fuerte al estar de frente sosteniendo una paloma que representa al espíritu libre y con su mirada nos irradia como en uno de sus poemas “/…/ tengo en entrambas manos, ambos ojos y solamente lo que toco veo” el uso de la razón, para el conocimiento, como para decirnos que ella sigue viva en la inmensidad del tiempo y de lo que hemos denominado nuestra historia. (Escalante k. 2021)

En la sección de la lucha de la Independencia está Josefa Ortiz de Domínguez quien con su perfil característico emana complicidad y lealtad, sujetando las manos de su esposo Don Miguel Dominguez. También se encuentra representada a Leona Vicario como heroína.

Para la etapa de la Revolución Mexicana aparece orgullosa y valiente Carmen Serdán Alatriste cargando un arma y con el torso levemente descubierto.

Otra de las figuras claramente identificables que destacan en la obra es la Emperatriz María Carlota Amalia Victorina Clementina Leopoldina, tallada con un amplio vestido de flores que domina ante todo la escena masculina, como un mensaje de que ella asienta en las bases de la intelectualidad mexicana ideas alusivas al reconocimiento de los pueblos indígenas y la ampliación del programa educativo y cultural.

Es de destacar la notable ausencia de la representación de Elvia Carrillo Puerto, mujer que fundó la primera organización femenina de campesinas para garantizar la repartición de tierras entre mujeres y hombres, así como luchar por el derecho femenino al voto, la higiene, alfabetización, el control de la natalidad, esta omisión posiblemente estuvo ligada a que en el momento de esculpir la obra la activista aún estaba viva. (Escalante k. 2021)

Toda la representación femenina en la escultura del monumento a la patria va adquiriendo un simbolismo cada vez más relevante, que emerge de la lucha por la luz de cada verdad histórica, que la justicia poética, de lo femenino de cada personaje escrito en piedra muestre el camino para las mujeres que continuarán este devenir actual.

El notorio carácter neo indigenista de las esculturas, el simbolismo total de la obra, su ubicación y su lectura como recuento de la historia de México nos permite dotarle de un significado más allá de estético y lo conceptual, es el punto de partida de conocer y reconocer el valor femenino de la historia, de darle el respeto merecido a las mujeres que ahí enaltecen a México.

En las piedras está plasmando el espíritu de guerra, de lucha, de trascendencia femenina con hechos y acciones que crearon nuestro presente, dejando constancia y un impacto para nuevas generaciones.

La lucha es femenina, la tierra es femenina, la piedra es femenina, la Patria, entre la piedra y el cielo, es femenina.

REFERENCIAS

Torres Pérez María E., Escalante Uk J. Trinidad, Coral Vázquez Gonzalo, 2021. Monumento a la Patria en Mérida Yucatán, México. Visiones encontradas de valoración y conservación, en el II Foro de Escultura:Práctica escultórica mexicana contemporánea. Documento inédito.

Gonzalo Coral
Arquitecto y Maestría en Arquitectura por la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Yucatán. 2004 y 2010 Profesor de la Facultad de Arquitectura de la UADY de 2011 al 2017, de la Universidad Vizcaya de las América, del Centro Universitario de Valladolid (CUV) y la Universidad de Yucatán (UNY). Arquitecto responsable de los proyectos de Restauración de catorce edificios religiosos patrimoniales en el Estado de México derrumbados por el sismo de 2017. Asesor en dos proyectos sociales de vivienda en comunidades rurales sobre autoconstrucción asistida (en PLANCHAC 2015 Vivienda Popular como unidad doméstica sustentable; Medio ambiente y cultura) y Construcción de vivienda vernácula (en Tahdziú 2005). Y como Investigador asociado en el área de Seguridad en la construcción en los conjuntos de vivienda en serie del proyecto CONAVI – CONACYT clave 236282 y clave SISTPROY UADY 2015001. (2015 – 2016) Arquitecto copartícipe en la reconstrucción de viviendas destruidas por el sismo de 2017 en localidades de Chiapas, coordinando a estudiantes de Arquitectura participantes. Docente de las asignaturas de taller de materiales, Restauración, Taller de Proyectos y Teoría e historia de la arquitectura regional, Diseño Bioclimático, Así como de diversos cursos de materiales y sistemas constructivos, Técnicas de restauración y Autoconstrucción asistida de vivienda. Actualmente investigador sobre eficiencia en el uso de materiales entre los que destacan la madera, la tierra, la piedra y otros materiales naturales, así como la realización de proyectos arquitectónicos de vivienda.