Momento actual

Este documento que fue presentado en la Filey en referencia a lo que comentaba que el presidente López Obrador, que hacía referencia a que el desarrollo, económico – político que requiere el país, es uno que, salvando las distancias, en tiempo y espacio, pudo ser el aplicado por el presidente Franklin Delano Roosevelt cuya principal característica fue la de intentar dotar a las instituciones, nacionales o extranjeras, de poder controlar la economía en épocas de recesión o crisis.

Manuel E. Yepe, en su columna “Debate sobre socialismo en Estados Unidos”, comenta las ideas de Roosevelt emitidas en enero de 1944, en la que señala que una segunda Carta de Derechos podía añadirse a la Constitución Estadounidense con propuestas de enmiendas, las cuales incluían: “el derecho a un empleo y a recibir un salario suficiente para vivir cómodamente; el derecho a una alimentación y una vestimenta adecuada; el derecho a la recreación; el derecho a iniciar un negocio y dirigirlo sin preocuparse por la competencia desleal y la dominación de los monopolios; el derecho de toda una familia a una vivienda digna; el derecho a una atención médica adecuada para lograr y disfrutar de una buena salud; el derecho a una protección oficial contra los temores económicos de la vejez, la enfermedad, los accidentes y el desempleo y el derecho a recibir una buena educación” y acota, determinante “el lugar que le corresponde a Estados Unidos en el mundo, depende de la medida en que éstos y otros derechos similares sean llevados a la práctica para nuestros ciudadanos, porque a menos que haya seguridad en casa, no puede haber paz duradera en el mundo”.

Al abogar Roosevelt por la social democracia progresista, logró un avance en su país, lo que fue copiado por otras naciones que permitieron un desarrollo sustentable.

Sin embargo, la llegada de los neoliberales al poder cambió las coordenadas de la política económica y obstruccionó el desarrollo. Personajes como los hermanos Koch: amigos y seguidores, expresan que “libertad es hacer sin consultar y, además, estar libres de impuestos y regulaciones”, pero, deliberadamente, callan que estas acciones llevan al enriquecimiento brutal, sin compasión alguna y sin considerar que generan un impacto negativo en la comunidad mundial. La tendencia acumulativa del capital naturalmente genera pobreza.

Ha sido necesario hacer en el tiempo un verdadero esfuerzo común por construir una vía diferente; un modelo diferente que se oponga a éste que se ejecuta, ahora, a nivel mundial y sustituirlo por otro que posibilite el desarrollo: con mayor libertad a las naciones, para que puedan planear su proyecto de crecimiento y, naturalmente, hacerlo más humano y democrático.

Esto, como puede observarse, molesta mucho a los de derecha que se desesperan ante lo que viene y hacen esfuerzos y ejecutan acciones para evitar ese propósito; por lo que, deliberadamente, generan conflictos en las naciones que no aceptan sus formas criminales de gobierno y propenden que sean sus correligionarios, sus subordinados, quienes gobiernen el mundo; y, para lograrlo, se requiere hacerlo con violencia.

Les es muy difícil aceptar la liberación de los pueblos a quienes habían colonizado y dominado siempre, expoliando sus riquezas, literalmente, matándolos de hambre y enfermedades, como los pueblos del centro de África, ya que implica el fin del gobierno colonialista. Tratan de impedir, por todos los medios posibles, que estas naciones puedan comerciar sus productos entre sí, intercambiar pagos con sus monedas nacionales, la proyección de sus comunidades; y, mucho menos, decidir su modelo de desarrollo, formación social, educación y, por fin, determinar ser libres del tutelaje de los colonialistas.

Los últimos movimientos africanos van por ese sentido. No aceptan la liberación de Burquina Jaso; amenazan a los que pretenden la liberación de Gabón, quien intenta transitar a un gobierno diferente, amenazar y cancelar la independencia de Níger. Mucho menos, aceptan que ya no puedan extraer, inmoderadamente, el uranio por parte de la Francia colonizadora. Asimismo, otros territorios en los que esas naciones africanas cansadas de ser explotadas, expoliadas en sus recursos naturales, sin dejar nada a cambio, desean, procuran y luchan por tener resultados tangibles para sus poblaciones.

La Reunión de Países Africanos en San Petersburgo, en asociación con Rusia, tomaron decisiones fundamentales sobre la problemática económica, entre las que se encuentran la distribución del grano a los países africanos en condiciones que permitan cubrir las exigencias alimentarias de sus ciudadanos; poder pagar de acuerdo con sus posibilidades y en plazos determinados; y los que ni así tuvieran oportunidad de alcanzar la adquisición, les sería enviado el producto sin costo alguno, pero estar identificados y definidos a los intereses de la Asociación de Países Africanos.

Como estas políticas no corresponden a los intereses de los acaparadores mundiales, éstos están tratando de boicotearlas, sobre todo, exigiendo el tránsito, a través del Bósforo que está ante la vigilancia de Rusia por posibles acciones que deriven en actos criminales.

Estimo que  saben que la guerra de Ucrania ya no la van a ganar. La mantienen, porque sirve solamente para permitir que los fabricantes de armas hagan más negocio y por ello, expolian y quisieran expandirla al trasladar los eventos a los vecinos: Bielorrusia, Polonia, Serbia, Georgia.

Debemos entender que las voces que se escuchan detrás del foro, en donde sesiona la OTAN, son de los países que entienden que Ucrania no gana la guerra, pero no es de ella, sino de Europa, empujada por Estados Unidos.

José Perulles López nació en Mérida, Yucatán, en noviembre de 1935. Ha sido maestro desde educación primaria a Universidad. Es Maestro en terapia de pareja y familia. Su interés y estudios en geopolítica, le ha llevado a impartir conferencias sobre temas de polìtica internacional. Es escritor de la novela costumbrista "Pozo Amargo ".