Mujer en las artes en el siglo XXI, entre tecnología y el mundo digital.

La incursión y permanencia de las mujeres en el terreno artístico, va más allá de la representación de lo femenino en pinturas o como inspiración para poemas o canciones, va más allá de una cuota de género que se tiene que cubrir; de la mano de una mujer se conciben ideas, modos de ver el mundo y de construir a la sociedad con un punto de vista distinto y en las artes no es la excepción.

El reto que generó la pandemia y los diversos modos de seguir en el terreno del arte pese al encierro junto con el mundo virtual, dieron la posibilidad de visibilizar la problemática que viven las mujeres teniendo a la tecnología y a la ciencia como aliados. Si bien la presencialidad nos quitó sueño, la realidad a la que todas y todos nos enfrentamos, nos dio luz para seguir avanzando.

Es en este siglo XXI que las mujeres hemos encontrado un lugar visible como artistas y cuya obra se puede apreciar en museos, ferias, galerías, espacios públicos y un espacio como el Foro Internacional Smart City Latam, una sociedad en donde las mujeres artistas forman parte de activa de la economía desde la docencia o desde la economía naranja. Las posibilidades de expresión del ‘arte de las mujeres’ no deja de ampliarse y nos sumamos a esta mirada, al modo de hacer y ser mujer en el arte.

El binomio mujer y tecnología es poco común en nuestro pasado reciente, sin embargo, es menester citar a mujeres extraordinarias que aportaron conocimiento e innovación al terreno tecnológico como: Ada Lovelace (madre de la programación informática), Ángela Ruiz Robles (precursora del libro electrónico), Hedy Lamarr (actriz de cine e inventora de la primera versión del espectro ensanchado que permitiría las comunicaciones inalámbricas de larga distancia), Mary Kenneth Keller (contribuyó al desarrollo del lenguaje de programación BASIC) o Radia Perlman (considerada la madre de Internet). La intersección artística se torna como una fuente de creatividad y un lugar para explorar el potencial que ofrece el uso de la tecnología para la creación y más en el contexto actual.

Desde la crítica literaria y artística, la arquitectura, la danza, la escultura, la plástica, el videoarte, la performance, la poesía con código, la narrativa transmedia, los videojuegos, el teatro interactivo y la literatura electrónica, por citar algunos que se configuran como cruce y que son pertenecientes a distintas generaciones, y que se configuran como territorios poco transitados donde confluyen ideas, nuevos modos de ver la realidad para aprender a relacionarnos y donde el mundo dialoga con búsquedas de diversos referentes.

Para las generaciones venideras de artistas es prudente trazar una genealogía de mujeres creadoras que han reflexionado sobre el impacto que ejerce la tecnología en el terreno de la producción artística para indagar sobre nuestras raíces y realidades, no solo desde el estudio historiográfico y el ensayo crítico, sino, especialmente, desde el relato de la práctica artística en primera persona.

Como buenas prácticas encontramos: Hello World 1.0, un festival de mujeres que usan la tecnología como forma de expresión creativa. Con el tema den“Biosensaciones” y bajo la curaduría de Nancy Mookiena, 10 artistas exhibieron proyectos que exploran la interacción entre tecnología y relaciones afectivas por medio de instalaciones, arte sonoro, y arte digital. Este festival organizado por Mónica Aguilar y Anabel Becerril de Laboratorio118, tuvo como motivación la necesidad de visibilizar el trabajo de mujeres en la tecnología y entre otros proyectos suyos mencionaron al “Santuario Digital”, realizado para el Festival Internacional de Mapping de Morelia, el cual parte del concepto de un santuario natural para crear uno de mariposas digitales. El efecto de la pieza va más allá de ser meramente contemplativo al contribuir a la reactivación de actividades culturales en la zona. Su pieza “Entre Nubes”, presentada en el Abierto Mexicano de Diseño y el Carnaval de Bahidorá, fue un set interactivo con nubes inspirado en el trabajo de René Magritte.

Esto es una revalorización de los productos culturales y generar empatía digital y cómo entender el funcionamiento del mundo digital relacionándolo con el arte resulta un modo diferente de acercarnos a las nuevas realidades. Y así es como la tecnología ha sido incorporada en determinadas prácticas artísticas con mirada femenina.

Hoy día, es necesario que la creatividad y el talento de la mujer artista sea escuchada y asumir que puede llevar la voz y la batuta de liderazgo.

Desde mi trinchera, el teatro y la literatura, acompañada de El Globo, Arte y Cultura, he liderado y desarrollado un encuentro internacional: La Mujer en la Escena Teatral Latinoamericana de cara al siglo XXI, en la cual se han reunido creadoras y también creadores, de diferentes partes de Latinoamérica: Chile, Cuba, Venezuela,

Argentina, Uruguay, Perú, Colombia y Ecuador, para tener esos momentos de reflexión sobre el quehacer de la mujer en el teatro, por supuesto México no podía faltar y menos la ciudad de Mérida así como creadoras del interior del estado (como Muna, Tecoh, Kinchil, por nombrar algunos municipios); mostrando que el teatro se produce en todas partes y sabe a cada municipio, cada estado cada país; ni la pandemia nos detuvo, en 2020 y 2021, cuando el mundo parecía detenerse, la tecnología fue aliada para seguir con la difusión y la visibilización de la mujer en el teatro y, llenas y llenos de expectativas, nos dimos a la tarea de seguir, como quien inicia a andar en bici, sin prisa pero sin pausa. Fruto de estos encuentros han sido las antologías literarias donde se registran las memorias de lo que se reflexiona en cada encuentro, en cada mesa, cada palabra expresada y cada inquietud; desde la mujer actriz, mujer productora, gestora, directora, dramaturga, una infinidad de talento puesto al servicio de la sociedad.

Quisiera nombrar otros emprendimientos artísticos de mujeres que lideran festivales de teatro, y ese “hacer el evento” se traduce en la procuración de fondos, administrar que los recursos sean efectivamente empleados, luchar por que a losbcolegas artistas se les puede remunerar de una u otra forma su trabajo y me permito nombrar a las teatristas: Raquel Araujo (Yucateca), Patricia Ariza (Colombia), Verónica Moraga (Chilena) y Maigualida Gamero (Venezolana), líderes, maestras de generaciones, de luchar por que la voz de teatro con una gestión femenina perdura y persista. Ellas mismas durante la pandemia consiguieron que sus festivalesnlograran continuar bajo la modalidad online, con sus fieles espectadores.

expresso. ec

Cristina Vázquez, gestora cultural mexicana con un profundo trabajo en los Estados Unidos, específicamente en Chicago, mencionó en alguna entrevista que le realicé a razón de mi trabajo de titulación de maestra (porque tengo estudios de posgrado en Teatro y Artes Escénicas), que el techo de cristal de las mujeres en los negocios para las artes escénicas es algo verídico, limitante desde los temas y los prejuicios que pudieran haber, sin embargo el trabajo es lo que habla por cada una de nosotras. De figurar con su, nuestra, propuesta artística no por cuota de género si no por la propia valía, por los conocimientos, experiencias y maneras de hacer las cosas. No es una lucha de hombres y mujeres, es una lucha en contra de los paradigmas que no se rompen, que no se cambian.

Retomo el 2020, la pandemia cambió el modo de concebir los dispositivos donde el teatro puede ser exhibido, hombres y mujeres hacedores de teatro vislumbraron nuevos modos de estar en el presente de los espectadores, de permanecer en la escena. En esta virtualidad teatristas mexicanas como Conchi León dieron vida al teatro a través de sus historias en la web, logrando una carcajada o bien, momentos de reflexión, así también sucedió con el surgimiento en el 2021 del FEDA (Festival de Directoras en Escena) encabezado por jóvenes artistas de Perú con la intención de “visibilizar a la mujer en el papel de directoras, rol asumido en su mayoría por varones” como menciona Josie Mendoza (2021) directora del Festival, y de construir nuevos espacios para la difusión del trabajo de las directoras, así como crear redes de trabajo con grupos de teatro, artistas individuales y organizaciones culturalesnliderados por mujeres.

Entre los censos o fuentes que nos dan pistas o ideas sobre la práctica del teatro en las mujeres se encontró que en México en datos del INEGI se menciona que las mujeres ocupan el 40% de los puestos de trabajo generados en sectores como el turismo y la cultura y desde hace diez años casi un millón de mujeres trabajaron en el sector de la cultura, lo que representó 4.7% del total de mujeres ocupadas a nivel nacional (…) al interior de las artes escénicas y los espectáculos en las actividades de teatro y danza, aportaron el 46.1%.

Entonces hay presencia de la mujer en las Artes Escénicas con participaciones económicas, es decir hay datos de la incursión de la mujer en la cadena de valor-productiva dentro del terreno teatral.

La Cámara Nacional de la Mujer (Canadem) no se queda atrás, una cámara sensible y con apertura para sumar los esfuerzos de las mujeres desde diversas trincheras da este paso importante para continuar con la visibilización de la mujer en el arte y la cultura. Desde el año 2022, específicamente desde la Dirección de Arte y Cultura de la cual me honra ser directora, nos hemos dado la tarea de hacer constar a algunas de estas valiosas mujeres, a través de las plataformas digitales de la cámara, y casi 50 mujeres han sido nombradas y reconocidas por su trabajo sea en la danza, cine, fotografía, teatro o literatura, un sencillo pero significativo homenaje donde se expone su trayectoria, su experiencia, premios, que dan fe de su labor en su disciplina artística. Gracias a la Canadem por esta acción que es de suma importancia pues le damos su valor y lugar en la sociedad yucateca y mexicana.

Es hora de enaltecer la realidad de la mujer en el arte, como mujeres emprendedoras, creativas y como parte de la economía mundial.

Este es el siglo del cambio, para ser mejores. Este es el siglo de las mujeres.

Lic. en Ciencias de la Comunicación, con especialidad en Gestión Cultural y Políticas Culturales (UAM) y Máster en Estudios Avanzados de Teatro y Maestra en Teatro y Artes Escénicas (UNIR), ha cursado los diplomados en: Gestión y Cultura (ANUIES), Dirección y Producción Escénica (CONACULTA - INBA) y Animación y Gestión Cultural (Univ. Modelo), cuenta con estudios en Cultura y Literatura Contemporáneas de Hispanoamérica por la Universidad Modelo. Actualmente cursa la Maestría en Teatro y Artes Escénicas (UNIR). Directora y fundadora de El Globo Teatro (2006) y de El Globo Arte y Cultura (2011); ha dirigido 20 obras de teatro; participó en el 5to. Festival Teatral de Autor (Venezuela, 2008); ganadora del programa Práctica de Vuelo 2009 (CONACULTA-FONCA); participó en el IV Festival Otras Latitudes (México, 2010); seleccionada para participar en el Festival Teatral de Autor (FESTEA) 2012 y 2017; invitada a participar en el 2do. Congreso Latinoamericano de Gestión Cultural (Chile, 2014); en 2015 participó en el Simposio Internacional por el Centenario de Elena Garro (organizado por UADY y la Appalachian State University); por su obra ha sido antologada en el libro: “Tercera Llamada” de Christian Rasmussen (Secretaria de Cultura y las Artes, 2015), nominada al "Premio Generosas 2019" (reconocimiento que la asociación ELLAS-Mujeres y Filantropía) por su labor en El Globo Arte y Cultura, su obra aparece en la antología impresa: “La rebelión de lo cotidiano” (del Programa ELLAS - Premio Generosas 2019); recientemente participó en la Feria Nacional del Libro de León (2020) y en el Festival de Teatro Ciltlaltépetl (2020). En El Globo, Arte y Cultura, ha generado y liderado las iniciativas: “Concurso de Dramaturgia Express”, los encuentros internacionales “La mujer en la escena teatral latinoamericana de cada al siglo XXI” y el Concurso de Dibujo Infantil “Mi Mérida y sus tradiciones”, así como la antología “La mujer en la escena teatral latinoamericana de cara al siglo XXI. Memorias de los encuentros 2015-2018” publicada en co-edición con la Escuela Superior de Artes de Yucatán (ESAY).