Es tiempo de mostrar nuestro rostro, estamos vivas, estamos en nuestro derecho a la lucha, aquí seguimos, las mayas no nos fuimos, luchamos día a día para que se reconozca nuestro aporte, adaptándonos a los cambios, para ser visibles en todos los ámbitos,

Navegando por la Covid-19, las resilientes trabajadoras cubanas contribuyeron a mantener abiertos los comercios, los bancos, las finanzas, las industrias, la telefonía, los medios de comunicación, la educación, la administración pública, el sistema jurídico, la salud y los centros de investigación.

Nuevamente en esta etapa de la historia las mujeres han sido ignoradas y es poco conocido el importante papel que desempeñaron algunas mujeres como Elvia Carrillo Puerto y Rosa Torres, entre otras.

Las migraciones. Las despedidas. Las lágrimas de aeropuerto. La decisión de cerrar la puerta y cruzar la frontera. Los papeles, los permisos, el hueco en el estómago al saber que tienes una visa de turista cuando a lo que vas es a trabajar.

En su gran mayoría las mujeres latinoamericanas vivimos bajo regímenes patriarcales capitalistas que han originado profundos niveles de desigualdad social, explotación, e injusticia social, donde somos nosotras quienes más sufrimos pobreza, discriminación y violencia.

Los comunicadores tienen que desprenderse de las concepciones patriarcales que practican consciente e inconscientemente, de manera que adviertan con su pensamiento crítico a la población cubana de cuáles son los obstáculos que frenan las relaciones de género y cómo entre todos podemos desterrarlos.

Es interesante la paradoja que esta situación implica: el encierro resultado de un privilegio y la esclavitud laboral que nos obliga a salir, lo que nos lleva a reflexionar sobre los diferentes muros físicos y sociales que nos aprisionan.