| Silence. Dichosa la tierra que te bebe. Dichosa la gusanera que tu vientre habita. Dichosa la rosa perenne que descansa sobre tu pecho. Dichosa la penumbra que escucha los sonidos de tu desgarre. ¿Cómo nombrarte? Si ya no eres jugo que bebe la tierra. ¿Cómo nombrarte? Si ya no eres vientre que habita la gusanera. ¿Cómo nombrarte? Si ya no eres pecho donde la rosa descansa ¿Cómo nombrarte? Si ya no eres desgarre que la penumbra escucha. |
No es que esté de cursi, es que hoy llovió muy fuerte
| No sé qué hacer con tu nombre, por eso lo pulvericé para inhalar y poder tener alas. No sé qué hacer con tu nombre, por eso lo mezclé con alcohol y lo he bebido hasta emborracharme. No sé qué hacer con tu nombre, por eso lo envinagré y lo puse en conserva para alimentarme en tiempos de guerra. Yo no sé qué hacer con tu nombre, por eso lo hice barquito de papel y lo puse a navegar en las charcas donde cantan los sapos No, no sé qué hacer con tu nombre, por eso lo volví dientito de ajo para freír en mantequilla. No, no sé qué hacer con tu nombre por eso me lo inyecté en las venas antes de que la ciudad sea declarada en toque de queda. |
Padre
| Inventaré tu rostro porque ya comienzo a olvidar esas arrugas verticales entre ceja y ceja, inventaré tu rostro porque el paso del tiempo es inexorable y hace eco en la memoria. Inventar tu rostro como si de una cacofonía mal escrita se tratara. Con un desespero al saber que cada segundo se extingue y su cara se deslava a cada suspiro, se muta, se pierde, se despide, se vuela y no regresa más. |










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