Releer Fuenteovejuna en el contexto actual, confirma lo clásico de esta obra dramática que pese a haber sido escrita hace más de 400 años, logré ubicar temas de índole universal y, repito, actual: el “modus vivendi” de algunos cuantos en tanto el abuso de su autoridad, llegando a ser desconsiderados, alevosos, capaces de arrebatar lo que no es suyo y todo por la fuerza, haciendo que toda esa manera de vivir pareciera normal, por otro lado: los “débiles”, los gobernados, que aceptan y siguen viviendo así aunque estén inconformes convirtiéndose en cómplices de estas atrocidades y un punto importante en mi lectura: las mujeres que sobreviven ante los iniquidades del poder y la autoridad, sin embargo pese a este panorama nada alentador, son los mismos “débiles” que juntos logran hacer grandes cambios en su comunidad, aunque eso signifique tomar la justicia a mano propia teniendo como consecuencia la muerte; se percibe una psique colectiva, el mismo padecimiento permea en todos y cada uno de los habitantes del lugar haciéndose uno solo y eso es lo que da la fuerza para terminar con la tiranía o injusticia. ¿Sobre cuántos golpes de estado no hemos leído o visto? ¿Cuántas marchas pidiendo justicia a los gobernantes ha habido? Las mujeres han sido en innumerables ocasiones los protagonistas de estos reclamos, como sucedió en la obra Fuenteovejuna, mujeres que se hacen una para luchar contra el comendador y deje de violentarlas. Pienso en el movimiento de 68 en México, pienso en las mujeres que hacen grafitis en los monumentos históricos, pienso en Argentina, Chile, México, Mérida que en marzo 2020 se unió a un #DíaSinMujeres, Mérida considerada una ciudad conservadora pero que, poco a poco, va despertando por la voz de las mujeres que impulsan a otras mujeres en un acto de sororidad, en tantos momentos donde el abuso del poder parece hilo conductor.
En Fuenteovejuna se descubre, en un primer momento de la lectura, al pueblo como el protagonista reflejando todos los sectores sociales, sin embargo considero que es particularmente la figura femenina de Laurencia quien motiva a levantarse hacia el Comendador, una protagonista de pensamiento distinto a las demás mujeres de Fueteovejuna, y que ante la violencia que sufre no se calla sino que incita a hombres y a mujeres a tomar la fuerza necesaria para luchar contra esta injusticia, para acabar con esa violencia de la que todos son cómplices, también es necesario recalcar que el incidente desencadenante inicia en la figura de Laurencia: ella se niega a ceder a los ofrecimientos del Comendador, el antagonista, quien se aprovecha de su poder para hacer y deshacer a su antojo sobre mujeres, hombres, recaudación de dinero, el gobernante más vil, como quizá era el común en esa época, pero eso no disculpa su proceder, creyendo que con la venia de los Reyes Católicos era intocable y creía tener al pueblo a su merced; ante el rechazo de Laurencia, el Comendador busca salir victorioso a través de la fuerza, como es su costumbre. El conflicto: Laurencia es violentada mental y físicamente, ante esta fuerza, la del Comendador y la del pueblo cómplice, ella no pudo hacer nada para defenderse, fue hasta que terminó su cautiverio es cuando toma la decisión de alzar la voz y de hablar de la cobardía de su pueblo, tiene un conflicto con su padre y con los habitantes de Fuenteovejuna pues han permitido los abusos hacia las mujeres que comete el Comendador y en los mismos textos de Laurencia, Pascuala y Jacinta se ve la resolución del tema del texto dramático. Pongo algunos versos del monólogo de Laurencia donde se ilustra este enfado:
| LAURENCIA: Llevóme de vuestros ojos a su casa Fernán Gómez; la oveja al lobo dejáis como cobardes pastores. ¿Qué dagas no vi en mi pecho? ¿Qué desatinos enormes, qué palabras, qué amenazas, y qué delitos atroces, por rendir mi castidad a sus apetitos torpes? Mis cabellos ¿no lo dicen? ¿No se ven aquí los golpes de la sangre y las señales? ¿Vosotros sois hombres nobles? ¿Vosotros padres y deudos? ¿Vosotros, que no se os rompen las entrañas de dolor, de verme en tantos dolores? Ovejas sois, bien lo dice de Fuenteovejuna el hombre. Dadme unas armas a mí pues sois piedras, pues sois tigres… —Tigres no, porque feroces siguen quien roba sus hijos, matando los cazadores antes que entren por el mar y pos sus ondas se arrojen. Liebres cobardes nacistes; bárbaros sois, no españoles. Gallinas, ¡vuestras mujeres sufrís que otros hombres gocen! |
Y de los versos de Jacinta, Laurencia y Pascuala, develando la rebelión y justicia que está por suceder:
| JACINTA: Di, pues, ¿qué es lo que pretendes? LAURENCIA: Que puestas todas en orden, acometamos a un hecho que dé espanto a todo el orbe. Jacinta, tu grande agravio, que sea cabo; responde de una escuadra de mujeres. […] FLORES: ¡Mengo, piedad, que no soy yo el culpado! MENGO: Cuando ser alcahuete no bastara, bastaba haberme el pícaro azotado. PASCUALA: Dánoslo a las mujeres, Mengo, para… Acaba, por tu vida. […] Vengaré tus azotes. […] JACINTA: ¡Ea, muera el traidor! FLORES: ¿Entre mujeres? JACINTA: ¿No le viene muy ancho? PASCUALA: ¿Aqueso lloras? JACINTA: Muere, concertador de sus placeres. LAURENCIA: ¡Ea, muera el traidor! FLORES: ¡Piedad, señoras! |
La mujer que es capaz de levantarse en armas para defenderse es una muestra de eta fuerza oprimida que lleva consigo siglos atrás.
Para finalizar este relectura reflexiono sobre lo que se dice: “quien no conozca su historia está condenado a repetirla”, pero ante esta relectura y con una mirada contemporánea agrego que: “si no la conocemos la realidad supera la ficción y la continua, lamentablemente”.
REFERENCIAS:
- de Vega, L. (1998). Fuenteovejuna. Edición de Rinaldo Froldi, apéndice de Abraham Madroñal. Madrid: Espasa-Calpe (Colección Austral), 19ª ed. Recuperado de http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/fuente-ovejuna–1/html:/








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