Salvar la vida y el planeta

La celebración de la COP26 en los últimos días nos recuerda un hecho innegable aunque incómodo para los poderosos, y es que las élites no salvarán al planeta ni garantizarán la vida humana en plenitud. Pareciera que no hemos aprendido nada y en muchos sentidos es verdad, pero también es cierto, que para amplios sectores económicos de las clases acomodadas y muchos gobernantes en la mayor parte del mundo, es de su interés promover la devastación del planeta. El capitalismo, sistema del que se benefician y enriquecen, ha demostrado ser el mayor causante de la aceleración de la gran catástrofe ambiental que vivimos desde la Revolución Industrial.

La contaminación se incrementa por los residuos tirados con descaro en los ríos, bosques, selvas, mares, cenotes y demás ecosistemas por parte de las grandes empresas; la sobre-explotación de los recursos naturales se acelera junto a la competencia económica entre potencias, una guerra de ambición que hoy tiene al petróleo entre sus principales trofeos; la deforestación en nombre del progreso instala trenes, hoteles o cualquier tipo de empresa en zonas medulares para la subsistencia ecológica y humana destruyendo todo, sin importarles el desplazamiento de comunidades enteras ni el daño a la vida; los pulmones del planeta son contaminados y devastados por la voracidad insaciable de verdaderos depredadores que extraen y extraen recursos destruyendo yacimientos de agua y oxígeno para enriquecerse; millones de hectáreas son taladas y desforestadas para beneficio de terratenientes que despojan a los pueblos originarios a nombre de unas cuantas empresas monopolistas; los minerales son saqueados en las minas controladas por transnacionales que junto al subsuelo explotan en niveles infrahumanos a los trabajadores a lo largo de América Latina y el mundo; la desigualdad social y la injusticia se manifiesta también en la relación que sostenemos con la naturaleza, el interés de ganancia, acumulación de riqueza y poder son las razones por las que gobiernos, burguesías oligarcas y empresas en claro maridaje destruyen el planeta sin importarles el porvenir de la humanidad. Hace siglos que se impide la armonía que debe sustentar la relación entre seres humanos y naturaleza; la crisis se encuentra en comportamiento antagónico propiciado por el capitalismo.

Foto: FORBS

Hay que tomar conciencia sobre los graves acontecimientos, reconocer que no sólo estamos afrontando un cambio climático, sino que vivimos una verdadera catástrofe que nos conduce a poner en duda la posibilidad de la existencia humana en un futuro próximo si continuamos con la acelerada devastación de la naturaleza que se viene realizando, no se trata únicamente de pensar en campañas ecológicas para detener el daño o en firmar acuerdos publicitarios, se trata de dejar de generar ese daño y para ello debemos poner en juicio todo el sistema que nos rige, es necesario superar la depredación que el capitalismo produce con un sistema que camine de la mano con la naturaleza, respetando sus ciclos, reconociendo su necesidad indispensable para la vida. Es tiempo de hablar de Ecosocialismo, una propuesta de Michäel Löwy y otros intelectuales, que reconoce la necesidad de establecer otra relación con la naturaleza reorganizando y reconfigurando el sistema de producción y consumo, procurando la armonía entre necesidades sociales y el equilibrio ecológico para la construcción de una nueva sociedad humana.

Cristóbal León Campos
Cristóbal León Campos es Licenciado en Ciencias Antropológicas con Especialidad en Historia por la Universidad Autónoma de Yucatán. Integrante fundador de la Red Literaria del Sureste México-Nuestra América. Es editor de Disyuntivas. Cuaderno de Pensamiento y Cultura. Colaborador de Por Esto!, La Jornada Maya, Novedades de Yucatán, De Peso y diversos medios impresos y digitales. Coautor del libro Héctor Victoria Aguilar. Esbozo para una biografía (SEGEY. 2015), coeditor del libro Migración cubana y educación en Yucatán. Actores, procesos y aportaciones (SEGEY, 2015), autor de En voz íntima (Disyuntivas ediciones, 2017). Miembro de la Asociación Mexicana de Estudios de la Caribe (AMEC) y del equipo de promoción de Archipiélago. Revista cultural de Nuestra América (UNAM-UNESCO), miembro de la Asociación de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe (ADHILAC). Fue coordinador académico de la Casa de la Historia de la Educación de Yucatán de 2010 a 2019. Actualmente es Coordinador de la Cátedra Libre de Pensamiento Latinoamericano «Ernesto Che Guevara».