Sobre la piel de México de Beatriz Graf

México, estoy con ganas de hacerte el amor, retribuir el que tú me has dado tan pronto como llegué a la vida. A vuelo de pájara veo que el sol te ilumina, te procura el día; haz que al encumbrar el astro dios, brille tu escudo en la luz de la aurora, para despertar a las olas de jade con su inmarcesible marea, a la enramada de ríos cantar a cántaros, al territorio del cactus donde se acunan los magueyes y una que otra biznaga.

Tu superficie es el maíz

Haz que se despabile el águila que aquel día devoró a la serpiente. Despierto estás, México, nunca duermes, vigilas, no te cansas. Lo sé por el antiguo rugido de tus cráteres, su furia al reventar de tu seno ríos de lava para formar pedregales; volcanes ahora adormilados, cubiertos por la sábana de nieve blanca. 

Si yo conozco el cielo es por tu cielo

Por los cuatro vientos ondean banderolas de papel picado, sólo tú sabrás qué quiero; si acaso estarán al tanto la flor de cempasúchil, la piñata, la calaverita de azúcar, la matraca, la diana, el canario de la feria que con su pico decide mi suerte, los papalotes, el canto del gallo.

Ándale, niña, sal del rincón, con la canasta de la colación

Quiero invitarte a beber cacao caliente en olla de barro; irnos de fiesta a comer chiles en nogada, mezcla de texturas, colores, aromas; citarte en una cantina y bebernos un tequila con limón, sal y sangrita; vagar por allí y oler el cilantro, la vainilla, el epazote. Voy a soltar mi imaginación cuando mi pie desnudo recorra la arena de tus dos mares, tan distintos. Déjame meter las manos en una canasta de semillas de frijol, déjame abrazar el tronco del ahuehuete y del aguacate, acariciar el lomo del jaguar, las plumas del quetzal, tuyos, todos.

Tú tienes lo que busco, lo que deseo, lo que amo, tú lo tienes

Desde siempre me regalaste las notas de tu música, la marimba, la Marcha Dragona, el bolero que enamora, guitarras de tres en tres. Huapangos, La Bamba, trompetas y tambores; por eso quiero bailar un danzón contigo, México, un sábado en el parque, y terminarlo con el paso justo, cerrado, en un elegante pracatán.

Voy por tu cuerpo como por el mundo

Llegará el tiempo en que salga la luna de plata abrazada a la noche estrellada. Será el momento de acoplarme a ti, como me lo enseñó el enterrador del Panteón: en una caja de madera, sin herrajes, ladrillos o tapias, a tres metros bajo tierra mojada. Yo añadí: que sea tocado, una y cien veces, Dios nunca muere. Así, poco a poco, silenciosamente, sin miedo, mi carne se transfigura, se vuelve tierra en tu tierra, de donde he nacido, y se cumplirá mi deseo de dormir sueños, México, de soñar en la magia de tus espejos. 

Beatriz Graf
Nace en la Ciudad de México en la primera mitad del siglo XX. Inicia su oficio como escritora en los talleres de Elena Poniatowska, Edmundo Valadés, Gonzalo Celorio, Mempo Giardinelli, Agustín Monsreal y más tarde con Beatriz Rivas. Se ufana de ser la primera mujer en ganar el concurso latinoamericano de cuento, recuperándolo para México después de cinco años. Como periodista ha escrito artículos sobre diversos temas culturales de México, publicados en Estados Unidos, Italia, Argentina y México. Desde 1985 dirige talleres de creación literaria y el taller “Escribir historias de familia”. Varios de sus alumnos han editado sus propias obras. Libros publicados: Huellas digitales; La libreta morada; Contra nadie en la batalla; En el espejo de otro; Con Secuencias; Asunto: la luna a cucharadas; La India: punto de partida y arribo; Lenguas de arena. Y en las antologías de minificción Vamos al circo, Cortocircuito y Resonancias. Página WEB: www.literatuya-beatrizgraf.com FACEBOOK: Beatriz Graf