Cada palabra que alienta este escrito es sólo para dejar constancia de dónde estamos, dejar entrever en el sueño de las noches largas que avecinan las tristezas, significa también el acto de desamor con el origen, con la tierra y con la energía de nuestro universo.

Podemos afirmar que si bien los modelos de lo femenino y lo masculino contenidos en el cosmos de un pueblo no son un reflejo fiel de las relaciones reales y concretas entre los géneros, podemos encontrar en ellos elementos simbólicos y valorativos que legitiman las formas de participación de hombres y mujeres en la sociedad.