Queridos Lectámbulos:
Iniciamos el mes de diciembre con muchos sentimientos encontrados. Como cada año, en este mes se acostumbra hacer un recuento de los sucesos más importantes y una reflexión que nos permita iniciar mejor un nuevo ciclo, pero este año ha sido particularmente especial. Ha sido un año que nos ha marcado de diferentes maneras, es por eso que no hemos podido más que titular esta edición de nuestra revista como: 2020.
Es verdad que cada año ocurren hechos históricos y fenómenos naturales; sin embargo, los doce meses de este año que esta por terminar nos ha impactado a todo el planeta: la muerte de Qasem Soleimani; los incendios masivos del Amazonas; la pandemia del Covid-19, con todo lo todo lo que trajo consigo: miedo, incredulidad, dudas, pérdidas, asilamiento, equivocaciones, aprendizajes; por si fuera poco, vivimos huracanes, tormentas e inundaciones; los movimientos sociales de América Latina, la crisis racial en Estados Unidos, la salida de Trump y la ansiada búsqueda de las vacunas contra el Covid-19.
En estos meses nos vimos de frente con nuestra realidad, la realidad del sistema de salud de nuestros países, la realidad de nuestros hogares y nuestros empleos, de nuestras vidas. Nos vimos cara a cara con nosotros mismos y con lo que es importante, como individuos y como especie. Cuando nos encerramos, vimos con asombro cómo las especies hermanas recobraron los espacios que les hemos quitado por años, los canales de Venecia fueron inundados por cisnes y delfines, monos y jaguares caminaron por los hoteles de la Riviera maya, donde antes caminaban libremente, la tierra comenzó a respirar de nuevo.
Una vez más la vida nos muestra qué tan pequeños somos, pues ella se abre paso más allá de nosotros. Al mismo tiempo, nos demostró que más allá del miedo y de los gobiernos encontramos formas de ayudarnos; rompimos el marasmo y nos reinventamos; volvimos a la familia —o rompimos con ella—; es verdad que vimos salir el lado oscuro de las personas provocado por el miedo agrediendo al personal médico o justificando teorías conspiranóicas; pero también vimos al personal de la salud como un ejército de soldados combatiendo en primera fila, sin los insumos suficientes, a un enemigo invisible, y vimos caer en combate, a muchos que sin saber su nombre o conocer sus rostros, estaremos siempre agradecidos. Desde diferentes frentes, están los maestros, que con sus propios recursos, desde sus hogares, mantienen la educación en pie; los artistas que salieron a la calle a cantar, bailar y contar cuentos para animar a las personas en aislamiento; los empresarios que nunca despidieron a sus empleados a pesar de las restricciones y muchos otros que no permitieron que la luz del mundo se apague.
Definitivamente, el 2020 fue un año de cambios, nos obligó a reinvertarnos de muchas formas, desde lo cotidiano hasta lo profesional. Sin duda, es un año que quienes lo vivimos no lo olvidaremos y quedará marcado en la historia de la humanidad.
Para Lectámbulos, el 2020 es un punto de partida, porque nuestra revista surge en medio de la pandemia, y ahora, al finalizar el año, llega a su cuarta edición en la que encontrarás un recuento más que de hechos, de perspectivas y emociones de los autores, lo que hace, quizá, esta cuarta entrega, un poco más íntima.
Apreciados amigos, quisiéramos que al amanecer el nuevo año, todo sea diferente; sin embargo, creemos que si hemos llegado hasta aquí, con esperanza y disciplina, y la gran virtud de la resiliencia, seguramente, podremos vivir la nueva normalidad del 2021.
¡Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo!










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