Con Biden o Trump Cuba sigue adelante

La victoria de Joe Biden, candidato del Partido Demócrata, a la presidencia de Estados Unidos, ha sido acogida con regocijo por una buena parte de los cubanos que aspiran a un futuro menos tenso de las relaciones entre Estados Unidos y sus vecinos del Sur.  

Sin embargo, no todos piensan así en la Isla. Ciertamente no son pocos los que creen que es preferible tener en Washington a un presidente violento del tipo de Ronald Reagan, G.W. Bush Jr. o Donald Trump, que actúan como enemigos predecibles y con sus amenazas contribuyen a cohesionar a los cubanos fortaleciendo su conciencia de habitantes de una plaza sitiada.

Por el contrario, presidentes como James Carter, Barack Obama o Joseph Biden, aunque con el mismo objetivo estratégico de derrocar a la Revolución Cubana, utilizan métodos más sutiles y embaucadores para promover la desunión de los latinoamericanos y la desmovilización de los cubanos frente al imperio.

El reordenamiento de las prioridades a que obliga el impacto económico-social de la pandemia del coronavirus que recorre actualmente el planeta, ha conducido al gobierno cubano a conceder máxima prioridad al “ordenamiento de la economía”.

Preámbulo para ello será el ajuste del sistema económico a las circunstancias actuales, corrigiendo distorsiones y medidas coyunturales de todo tipo que antes hubo que adoptar como respuesta a las constantes manipulaciones imperialistas que presionan a la economía cubana en el marco del genocida bloqueo económico, financiero y comercial a que ha estado sometida Cuba durante 60 años.

La Isla ha tenido que apelar, en aras de escapar de tan constantes agresiones y manipulaciones estadounidenses, a contramedidas salvadoras que por momentos pudieran parecer incoherentes con sus objetivos de desarrollo socialista.

Superar y poner fin a tales formas más sutiles de agresión imperialista es algo que tiene mucha más envergadura y complejidad que la propia unificación monetaria y cambiaria de cuya urgencia se ha tenido conciencia hace tiempo, aunque se ha considerado reiteradamente que debía esperarse una coyuntura apropiada que parece ha llegado justamente ahora.

Entre las acciones previstas se destacan la eliminación de los subsidios excesivos y gratuidades indebidas, así como una reforma salarial que conducirá a la transformación general de los ingresos, los niveles salariales, el sistema de pensiones y las prestaciones de seguridad social.

Con el peso cubano ya devaluado, el salario ha perdido su capacidad adquisitiva. Los incrementos salariales entre el 2006 y 2018 fueron de un 6% anual para el sector estatal (de 387 a 871 pesos), resultando bien insuficientes con los crecientes índices de inflación.

La devaluación del peso cubano (CUP) vendrá acompañada de un proceso inflacionario que se tratará de regular de modo que no sea mayor que lo diseñado por los planificadores económicos porque, de no ser así, no pocas empresas estatales presentarán una situación de insolvencia por el efecto del aumento de los precios de las materias primas y la aplicación de la reforma salarial.

El presidente de la República Miguel Díaz-Canel ha destacado que esos estados de insolvencia no podrán seguir pasando a la cuenta del presupuesto del Estado, lo que sugiere la posibilidad de que esas empresas públicas se declaren insolventes, en bancarrota y eventualmente cerradas.

Para el sector privado se han propuesto mecanismos “de contención de precios”, ya que este sector verá un crecimiento de sus costos de operación, para cuyo descenso se prevé reducir estos con una disminución paralela de los impuestos.

El Estado estimulará y apoyará la exportación e importación del sector privado y le respalda con el 80% de las divisas que retiene, para que pueda adquirir los insumos tanto en el mercado mayorista como mediante la importación.

Simultáneamente, se trabaja en la preparación del marco jurídico e institucional de las micro, pequeñas y medianas empresas que incluirá un impulso a los mecanismos de acceso a créditos bancarios y el apoyo a través de otros recursos del Estado.

Para que la empresa estatal gane en competitividad se generalizará un nuevo sistema de asignación de divisas más descentralizado.

Con la planificación y la empresa estatal como ejes principales de la actividad económica, Cuba asigna gran trascendencia para su futuro a la inversión extranjera en todas sus formas. En medio de crecientes escaseces provocadas por el bloqueo económico que desde hace 60 años lleva a cabo Washington contra Cuba, el gobierno de la Isla así lo ha ratificado en el rediseño de su modelo económico socialista, no importa quién gobierne en el poderoso vecino del norte.

Manuel Yepe Menéndez (La Habana 1936), desde 1954 fue combatiente insurreccional en La Habana como integrante de las Brigadas Juveniles de 26 de Julio en la Universidad de La Habana. Trabajó en la reproducción y distribución del alegato de defensa de Fidel Castro "La historia me absolverá". En 1958 dirigió la revista clandestina del M-26-7 ACCIÓN, que se editaba semanalmente en La Habana y se identificaba como Órgano de la Juventud Cubana. Es Licenciado en Derecho, en Dirección de la Economía y en Ciencias Sociales. Se ha desempeñó como Director de Protocolo en el Ministerio de Relaciones Exteriores, Embajador de Cuba en Rumanía. Fue Director General de agencia de noticias Prensa Latina; vicepresidente del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT); director del periódico Guerrillero de Pinar del Río, y Director Nacional (fundador en Cuba) del proyecto TIPS del PNUD. Desde 2000 hasta la actualidad es miembro del Secretariado del Movimiento Cubano por la Paz. Fue comentarista de temas internacionales de los diarios POR ESTO! (2008-junio 2020). Agosto 2020