En estos tiempos tan complejos que atravesamos desde hace ya casi dos años por la pandemia del Covid-19 y la crisis sistémica que agudiza las condiciones de vida, la humanidad ha debido replantearse algunos principios básicos de su existencia

El presidente de EEUU condenó a Cuba como un “estado fallido” que provocó “el estallido social” del domingo 11 de julio. Dijo estar dispuesto a despachar vacunas a Cuba sólo a través de una organización internacional que asegure administrarlas a la población. Mantuvo así las puertas abiertas para un “corredor humanitario” que desembocaría en un “cambio de régimen”. Omitió el siempre presente bloqueo.

En las últimas semanas, las autoridades cubanas les han puesto un ritmo más acelerado a los cambios prometidos en los dos últimos congresos del Partido Comunista, y la aplicación de un grupo de medidas ofrece señales de la necesidad del movimiento.

A pesar de los diversos intentos del régimen actual por desprestigiar y desfigurar el proceso de discusión y redacción de una nueva Carta Magna, el pueblo chileno ha tomando conciencia y aprendido la histórica lección que enseñó el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973.

En América Latina, el control estadounidense de los medios de prensa logró que se identificara eufemísticamente como “retorno a la democracia” o “apertura democrática”, el regreso a manos civiles de los gobiernos de aquellos países que estaban sometidos a cruentas dictaduras militares promovidas por Estados Unidos en las cinco décadas finales del pasado siglo XX.