A pocos días de que deba abandonar, no sin antes haber creado una situación política casi insostenible en su país, la administración del presidente saliente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a dar otro apretón de tuerca al pueblo cubano.
Ahora, y con el cinismo más grande, el gobierno estadounidense incluyó, a la mayor de las Antillas en su espuria lista de países patrocinadores del terrorismo.
Ante tal desaguisado, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba condenó de manera firme y absoluta a la fraudulenta calificación de Cuba como Estado patrocinador del terrorismo, anunciada por el gobierno de los Estados Unidos en acto cínico e hipócrita.
De acuerdo con el Minrex cubano, desde hace meses, se viene especulando sobre la posibilidad de incluir a Cuba en la lista unilateral del Departamento de Estado que califica a países, sin mandato o legitimidad alguna, carente de motivación genuina, referida al terrorismo y sus secuelas, y como instrumento de difamación para aplicar medidas económicas coercitivas contra naciones que se resistan a doblegarse a los caprichos del imperialismo estadounidense.
El anuncio, formulado por el Secretario de Estado Michael Pompeo, es calificado por Cuba como un acto soberbio de un gobierno desprestigiado, deshonesto y en bancarrota moral.
La verdadera motivación de esta acción es imponer obstáculos adicionales a cualquier perspectiva de recuperación en las relaciones bilaterales entre Cuba y los Estados Unidos, una vez llegue al poder el presidente electo Joe Biden.
Cuba no es un Estado patrocinador del terrorismo, verdad reconocida por todos. La política oficial y conocida, y la conducta intachable de nuestro país, es el rechazo al terrorismo en todas sus formas y manifestaciones, en particular el terrorismo de Estado, por quien quiera, contra quien quiera y donde quiera que se cometa, señalaron las autoridades del archipiélago.
Cuba es un estado que ha sido víctima del terrorismo. El país lo ha sufrido en carne propia, al precio de 3 478 víctimas mortales y 2 099 personas con discapacidad, por actos cometidos por el gobierno de los Estados Unidos o perpetrados y patrocinados desde territorio de ese país con la tolerancia de las autoridades oficiales.
El repudio del pueblo cubano ante esta maniobra dirigida a manipular un tema tan sensible, para groseros propósitos de oportunismo político no se hizo esperar y ya en las redes sociales y en otros espacios virtuales, se denuncia la nueva escalada agresiva contra Cuba.







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