A unos días de las elecciones: un llamado a la reflexión

Me animo a escribir días antes de las elecciones, estando los ánimos encendidos y las acusaciones de toda índole a la orden del día,  porque me angustia que la ignorancia y el fanatismo se impongan desvirtuando lo que significan conceptos complejos y trascedentes  como: Qué es el comunismo, el socialismo, ser o no ser de izquierda. Confieso estar cansada, fastidiada, muy molesta de que se diga que Morena y el actual Presidente de México es de izquierda, y no, no basta que Cuauhtémoc Cárdenas lo aclare porque es mucho el daño que provoca ese gran equivoco. Me preocupa que todo el desprestigio de un gobierno, que quizá logre mantenerse algunos sexenios más, pero que terminará decepcionando a sus más fanáticos defensores, sea el motivo del reforzamiento y regreso de la otra derecha y no el empoderamiento de una izquierda verdadera, que por ahora está aislada, confundida  y debilitada.

Debe ser terrible para quien ha luchado casi toda su vida contra el neoliberalismo, la corrupción, por una sociedad más justa y que piensa que al fin ha ganado, que atestigua ese triunfo antes de llegar a la tumba, que alguien le diga que eso no es verdad, que todo fue una trampa del sistema para inmovilizarnos. Que la victoria de AMLO sólo acabó con el malestar social y las protestas sin cambiar realmente el neoliberalismo, ni las malas prácticas en la forma de gobernar, mientras que se siguen manteniendo los privilegios de las elites políticas y económicas de siempre. Que tan no sucede el cambio prometido que aceptan incluso tener como candidatos y candidatas de su partido a los mismos que antes cuestionaron por pertenecer al anterior partido en el poder. Pero por favor, no odien a la emisaria y démonos un tiempo para la reflexión.   

Por supuesto, los sexenios neoliberales anteriores crearon las condiciones para que hoy existan millones de pobres, situación que no se pretende cambiar ya que mantenerlos en ese estado les permite al actual régimen contar con una clientela política leal al partido en el poder, gracias a los programas de reparto de dinero, al estilo del viejo PRI. Esto sin cambiar las estructuras económicas y políticas para una mejor distribución de la riqueza, lo que convertiría a esos millones, en ciudadanos independientes en lo económico y por lo tanto autónomos políticamente. A esto hay que añadir que se siguen manteniendo los privilegios de la verdadera mafia del poder (Slim, Salinas Pliego, Romo y otros tantos aliados de la 4T) y convirtiendo a las clases medias, profesionistas, científicas, pequeños y medianos comerciantes en el principal enemigo del sistema, junto con las feministas, claro, porque son el sector al que no ha podido convencer con sus discursos de bajísimo nivel, ni tampoco chantajear con sus tarjetas. Pareciera que el actual gobierno cosecha el trabajo ideológico hecho por los gobiernos neoliberales que le precedieron.

El principio fundamental que me alienta al escribir esta reflexión es el de la equidad, por un mundo donde la riqueza y el bienestar no estén en manos de unos cuantos y se redistribuya de manera justa la riqueza. Donde mujeres y hombres tengamos los mismos derechos, se acepte y respete la diversidad de etnias y preferencias sexuales, que no sean estas motivo para la desigualdad de derechos y el ejercicio de la violencia. Uno en donde se reconozca a la naturaleza como un bien común de la humanidad y que hay que cuidarla y protegerla de las ambiciones mezquinas de las elites económicas que la destruyen todos los días. Digamos todo de manera concreta y certera, estos son principios que deben alentar la lucha contra el sistema capitalista patriarcal, los de un verdadero feminismo de izquierda.

Pero es fácil, pensarán probablemente algunos, enumerar los buenos deseos sin decir el cómo, más aun cuando los supuestos modelos a seguir, como Cuba o Venezuela, tienen en sus claroscuros los suficientes elementos para que la ultra derecha los utilice como ejemplos de lo que pasaría en México de seguir el camino de la izquierda. Sin embargo, aun reconociendo sus grandes aciertos, sobre todo de Cuba, en materia de educación y salud, no es este el único y quizás tampoco el mejor camino en esta coyuntura para los que aspiramos a un mundo más justo.

Nuestra propuesta es la socialdemocracia, sistema que ha probado en diversos países su eficiencia para reducir los niveles de desigualdad y una mejor distribución de la riqueza, es decir una mayor justicia social mediante la intervención directa del Estado en la economía capitalista en el marco de una democracia representativa.

Los estados bajo el régimen de la socialdemocracia redistribuyen la riqueza mediante un complejo sistema impositivo, donde por supuesto lo más ricos pagan más y a los grandes empresarios se les obliga a pagar salarios justos y a cumplir con el justo reparto de utilidades. El sistema impositivo de un régimen como el mencionado permite que la ciudadanía posea servicios públicos universalizados de altísima calidad y que en los países que la practican la mayoría de la población se sitúa en un nivel de las clases medias, resultando realmente un sector muy pequeño quienes viven en extrema pobreza.

¿Es posible un sistema social democrático en México? Estoy convencida de que sí y de que por lo menos debiera ser a lo que aspiraremos ocurra a mediano plazo. La otra pregunta sería ¿Qué tanto se acerca o se aleja de un modelo más justo el actual gobierno?, para contestarlo sólo habría que hacerse estas otras preguntas: ¿Qué tanto se ha modificado el sistema impositivo, salarial y de reparto de utilidades en México? ¿Han mejorado sustancialmente los servicios públicos universales? ¿Se han terminado las prácticas de corrupción y de chantaje a través de los programas sociales? ¿Se promueve la ciencia y el conocimiento? ¿Se está apoyando a la clase media o se pretende acabar con ella? ¿Se respetan las autonomías de los grupos indígenas? ¿Se apoyan realmente las libertades personales, de género, de la diversidad sexual, entre otros? ¿Se protege y cuida la naturaleza o se sigue permitiendo su destrucción mientras se persigue y mata a sus defensores y defensoras?  Y lo que más aterra: ¿Han disminuido los niveles de violencia, el control de los narcos y el crimen organizado en amplias zonas del país?

Contestar estas preguntas requeriría de muchos foros y páginas por escribir, nos quedan pocos días para la elección y la verdadera izquierda no tenemos ni partido ni candidatos o candidatas a elegir. Pese a esto, existe todavía alguna posibilidad de lograr a mediano plazo nuestros objetivos y darnos el tiempo para dialogar sobre el cómo y el cuándo. Urge mantener por ahora un sistema democrático basado en el equilibrio de poderes y de contrapesos políticos, porque el poder corrompe, pero el poder absoluto corrompe absolutamente, es entonces fundamental votar en estas elecciones y hacerlo por quienes ofrecen frenar el autoritarismo, reforzar una vida republicana y convocan a la ciudadanía para hacerlo.

Georgina Rosado Rosado
Georgina Rosado Rosado es egresada de la Universidad Autónoma de Yucatán, de la licenciatura de Ciencias Antropológicas (UADY), tiene una maestría en Antropología Social en “El Colegió de Michoacán”. Profesora Investigadora de la UADY durante 33 años, donde realizó diversas investigaciones sobre la mujer y las relaciones de género, la cultura maya, la violencia y discriminación entre los jóvenes, entre otras temáticas. Pionera en la aplicación de la perspectiva de género en la docencia y en la investigación en Yucatán. Autora y coordinadora de diversos libros sobre los temas mencionados, así como de artículos científicos y de divulgación en revistas nacionales e internacionales. Durante la gestión de gobierno 2007-2012, fue directora general del Instituto para la Equidad de Género del gobierno de Yucatán (IEGY). Integrante del Sistema Nacional para la Prevención, Atención, Sanción y Erradicación de Violencia y del Sistema Nacional de Igualdad entre Mujeres y Hombres. (2007-20012). Siendo directora del IEGY desarrollo un programa editorial gracias al cual se editaron la Revista “Alas de Mariposas” y cincuenta libros de diversos autores y autoras entre ellos “La Siempreviva”, emblemático del Bicentenario del gobierno del estado. La maestra Georgina Rosado es autora de publicaciones muy relevantes destacando entre estas: 1) Mujer maya: Siglos tejiendo una identidad. 2) Amazonas: Mujeres líderes de la Costa Yucateca, 3) Género y poder entre los mayas rebeldes de Yucatán, 4) Violencia y discriminación de género entre jóvenes de educación media superior en Yucatán. 5) Mujeres en tierras mayas: Nuevas Miradas, 6) Deshaciendo Nudos y 7) Las Hijas de Eva. Las semillas de una revolución. Articulista del Por Esto! del 2000 a la fecha. Colaboradora de la sección Unicornio donde participa en la difusión y desarrollo del periodismo cultural y científico.