Arte, cultura, trabajo y pandemia en la Zona Maya

Alberto Poot, escultor.

El arte es uno de los trece elementos* que constituyen la cultura maya, en él se reflejan nuestro idioma y cosmovisión, ésta y la espiritualidad se plasman en bordados, diseño de prendas, urdido de hamacas, cerámica, tejidos, cestería, tallado en madera, piedra y hueso; en la pintura, literatura, oralidad, epigrafía, teatro, baile, música, canto y muchas otras actividades creativas como el grabado, joyería, carpintería, etc.

Las personas que se ganan la vida dedicándose en especial a alguna de estas actividades creativas, resultaron afectadas por la pandemia, debido en buena parte a la drástica reducción del número de visitantes nacionales y extranjeros a la Península de Yucatán. Así que, quienes dependen totalmente de los ingresos que puedan obtener por la creación y comercialización de sus obras, han tenido que resistir y sobrevivir de muy diversas maneras.

Las personas creadoras de arte y cultura de Quintana Roo, al igual que quienes se dedican al turismo cultural, comunitario, alternativo o ecológico, resuelven como pueden la difícil situación pues no cuentan con el suficiente respaldo estatal.

Así, quienes hacen o interpretan música, danza, teatro, juegos autóctonos, los artistas plásticos y fabricantes de instrumentos musicales mayas sobreviven dedicados a las actividades agrícolas u otros oficios que no tienen relación con su vocación creativa. Los que se dedican al arte plástico y la literatura tienen generalmente una fuente ingresos segura por laborar también en alguna institución estatal, municipal o empresa privada, cuya actividad no resulta muy afectada por el Covid, aunque son muy pocas realmente las que se salvan del azote de la pandemia. Ya ven, los creadores de arte que alternaban su actividad con el trabajo de albañiles o empleados de hoteles perdieron esta alternativa. 

Es interesante por eso el testimonio de Alberto Poot Chablé de Tihosuco, me lo contó en febrero:

“Para quienes desde hace varios años nos dedicamos al arte, música, canto, danza y promoción cultural es complicada la situación causada por la pandemia. Afortunadamente trabajamos como gente del campo y tenemos para sobrevivir gracias a la experiencia de crecer cultivando la milpa”.

Me explicó que Tihosuco y sus alrededores dependen del potencial económico que se genera con el turismo que llega a Playa del Carmen, Cancún y Tulúm así que están muy afectados, su vida se complica con el Covid 19. El descanso forzoso, o vivir con medio sueldo, hace que se viva muy mal en las comunidades y sobre todo cuando la gente pierde su empleo.

Tihosuco es una población histórica escenario de la llamada Guerra de Castas de 1847, está a una hora de Felipe Carrillo Puerto rumbo a Valladolid, Yucatán.

Alberto es músico y escultor, desde pequeño le gusta la música, esculpir en piedra y tallar madera, arte que recuerda cultiva desde la escuela primaria, aunque en esa época no había maestros que alentaran esas habilidades en los niños.

“Lo que hago es parte de mi origen e identidad como gente maya, nuestra cultura está siempre presente en lo que hacemos, así he podido exponer mis obras en las Universidades Tecnológicas de Playa del Carmen y Cancún, en la Casa de Cultura de Playa del Carmen, parque Xcaret así como en el Museo de la Guerra de Castas de Tihosuco”, dijo finalmente.

 En la llamada Zona Maya de Quintana Roo la cultura, entendida esta como toda actividad desarrollada por las personas, continúa. Las fiestas tradicionales en las que se refleja la cosmovisión, gastronomía y organización mayas, se han seguido realizando con algunas limitaciones debido al Covid 19. Así, por ejemplo, la fiesta maya masewal del centro ceremonial de Chancaj de la Cruz, se realiza en estos días de mediados de abril al igual y como se hizo en marzo en el santuario de Tulum. Cumplen con los rituales ancestrales y con las ofrendas, pero no hay corridas ni bailes populares, se canceló lo pagano.

Se cumple con las celebraciones a los santos, a la Santísima Cruz y esto indica que la astronomía, la agricultura y la gastronomía maya siguen vigentes, en desarrollo. Existen problemas de abastecimiento de maíz en algunos lugares, pero la situación aún no es grave y se ha podido cumplir con la religión.

Refirámonos a las actividades creativas de jóvenes mayas dedicados a la música, canto, pintura e incluso literatura de forma independiente o desde un trabajo institucional: estas continúan haciéndose de manera virtual como puede apreciarse en las llamadas “redes sociales”. Con mucho esfuerzo y dedicación, como han hecho con o sin pandemia, el renacimiento cultural maya continua, lo desarrollan en grupos o como solistas en diversos géneros.

Lo anterior no quiere decir que sea innecesario el apoyo de las instituciones de Estado, claro, por supuesto que se requiere y de manera puntual, así como urge ya que se vacune a la juventud contra el Covid.

Este panorama descrito es tal vez distinto al de quienes viven en los grandes centros urbanos como Cancún, Playa del Carmen, Chetumal, Campeche o Mérida y que se ven como trabajadores del arte y la cultura dependientes de los apoyos estatales. No cabe la menor duda de que es difícil, complicada y con poca atención esta situación, así que vale la pena hacer un intercambio peninsular de opiniones y experiencias acerca de este tema tan amplio y complicado de Arte, cultura y trabajo en tiempo de pandemia.

* Los trece elementos que constituyen la cultura maya son: idioma, cosmovisión, matemática, astronomía, agricultura, arte, medicina, justicia, arquitectura, economía, gastronomía, educación   y organización política (Memoria del taller Plan estratégico de desarrollo lingüístico de la Academia de la lengua y cultura mayas de Quintana Roo. Acamaya, 2008).

Carlos Chablé Mendoza
Es promotor cultural, escritor y cronista de Felipe Carrillo Puerto, Quintana Roo, México. Premio Estatal de Periodismo 2000 en Quintana Roo. Fundador en 1988 del Centro Quintanarroense de Desarrollo, AC (Ceqroode) ; en 2002 co-fundador de la Academia de la Lengua y Cultura Mayas de Quintana Roo, AC (Acamaya), ambas asociaciones con sede en Carrillo Puerto. Obtuvo el Premio Estatal de Periodismo en Quintana Roo en el año 2000 Participó en 1991 en la constitución del Consejo Maya Peninsular 500 años de Resistencia. Conferencista sobre movimiento indígena y cultura maya en el Festival Iberoamericano de Teatro de Cádiz, España en 1993. Fue coordinador editorial de la revista cultural Nikte T’aan (2001-2004) Miembro de la Junta encargada de la organización de los Encuentros Lingüísticos y Culturales del Pueblo Maya realizados en México, Belice y Guatemala (entre 2005-2008). Corresponsal de medios nacionales y regionales como Notimex y Diario de Yucatán; productor y conductor de programas de radio de la Casa de la Cultura de Felipe Carrillo Puerto hasta 2013 Fue regidor del ayuntamiento de F. Carrillo Puerto 2011-2013. Autor del libro "Xbáalam Naj 500 años después". Ed. Anteros, septiembre 2019. Coautor de “1974. Diálogos de esperanza. Memoria de lucha de clases en Yucatán”. Colegio de antropólogos de Yucatán. 2014. Incluyeron su obra en “Mujeres de roble. Retratos de mujeres mexicanas”. Imágenes del concurso de fotografía Demac 2008 y es coautor de "En busca de María Uicab, reina y santa patrona de los mayas rebeldes"