Antes que cejar en el empeño de hacer libre y próspera a la patria, se unirá el mar del sur al mar del norte, y nacerá una serpiente de un huevo de águila.
José Martí
Y le agregaría al título que “CON MIEDO JAMÁS”. Pareciera que la maldad humana se ha concentrado por estos tiempos en las últimas acciones del emperador yanqui; este señor que vive convencido que él tiene todos los derechos del mundo y los pueblos, todos, el deber de ser obedientes a sus locuras. Pero es que, en realidad, este hombrecito –lo califico así por su talla moral- se ha dedicado a hacerle imposible la vida a nuestro noble pueblo cubano y, en general, al mundo.
Ahora le dio el ataque por cortar el suministro de petróleo a Cuba, sancionar a cualquier país que quiera ayudarnos, y antes la salvajada que le han hecho a Venezuela, con el interés, a toda voz conocido, de robar el petróleo venezolano. Pero siempre se dan de bruces cuando intentan someternos, y desconocen totalmente el pensamiento separatista de los pueblos. No entienden de significados tan nobles como amor, justicia, paz, solidaridad, coexistencia armoniosa, etc.
Me pregunto ¿cómo entonces podrán entender a nuestros José Martí y Don Benito Juárez? A aquel con su hondo pensamiento de que “El amor, madre, a la Patria no es el amor ridículo a la tierra, ni a la yerba que pisan nuestras plantas, es el odio invencible a quien la oprime, es el rencor eterno a quien la ataca; y éste que también lo sentimos tan íntimo con su famosa frase “El respeto al derecho ajeno es la paz”. Es que no lograrán jamás entender que son los pueblos y no el poder económico lo más sagrado; es la dignidad y el decoro por encima de los grandes millonarios.
Un sufrimiento atroz viene padeciendo mi pueblo cubano desde la época de la colonia española, con su tristemente célebre Reconcentración de Weyler, en la que murieron cientos y cientos de cubanos y cubanas, niños, mujeres, ancianos; el fusilamiento de los estudiantes de medicina acusados injustamente de profanar la tumba de un español; y hasta la increíble tortura propinada a Martí condenado a trabajos forzosos cuando era prácticamente un niño, el mismo que a esa edad escribió “El Presidio Político en Cuba”.
Pero de la colonia española pasamos a la yanqui, porque –como se conoce- también nos robaron la victoria de nuestros mambises sobre el ejército de España para, finalmente erigirse como triunfadores de la contienda. Y ya bajo tales circunstancias nació enferma, lo que se atrevieron a denominar república. Y consecuentemente, se nos impuso la oscuridad, la mansedumbre y el vasallaje impuesto por los gringos.
De los males que nos hicieron padecer y teniendo en cuenta el espacio del que dispongo, solo quiero apuntar que hasta el año 1959 se nos empezaba a considerar el burdel de América Latina; la mafia había tomado para sí a nuestra querida isla; el juego, la droga, las Villas Miseria, la prostitución, el juego ilícito, el plan de machete en los campos, se enseñoreaba sobre todo el territorio cubano. Y muchos males y desgracias más que, como les dije, necesitaría muchas páginas para relatarlas.
Todo ello apoyado y con la complacencia de EE. UU. que disfrutaba de las ganancias derivadas de poderosas empresas norteamericanas, como la Cuban Electríc Company, la Cuban Telephone Company y otras muy poderosas entidades, de las cuales Cuba obtenía migajas. Baste decir, que el precio de venta de nuestra azúcar no era determinado por Cuba sino por Estados Unidos.
Pero es menester, con su aprobación y paciencia, brindar una muy apretada síntesis de lo que padecemos desde el triunfo de la Revolución hasta estos nefastos días que vivimos. Bloqueo económico desde el primer día de la Revolución de 1959 y hasta el presente 2026, considerado por muchos como un verdadero genocidio, lento, progresivo, renovado, y acrecentado hasta límites increíbles con el único propósito de volver a poseer la Isla de Cuba y, destrozar todo lo noble y bueno que hemos logrado alcanzar con la Revolución. Pero, además, el súper objetivo de erradicar el socialismo en Cuba y su ejemplo en nuestra América y el mundo.
Pero mucho más: explosión de un avión en pleno vuelo de Cubana de Aviación, muriendo más de 70 seres, con gran mayoría cubanos; otras explosiones en el vapor Le Coubre, surto en el muelle de La Habana, donde también murieron cientos de cubanos; incendio en un Círculo Infantil; detonación de bombas en hoteles para dañar el turismo; introducción de virus mortales en la agricultura y la fauna cubana; alrededor de 600 intentos de asesinato a nuestro líder Fidel Castro; guerra sistemática comunicacional para lograr “el cambio de régimen”, como anunciaban descaradamente, y violando disposiciones internacionales, la denominada Radio Martí, Radio Swan, La Poderosa y otras emisoras, incluyendo Televisión Martí.
Y, por supuesto una tenaz y permanente guerra mediática con el intento de sembrar en la población el rechazo a su revolución y, de tal modo, lograr el caos que propicie el descontento y la apatía en grandes masas para dar paso a acciones concretas de rebeldía y, de tal modo, propiciar la intervención yanqui como “salvadores” del pueblo cubano.
Pero aquí estamos, de pie y luchando sin bajar la cabeza. Si se tiene en cuenta todo lo apuntado hasta aquí, creo que resulta posible asimilar totalmente la situación actual cubana, pero sobre todo se comprenda, hasta la saciedad, cómo haremos para mantener no solo nuestros logros, sino la dignidad y el decoro nacional. Es simple el enunciado, aunque propio de todo un pueblo en el empeño de salvar a su patria, y es, en esencia, lo anunciado al mundo por nuestro presidente Miguel Díaz-Canel. Y en tal contexto no es posible dejar de mencionar la solidaridad y apoyo a nuestro pueblo por parte de muchos países, como ejemplo nuestro entrañable hermano México, al que también el emperador tiene en su colimador. Procedo a la síntesis:
Como pueblo culto y pacífico estamos acostumbrados a respetar a Washington, Jefferson, Roosevelt, Hemingway, London, Fulkner, Poe y, por supuesto, la contienda victoriosa de las trece colonias británicas. Pero, al mismo tiempo, EE.UU. debe respetar a Martí, Maceo, Céspedes, Agramonte, Fidel, el Che y tantos otros que ofrendaron su vida por la dignidad y el decoro de la nación cubana.
No hay miedo; jamás bajaremos la cabeza ante el imperio. Si nos imponen otro período especial, aún más agudo, seguiremos luchando por la patria. No excluimos la posibilidad de sentarnos a discutir con el enemigo, pero SIN CONDICIONES, SIN IMPOSICIONES, RESPETÁNDOSE NUESTRA DIGNIDAD NACIONAL, SIN CONCESIONES QUE MENOSCABEN AL PUEBLO Y SUS LOGROS.
RESPETAMOS AL PUEBLO ESTADOUNIDENSE. Pero si sus autoridades no lo entienden y deciden lo peor, pues ADELANTE, ¡PATRIA O MUERTE! “Es que nosotros no sabemos ser súbditos, ni menesterosos, ni limosneros de derechos”.









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