El presidente de EEUU condenó a Cuba como un “estado fallido” que provocó “el estallido social” del domingo 11 de julio. Dijo estar dispuesto a despachar vacunas a Cuba sólo a través de una organización internacional que asegure administrarlas a la población. Mantuvo así las puertas abiertas para un “corredor humanitario” que desembocaría en un “cambio de régimen”. Omitió el siempre presente bloqueo.

La esperanza es uno de los elementos motores de la historia humana y sus formas son variadas, pero en su interior, refiere sin titubeo elementos que aglutinan sentimientos puros por el bien común.

En las últimas semanas, las autoridades cubanas les han puesto un ritmo más acelerado a los cambios prometidos en los dos últimos congresos del Partido Comunista, y la aplicación de un grupo de medidas ofrece señales de la necesidad del movimiento.

Si el anterior presidente nos tenía acostumbrados a pifias “presidenciales” un día si y el otro también, en este sexenio la constante ha sido la polarización de la sociedad.

En Campeche, a horas de realizarse el proceso electoral que habrá de elegir al gobernador, 35 diputaciones, 13 alcaldes y 22 juntas municipales, se vive un clima de relativa incertidumbre, no únicamente por los resultados, sino por el desarrollo de la jornada electoral y sus consecuencias.

El régimen neofascista de Iván Duque ha decretado el “máximo despliegue de asistencia militar a la policía” en ciudades como Cali y el departamento del Valle del Cauca, llegando ya a, por lo menos, 59 personas asesinadas por la represión ejercida contra los manifestantes colombianos tras un mes de protestas.

Una reciente encuesta realizada en diciembre de 2020 por el Centro de Investigaciones Estratégicas Pew muestra que el 67% de los encuestados considera que la mayoría de los políticos estadounidenses son corruptos.

En América Latina, el control estadounidense de los medios de prensa logró que se identificara eufemísticamente como “retorno a la democracia” o “apertura democrática”, el regreso a manos civiles de los gobiernos de aquellos países que estaban sometidos a cruentas dictaduras militares promovidas por Estados Unidos en las cinco décadas finales del pasado siglo XX.