Dos textos posdramáticos con olor a náufrago y orilla de mar: texto 1, de Claudia Centurión

Nilufer Demir, 2015

Un refugio lejos del mar

Siempre me encuentro en el “a punto de” en el “casi”

Pero al final no lo logro

Todo el tiempo estoy escapando, escapando de mi pasado

de mi papá

de mí misma

Estoy inmóvil sobre la arena

Miro la fotografía y escribo

Siempre he estado cerca del mar, pero no sé nadar

Mi abuela me llevaba al mar

Para ella esa era la verdadera cura, eso dicen muchos, la mar sana, el agua cura, el mar, la sal, el agua, pero a mí el mar nunca me sanó

y nunca aprendí a nadar

Estoy en el mar y no sé nadar

Mi cuerpo no quiere flotar, no puede flotar,

pareciera que mi cuerpo solo busca hundirse,

hundirse y fundirse con aquello que es desconocido,

o quizá solo soy yo huyendo otra vez

Quizá mi deseo de entrar al mar radica en la esperanza de buscar otro lugar

Quizá el mar me lleve a ese lugar, al lugar al que nunca consigo llegar,

pero ese quizá es lo mismo que me detiene

Quizá…

Ese quizá me hace no querer entrar al mar

Es el miedo

Es la incertidumbre

Es el miedo a que el mar no me lleve a un sitio mejor

Es el miedo de que al hundirme no encuentre un sitio mejor

Es el miedo de que no exista sitio mejor

O quizá es miedo a ser llamada cobarde

Cobarde por hundirme

Cobarde por hundirse

Cobarde por dejarse hundir

Cobarde por no saber nadar

Cobarde por entrar al mar sin saber nadar

Siempre me encuentro en el “a punto de”, en el “casi”, pero al final siento miedo

Miedo de que lo que encuentre solo sea más oscuridad

Y es el miedo a que a mitad del camino mi cuerpo desee flotar

Y sea demasiado tarde

Porque no sé nadar.

Por eso cuando miré esa fotografía, lo primero que pensé fue en mí

Siempre pienso en mí en realidad

Qué egoísta de mi parte, pero los artistas son egoístas, toda la gente es egoísta, pero los artistas son aún más egoístas, todo un medio lleno de egoístas, artistas formados por artistas más egoístas, artistas “maestros” replicando la idea de la importancia de la humanidad con sus pedagogías deshumanizantes, hirientes, hirientes, hirientes

Pero sigo pensando en mí

Lo veo tirado con la cara en la arena y pienso en mí

Pienso en mí y no temo decir que muchos deseamos ocupar ese lugar

Miro esa fotografía y sigo pensando en que muchos quisiéramos ocupar ese lugar

Quizá hay gente que sí desea llegar al otro lado

Quizá hay gente que sí desea entrar al mar

Pero habemos otros,

otros que quisiéramos estar en ese lugar

Tener la cara contra la arena

Frente al mar

y convertirnos en una foto para que el mundo escuche nuestro grito

Yo gritaba mucho

Grité cuando mi papá golpeó a mi madre en las escaleras

Grité porque pensé que la iba a empujar

Grité porque no podía hacer más que gritar

Pero hay gritos que se quedan entre las paredes

O entre el mar

Y quizá ni siquiera una foto pueda replicarlos

Mientras todos los niños jugaban entre ellos dentro del mar

yo recogía conchitas en la arena con mi mamá

No quería estar con los demás niños

quería estar con mi mamá

Creo que era porque siempre tenía la sensación de que iba a perderla

La sensación de que mi madre desapareciera me hacía tomar su mano y buscar conchitas en la arena

Me hacía apartarme de los demás niños y seguir temiendo entrar al mar

Porque la arena era más segura, porque ahí estaba mamá y porque mamá se podía marchar, porque mamá podía desaparecer y lo único que me quedaría serían las conchas que recolectamos juntas en la arena

Cuando tu papá intenta asfixiar a tu mamá con una almohada, quisieras ser ese niño con la cara en la arena

Quisieras ser ese niño muerto a lado de su madre en la arena, en la orilla del mar

Porque morir con tu madre en la arena frente al mar después de recolectar conchitas

es mejor que ver a tu madre muriendo asfixiada por tu padre con una almohada

Y los gritos que se quedan entre las paredes de una casa de dos pisos, cerca del mar, no los escucha nadie, y a dos niñas que no se quieren dormir nadie las escucha, y un niño encerrado en su cuarto con los audífonos puestos mientras grita, nadie lo escucha, y a una mujer con el ojo morado nadie la escucha, y a los niños que no saben pedir ayuda nadie los escucha, y una niña que solo puede pedir ayuda a sus abuelos que tampoco la escuchan, y a una mujer que grita bajo una almohada nadie la escucha, y a mi mamá llorando en el baño no la escuchamos. Cuento las veces en las que mamá se encerraba en el baño porque el agua era lo único que la aliviaba, el agua que salía por sus ojos, el grito ahogado, el agua del lavabo para no ser escuchada. Pienso en las veces en las que mamá se encerraba en el baño para no ser escuchada, pienso en las veces que luego salía como si nada y nos abrazaba, pienso en mamá encerrada en el baño y siento rabia, siento rabia por todas las niñas que tienen que tener miedo de levantarse y no ver a mamá, siento rabia por todos los niños que se despiertan por los gritos de un padre alcohólico y violento, siento rabia por todos esos niños que gritan entre las paredes y sus gritos se quedan ahí, siento rabia por todos los niños que desearían tener su cara sobre la arena y convertirse en un cadáver frente al mar, siento rabia por todos los niños que no encuentran refugio en su propio hogar, siento rabia por todos los niños que tienen miedo de nadar, siento rabia por no saber nadar, siento rabia por no querer ahogarme, siento rabia por querer ahogarme, siento rabia por pensar en morirme y ser cobarde, siento rabia por no poder perder el miedo, siento rabia por no poder soportar las cosas, siento rabia porque mi mamá ha tenido que soportar más, siento rabia porque hay mujeres que tienen que soportar más, siento rabia porque hay niños que han soportado más, siento rabia porque los niñxs tengamos que soportar más, siento rabia porque las mujeres tengan que soportar más, siento rabia por tener miedo a la soledad, siento rabia por sentir que en cualquier momento, la gente que amo me puede abandonar, siento rabia porque mi padre siempre corría a mi mamá de la casa, siento rabia porque mi mamá tomaba nuestras manos, hacia las maletas y nos íbamos, siento rabia porque un hombre también sacó mis cosas a la calle y me dijo que me fuera, siento rabia porque yo le tiré sus cosas en el cuarto como mi papá las tiró en la sala, siento rabia por tener cosas de mi papá, siento rabia por no poder odiar a mi papá, siento rabia por tener que medicarme por culpa de papá, siento rabia porque mamá tuviera que medicarse por culpa de papá, siento rabia porque mamá haya tenido miedo de denunciar, porque no le iban a creer, siento rabia porque cuando me agredieron en la calle solo pude gritar, siento rabia porque mi agresor está libre, siento rabia porque yo, al igual que mamá, tuve miedo de denunciar, siento rabia porque al igual que a mamá no me creyeron, siento rabia porque cuando me encierro en el baño como mamá, pienso en que ojalá me hubiera matado, y ahora, siento rabia porque pienso en la fotografía del niño muerto en la playa y pienso que mi niña también está muerta en la orilla de la playa, pienso en todos los niños que quisieran ser ese niño muerto en la playa y siento rabia, siento rabia, mucha rabia, por todos nuestros niños muertos en la playa, cuyos gritos se quedaron entre paredes y entre mar.

El mar nunca me sanó

El mar me sigue dando miedo

Pero sigo entrando

A veces me esfuerzo por flotar

y otros días solo quisiera hundirme

Quizá nunca aprenda a nadar

pero seguiré entrando al mar

Y quizá cuando me decida a hundirme

mi cuerpo flote

Quizá aunque no sepa nadar

mi cuerpo logre flotar y llegar a la orilla

y tener la cara sobre la arena

rodeada de conchas

con el sol sobre mí

con el sonido de las olas

con un vestido y una mochila llena de conchitas recolectadas con mamá

Pienso en la foto y no puedo evitar sentir paz, no sé si sea cruel de mi parte, pero me produce paz, quizá porque pienso que está dormido, quizá porque solo pienso en mí y en mi niña durmiendo sobre la arena después de recolectar conchitas, quizá porque pienso que no hay mejor cosa que morir a lado de mamá, quizá porque soy egoísta, quizá porque hablo desde la rabia, quizá porque sigo odiando mi infancia, quizá porque prefiero dormir en la arena y ser arrullada por el mar, quizá porque no estoy pensando en la playa de Turquía, ni en los refugiados, ni en los sirios que tienen que huir por la guerra, quizá porque solo estoy pensando en las mujeres y niños que tienen que huir de su casa a causa de otros tipos de violencia, quizá porque estoy pensando en Campeche, en la casa amarilla cerca del mar y en las veces que mamá huyó de casa conmigo y mi hermana buscando refugio en otros lugares, muy lejos del mar.

Mamá, mi hermana y yo no sabemos nadar

Huimos de la casa cerca del mar en el 2008

A veces regresamos cerca del mar

pero ya no dejamos que el mar nos asuste

Mamá ya no tiene que encerrarse en el baño

y ya no tenemos que huir de nuestro propio hogar

Mamá creó un nuevo hogar

Un hogar que se convirtió en nuestro refugio

Ya no hay gritos entre las paredes

En vez de eso hay paz y tranquilidad

Cuando pienso en ese hogar siento esperanza

Esperanza de que más niños puedan huir y encontrar un nuevo hogar

Un refugio

Pienso otra vez en la fotografía y pienso que deseo que ningún otro niño tenga que desear ser ese cadáver en medio de la playa, pienso que, en vez de eso, deseo que recolecten conchas en la orilla del mar.

Claudia Centurión Escalante
San Francisco de Campeche, 21 de enero 1998. Sus estudios artísticos inician en el 2015 cuando ingresa al programa de formación actoral en el Centro Cultural “El claustro” lugar donde también participó en talleres con maestros destacados como Anatoli Lokachtchouk y Juliana Faesler. Participó como actriz en la muestra estatal de Campeche con la obra “Arlequino, servidor de dos patrones” con dirección de Emmanuel Méndez Serrano, participó en la obra “El cartero del Rey” con dirección de Emmanuel Méndez como resultado del Programa Nacional de Teatro Escolar. Actualmente se encuentra cursando la licenciatura en Teatro en la Escuela Superior de Artes de Yucatán en la cual ha participado en el Coloquio Pensar el Teatro con ponencias como “Kurapel” y la “Compagnie des Arts Exilio: cuando la pérdida del territorio se convierte en un estímulo de creación” (2018) y “La metamorfosis de Lady Macbeth: del albedrio al delirio” (2019).