Dramaturgia Lluvia de Alex Benavides

Personaje: Mi niña de 12 años.      

En una jardinera de 2×2, adentro, está mi niña de 12 años. Está vestida con un jumper  y una blusa de manga larga. Gafas de protección. Respirador. El público, a dos metros de distancia a la redonda.

Mi niña de 12 años, de pie, inmovil: Una vez no paró de llover por tres semanas. Los techos se agrietaron. La casa se inundó. El cielo afuera tenía el color de la tristeza, si es que la tristeza puede tener color. Yo tampoco paré de llover. Lloré mares, más que Dios.

Mi niña de 12 años, cantando mientras instala mangueras alrededor de la jardinera y las conecta a una bomba de agua. 

Si ves una nube alta, en forma de montaña y muy hinchada, es un cumulonimbus, esa pronostica lluvia en las próximas horas. También el nimbostratus, una nube gris, plana y cargada de gotas de lluvia deseando descargar sobre la tierra. Por lo que, si quieres saber si va a llover, mira al cielo. 

Mi niña de 12 años, desenterrando aspersores previamente instalados: Cuando tenía ocho años…(todas las historias bonitas comienzan así) salí a danzar bajo la lluvia con mis primos, descalzos en la calle gritamos al cielo como gritan las tribus de brujas, fuimos felices…luego, salió mi tía a clavarle un cuchillo a la tierra.

Aparece proyectado en las cuatro paredes de la jardinera el siguiente texto:

Hoy hay una probabilidad de lluvia del 52%.

Mi niña de 12 años, susurrando:  Me gustaba la lluvia cuando me hacía sentir tranquila, ahora el sol ya no aparece ni física ni internamente.

Mi niña de 12 años saca una pala y comienza a hacer un hoyo al centro del montículo mientras canta la siguiente canción:

La otra noche te esperé bajo la lluvia dos horas
Mil horas
Como un perro
Y cuando llegaste, me miraste y me dijiste «Loco
Estás mojado
Ya no te quiero

Mi niña de 12 años, dentro del hoyo continúa sacando tierra: Cuando recolecto el agua de la lluvia para regar después mis plantas, se me olvida que lo hice y comienza a pudrirse, apesta, no me doy cuenta hasta que salgo al patio, entonces la tiro, dejo que se vaya porque ya no me sirve.

Mi niña de 12 años deja de cavar.

Mi niña de 12 años: 1953. Gene Kelly cantando bajo la lluvia.

Baila la coreografía de la película, pero se detiene cuando no hay poste de donde sostenerse. Toma la escoba.

Mi niña de 12 años, mientras barre la tierra revuelta fuera de la jardinera, sin salir de la jardinera.

A mí no me gusta bailar bajo la lluvia, ni cantar, cuando yo salgo a mojarme en la lluvia es porque ya no me aguanto ni a mí misma. Salgo a mojarme para sentir en mi piel el golpe de las ráfagas de viento y las punzantes gotas que parecen lacerar mi cuerpo. Inhalo profundo y me lleno del aire frío que la acompaña. Para sentir tantito, otra cosa.

Mi niña de 12 años, jugando al noticiero:

¿Sabías que hay lugares donde llueve ácido sulfúrico, metano o diamantes?, ¿qué el lugar menos lluvioso de la tierra no es el desierto o que en algunos lugares la lluvia no llega jamás a tocar el suelo?

Mi niña de 12 años cuando era niña, jugaba mucho con Lluvia, así se llamaba la vecina, vivía a unas cinco casas para arriba, más cerca de la sierra, se llamaba Lluvia y su hermanita Estrella…un día vinieron a echarnos la culpa de que nos habíamos robado sus tortugas, días después aparecieron en su patio. Nunca nos pidieron disculpas.

Guarda la escoba. Y la pala. Intenta prender la bomba, no funciona, se dispone a arreglarla sacando de su jumper unas pinzas y una cinta de aislar.

Mi niña de 12 años: La lluvia no siempre moja el suelo.

Algunos llaman a este efecto la lluvia fantasma. Sucede cuando a lo lejos ves una cortina de agua y piensas que está cayendo un buen chaparrón. Sin embargo, al acercarte ves como las tierras están secas y a los habitantes les falta el agua. Sucede en lugares muy secos y calurosos del planeta, donde la lluvia se evapora antes de tocar el suelo.

Activa la bomba y los aspersores.

Se proyecta en las paredes de la jardinera: Hoy llueve menos que ayer.

Mi niña de 12 años le pregunta a alguien del público mirándole a los ojos: ¿En qué idioma cae la lluvia sobre ciudades dolorosas? 

Apaga la bomba. Empieza a moldear la tierra alrededor del hoyo cavado, como si construyera un castillo de lodo.

Mi niña de 12 años: Llovió en la madrugada, a las 5 desperté y volví a dormir. Seguro es la espalda, ayer le dije, hablé con él, me dijo que podría llamarlo si me sentía mal, que podría venir a mis terapias si era necesario. 

Suena un teléfono. Lo busca bajo la tierra. Cuando lo encuentra contesta.

Voz: «Si rezas por la lluvia, tienes que lidiar con el barro también.»

Cuelga.

Mi niña de 12 años: ¿Será que Llover viene de la misma raíz etimológica que Llorar?

Caminando en equilibrio por la orilla de la jardinera.

Mi niña de 12 años: La palabra “Llorar” viene del latín plorare. Al igual que en Llover (de plovere) la pl inicial se transformó en ll. Palabras derivadas de llorar incluyen: llorón, lloradera, llorica, lloricón. Palabras que derivan de llover incluyen: lluvioso, lloviznar, llovizna, lluvia. 

A la gente nos gusta decir que nos encanta la lluvia, pero la verdad es que nos quejamos cuando no cesa de llover, “ay, no puedo lavar la ropa porque está lloviendo”, “ay, no puedo ir a la tienda porque está lloviendo”, “ay, mejor posponemos la junta porque está  lloviendo”…las mismas excusas uso cuando lloro.

Las luces cambian, se escucha un trueno, en la proyección aparecen alertas de precipitaciones. Mi niña de 12 años regresa al centro de la jardinera y reza el siguiente texto mientras cava aún más profundo:

La lluvia ácida se forma cuando la humedad en el aire se combina con los óxidos de nitrógeno y el dióxido de azufre emitidos por fábricas, centrales eléctricas y vehículos que queman carbón o productos derivados del petróleo. En interacción con el vapor de agua, estos gases forman ácido sulfúrico y ácidos nítricos. Finalmente, estas sustancias químicas caen a la tierra acompañando a las precipitaciones, constituyendo la lluvia ácida.

Mi niña de 12 años comienza a enterrarse en la jardinera mientras narra rápidamente el siguiente texto: Tuve un sueño. Llovía. Dentro de cada una de estas cajas hay miedos. Saca corazones de pollo o de animales varios y los coloca sobre una tabla para picar frente a ella. Las huele. Las huele y las observa. Afuera llueve. Aprieta algunos y mientras los aprieta se observa el dolor en su estómago. No lo destripa. Toma un cuchillo, a punto de encajarlo se detiene. Lo lame y continúa, no corta. Se detiene. Llueve. Regresa el cuchillo a su lugar. Sacude el corazón. Lo tapa. Una licuadora, un taladro. Unos guantes de látex rotos. Unos audífonos grandes. Un micrófono. Un estetoscopio. Un espejo. Un frasco con aceitunas sin hueso…o con… La lluvia que no se detiene.

Mi niña de 12 años se ha enterrado.

Silencio.

Se activan los aspersores.

Voz: Porque dentro de siete días haré llover sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches, y borraré de la faz de la tierra a todo ser viviente que he creado.

Alex Benavides
Actriz, docente y creadora escénica. Licenciada en Ciencias de la Comunicación y actualmente estudiante de la Licenciatura en Teatro. Egresada del Diplomado en Dirección y Producción Teatral “Práctica de Vuelo” 2012. Estudió Pedagogía Teatral en el CELCIT en su modalidad en línea. Ha impartido clases de teatro en el PNEIAA - INBA y en escuelas particulares tanto académicas como artísticas. Co-fundadora de la compañía Epígrafe. Ha colaborado tanto como gestora, actriz, directora, editora, diseñadora y productora con distintos grupos artísticos como Colectivo Trueque A.C., Mitos Escénicos, El Aleph, Tének, La Bruma Escénica, Curioso Circo, La Fragua Producciones, Teatro de la la Rendija, Argot Teatro, Crepitar Colectiva y Caminando con Lobas.