Duelo en pandemia

Si algo ha compartido la humanidad en particular en esta pandemia son los diferentes duelos a los que nos hemos enfrentado por las pérdidas repentinas que han sacudido nuestra estabilidad emocional. La importancia del ritual para despedir a familiares fallecidos permite ir procesando el evento y el cúmulo de emociones que invaden al ser humano. Los rituales nos dan la oportunidad de ir comprendiendo el hecho, así como ir integrando el acontecimiento doloroso.

La pandemia llegó para cambiar un sinfín de rutinas, hábitos y costumbres, entre ellas las despedidas de los seres queridos fallecidos. Si la causa de la muerte es por Covid-19 queda estrictamente limitada esa despedida, hecho que hace aún más difícil el duelo, por no permitir ese último adiós, el homenaje final que se acostumbraba a realizar antes de la pandemia.

El sufrimiento, hecho que produce el cambio, como Chimamanda Ngozi Adichie dice: Un mudar de piel… no importa si quiero cambiar, porque he cambiado.

Hace unos días leí el libro de la escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie titulado Sobre el duelo, un ensayo donde la autora nos narra la muerte de su padre y cómo este suceso doloroso la llevó a enfrentar una serie de emociones, una pena que vivió a la distancia de sus familiares. Su padre vivía en su natal Abba, Nigeria, la autora en Estados unidos, hecho que imposibilitó una despedida, ya que los aeropuertos habían cancelado los viajes a diferentes partes del mundo por motivo de la pandemia. Ngozi Adichie nos relata ese vínculo amoroso, cercano y cómplice que tenía con su padre, nos cuenta los mejores recuerdos que tiene grabado en la memoria, como un padre al cual admiraba por su ternura, bondad, serenidad, integridad y una serie de virtudes que lo distinguían.

También nos externa el proceso de enfrentar su pena, ha sido una de las experiencias más dolorosas que ha tenido que vivir, su enojo y rabia ante la muerte de su padre, la sintomatología física de su duelo, la frustración por no poder subirse al avión e ir a despedirse de él, así como la etapa de negación que le hace querer huir de esa realidad; sin embargo, en sus letras podemos ver esa valentía para enfrentar su dolor. Nos demuestra su fragilidad y sensibilidad, una transparencia de su vulnerabilidad vivida en su duelo, nos enseña la manera de lidiar con su pérdida nombrando el abanico de emociones, sensaciones, sentimientos que llegaron a ella, así como las reacciones que tiene ante tal evento, como lo fue su retraimiento, el cual dio paso al encuentro con su profundo dolor que la llevaron a descubrirse en el sufrimiento, hecho que produce el cambio, como ella misma dice: Un mudar de piel… no importa si quiero cambiar, porque he cambiado.

Los duelos en pandemia han agudizado nuestro estado mental y emocional, el libro de Chimamanda nos demuestra que ella vivió lo que miles de personas han tenido que enfrentar ante la pérdida de familiares en estas condiciones. Recordemos que la tanatología es una aliada en los procesos de pérdidas y duelos, que cuando el dolor es muy grande, es mejor caminarlo acompañado.

Arline Bojórquez
Licenciada en Historia por la Universidad Autónoma de Yucatán, diplomada en tanatología y fomento a la lectura. Actualmente estudia la maestría en psicoterapia humanista. Colaboradora del libro "Gesto y espacio: permanencia y arquitectura en Yucatán" (Segey 2015) y autora de la columna Tribu F en el diario Novedades Yucatán. Es creadora del taller Journaling & escritura terapéutica dedicado a mujeres que desean encontrar su voz y compartirla con el mundo. Contacto: arlinebc@hotmail.com/Instagram: arlinebc