Él estuvo ahí, en el centro

Martin Lewis

Su piel se está poniendo amarilla, amarilla hematoma, como cuando se te rompen los capilares sanguíneos y la bilirrubina hace que se te ponga color amarillo, tiene ese tono concreto pero no concentrado en una zona si no por todo su cuerpo, todo su cuerpo es amarillo, ese matiz exacto de amarillo, amarillo problemas de hígado, cosa de la bilirrubina, tampoco quiero afirmar este dato, esto que digo de la bilirrubina, porque no soy experto y solo he oído hablar del tema por encima, cabe incluso la posibilidad de que las cosas no sean como las estoy contando, quédate con que su piel está amarilla y no se ha llevado ningún golpe, mucho menos un golpe que haya abarcado todo su cuerpo sin dejar un centímetro libre de impacto, y no tiene problemas de hígado, al menos que él sepa, tampoco sabe si los problemas de hígado se tienen que manifestar con alguna dolencia o falta de movilidad o con algo que te avise que tu hígado anda mal, pero si la piel amarilla es signo de que tu hígado anda mal lo mismo su hígado anda mal y no necesita otra señal más allá de la piel amarilla y, quizá también, esa terrible depresión que acarrea y que le lleva a este lugar, a este punto concreto de su ciudad y a esta hora de la noche, son las tres y cuarto o y veinte de un jueves, de la noche del miércoles al jueves, hay que tener cuidado con las confusiones cuando se trata de nombrar un día durante las horas de madrugada y no olvidar que a partir de las doce los seres humanos cambiamos de día pero lo mismo no nos hemos acostado y no lo asimilamos, seguimos pensando que es miércoles pero ya es jueves, te puede dar problemas si quieres comprar, por ejemplo, un billete de autobús con varios días de antelación y ese autobús sale a las doce y cuarto de la noche de un sábado y tú pensando que tienes que salir la noche del viernes, es decir, al terminar tu día del viernes, pero ya habría pasado la medianoche por lo que el billete sería para el sábado y debes acordarte de decirle al trabajador de la ventanilla que quieres un billete para el autobús que sale a las doce y cuarto del sábado aunque tu cabeza te diga <<viernes, viernes, viernes>>, por esto es importante reivindicar que esta noche es jueves, que concretamente ha terminado el miércoles y ya es jueves, aunque te confieso que bien podría ser otro día cualquiera, una noche anodina en la que el señor amarillo decide sentarse en un banco y contemplar los rascacielos que se ven a lo lejos gracias al desnivel de la calle, gracias a que la calle está en alto y entre dos viviendas no han edificado nada formando así un mirador desde el que puede ver el skyline de su ciudad natal, ciudad de la que nunca tuvo el valor de escapar, y para contemplarla escoge, de tres bancos que hay en la calle, el del medio, desde el que mejor vista, según él, se tiene de los rascacielos, aunque te puedes sentar en el que prefieras, los rascacielos se ven igual desde los tres bancos, pero él quiere este, nadie se lo va a quitar, la calle está vacía, acostumbrado a la excesiva contaminación acústica esta noche todo está silencioso, como si hubiesen decidido apartarse de él hasta que termine su metamorfosis, abandonarlo hasta que complete su evolución a ser amarillo, amarillo total, y una vez alcance este color pues ya saldrían los ciudadanos y a ver qué hacen con él, si lo tratan con normalidad o lo repudian o ni salen de sus casas, se quedan detrás de las ventanas observándole con las luces apagadas, como las tienen ahora, que no se puede decir que la ciudad está abandonada porque hay luces a lo lejos, porque si por este barrio fuera se puede afirmar que allí no vive nadie, sin ruido, sin otras luces que la de las farolas iluminando su amarillenta piel, mostrándola a las ventanas que le rodean y únicamente…

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…acaba de reparar en que una ventana a su izquierda tiene la luz encendida pero no puede ver su interior, no parece que haya nadie allí advirtiendo que hay en su calle, sentado en el banco central frente a los rascacielos, un señor amarillo a altas horas de la madrugada de un jueves, que mañana es día laborable y la gente tiene que estar descansando, y hay un señor amarillo, cuando es conocido que los señores no tienen la piel amarilla por norma general, sentado mirando directamente a su ventana, pensando en asaltar su hogar y manchar las paredes de amarillo, teñir las sillas de amarillo y seguramente comerse a todos los habitantes del inmueble, él no quiere eso, no quiere asustar a nadie, bastante tiene con asustarse a sí mismo, lo mejor va a ser que se levante del banco y se vaya a algún otro lugar, uno sin casas y sin ventanas, a terminar de ponerse amarillo o morir o transformarse o lo que vaya a pasar con su cuerpo, y mañana verá si está en condiciones de relacionarse con la gente, pero no hoy, no esta madrugada, y como tiene que tomar una dirección y le da exactamente igual cuál, pues no tiene a dónde ir, ve una señal de tráfico en forma de flecha y decide seguirla, solo va a seguir su indicación para salir de esta calle llena de gente inocente, o vacía de gente en general, no hay ningún ruido aquí, y ya verá qué es de él mañana, o más bien hoy cuando amanezca porque ya es mañana, han pasado las doce, hay que estar atento para no caer en confusión con los días, ahora lo importante es hacer mutis y dejar la calle vacía, silenciosa, que es como las calles un jueves de madrugada deberían estar.

En paz.

José Luis Bustillo
Nacido en Cádiz, España. Licenciado en Interpretación Textual en la Escuela Superior de Arte Dramático de Sevilla. Es guionista de sus propias producciones, labor por la que ha recibido el Premio AGAG al mejor guión en IV edición Festival Carballo Interplay, y a mejor guión en III edición Fidewá, ambos en 2017 por la webserie Caniville. Caniville - YouTube En 2020 estrena el largometraje Llega la noche en el Festival de Cine Europeo de Sevilla, por el que recibe una nominación ASECAN a intérprete revelación. Trabaja como actor en diferentes compañías de teatro que indagan en nuevas fórmulas escénicas, entre las que destaca Teatro a Pelo/La Ejecutora (Inicio - La Ejecutora) con la que colabora habitualmente desde sus inicios. También con La Tarara (La Tarara) ha participado en diversas piezas performáticas y videocreaciones. Igualmente, tiene experiencia en montajes de textos de autores clásicos como Shakespeare, Chéjov o Valle-Inclán con diferentes compañías reconocidas de Sevilla. Actualmente reside en Madrid. @jluisbustillo