Feminismos ¿De qué va esta palabra, con qué la asociamos?

La palabra feminismo se asocia a las mujeres, resulta una ideología, un movimiento político, cultural y económico que lucha por la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres. Es una actitud ante la vida que nos permite identificar y comprender las brechas existentes en las sociedades que colocan aun en desventaja social, a una gran parte del sexo femenino respecto al masculino.

Los argumentos científicos sobre la visualización, defensa y necesidad de recolocar a las mujeres en la posición que les corresponde llevan siglos y luego de una larga historia de subordinación femenina, el debate continúa. Se trata de una profunda y fuerte polémica que aun no cuenta con un consenso universal, sino con seguidores y detractores, sobre todo porque su análisis depende de posiciones de poder.

Las mujeres constituyen alrededor de la mitad de la población del mundo, siendo una fuerza importante en la producción y desarrollo social de cualquier sociedad. Sin ellas no es posible el progreso de las naciones, no es viables el adelanto, ni la prosperidad de las diversas civilizaciones. Pero evidentemente, esto no es comprendido, no es asimilado, se sigue mutilando el clítoris a las niñas en África por considerarse que las mujeres no tienen derecho al placer. 

En otras latitudes se limita al sexo femenino durante toda la vida, no pudiendo enseñar completamente sus rostros. Otras son entregadas por el esposo como ofrendas a los visitantes ilustres, otras suelen formar parte de un harén, compartiendo con terceras la vida matrimonial de su esposo. Existe quienes no puede divorciarse una vez casada, en fin, ¿qué justifica tanta desigualdad? ¿Por qué tanta degradación, tanta vejación de la dignidad femenina?

Fueron mujeres quienes vivenciaron por primera vez la explotación sexual, siendo la prostitución uno de los legados de las sociedades patriarcales, donde por estos tiempos se sigue considerando natural, en tanto oficio más antiguo de la humanidad.   

Sin embargo, en tiempos más contemporáneos existen mujeres que ganan menos que los hombres por un mismo puesto de trabajo. Todavía se lucha porque las mujeres ocupen puestos según su capacidad; aun hoy se invisibiliza la actividad doméstica, no se considera trabajo y se subestima a quienes lo realizan.   

Desde el feminismo se reconocen las diversas formas de ser mujer y de ser hombre, se explica la diversidad sexual y reconoce a las mujeres que todavía son incomprendidas; aquellas personas que no nacieron mujeres, pero sienten que lo han sido toda la vida.  

Las mujeres trans, existen, están formando parte de cualquier sociedad, sin ser tenidas en cuenta, aunque ya es muy vieja la lucha de ellas por su emancipación y reconocimiento social.

Si en la historia de la humanidad no ha sido posible lograr la igualdad social y de oportunidades de las mujeres respecto a los hombres, ¿cuánto se tendrá que luchar para que sean aceptadas y reivindicadas aquellas que son menos entendidas de acuerdo con su naturaleza?

La sexualidad humana ha sufrido muchos vaivenes y tanta desnaturalización obstaculiza la comprensión de las personas trans y aun no se logra alcanzar un entendimiento que les permita progresar. Muchas de ellas se han impuesto, pero no todas pueden vencer tanta injusticia social por ser diferentes, aun y cuando algunos feminismos las han acompañado en el tortuoso proceso de sensibilización, clarificación y aceptación de esta realidad de la naturaleza humana.

Las acciones a favor de la justicia social en esta dirección no se corresponden con la respuesta de la lucha y esfuerzos realizados y protagonizados por ciertos feminismos. Algunas feministas también han enfocado sus luchas en torno a la manipulada imagen de las mujeres, se banaliza la figura femenina, considerándola débil, sexy, superficial, insegura, dependiente, aspectos sobre los que se ha escrito y argumentado por diferentes disciplinas, demostrando con evidencias científicas las falacias naturalizadas.

Los estudios de género han permitido demostrar la verdadera naturaleza de mujeres y hombres, compartiendo resultados de investigaciones suficientes como para no dudar, pero el poder sigue siendo sustentado por hombres, por personas que no les conviene dignificar, ni posicionar a las mujeres, de manera que el mundo sigue siendo desigual a favor de los hombres.

Existen muchos hombres, que también sufren de posiciones androcentristas, que están sobre exigidos de acuerdo “con el rol” que les corresponde desempeñar en una sociedad machista; se les exige fortaleza, aunque no sean fuertes; no se les permite llorar, aunque sientan deseos; se les supone valientes aunque sean muy ordenados, en fin, puede que no sean rudos, ni violentos, sin embargo si son delicados se les cuestiona. Así mismo se cuestiona a las mujeres corporal y mentalmente fuertes, se cuestiona a las valientes, rudas, dominantes, sin tener en cuenta lo diverso de los seres humanos y la irrepetibilidad entre las personas.

Hay diferentes feminismos, los cuales hacen énfasis en diversos matices de las muchas desigualdades que existen hacia las mujeres, incluso hay posiciones radicales que se oponen por principio a los hombres, descalificándolos en todos los aspectos.

¡Qué decir de los feminismos negros!, esos que desde hace mucho tiempo también luchan por visualizar sus realidades y que no son reconocidos por otras feministas. Las mujeres negras han luchado y lucharán por el reconocimiento de sus derechos, porque se saben en mayor desventaja que las blancas, pues en su doble condición de mujer y negras han sufrido muchas más discriminaciones. Ellas amamantaron bebés blancos, incluso les arrebataban a sus propios hijos/as y la forzaban para alimentar a los de sus amos. La esclavitud las marcó y aun se les considera inferiores hasta en la lucha con otras de igual sexo.

Otras posiciones defienden compartir desde la horizontalidad, con iguales derechos en la construcción de nuestras sociedades. Ni las mujeres solas, ni los hombres solos podrían hacer próspera sociedad alguna, entonces de lo que se trata es de que resolvamos desde la inclusión las diferencias, de manera que cada cual aporte sus mirada, fortalezas, virtudes, conocimientos, capacidades y habilidades para que un mundo mejor sea posible desde la contribución de todas y todos.

Es Licenciada en Psicología, Master en Sexología, Doctora en Ciencias Psicológicas, Profesora Titular e Investigadora. Es autora de varios libros y numerosos artículos en revistas cubanas y algunas extranjeras. Es miembro de la Comisión de Grados Científicos de Salud Pública y de varias Asociaciones Científicas cubanas. Actualmente conduce una sección fija sobre orientación psicológica y sexológica de la Emisora Habana Radio, de la Oficina del Historiador de La Habana. Dirigió por muchos años el Centro de Estudios sobre la Juventud (CESJ), perteneciente a la Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba, fue jefa del Departamento de investigación y Docencia del Centro Nacional de Educación Sexual CENESEX, donde se desempeña en la actualidad como especialista de esa institución, abanderada de la inclusión social en Cuba. Es miembro de varias Asociaciones Científicas (Psicología, Pediatría, SOCUMES y SOCUDEF). Ha recibido varios reconocimientos, entre ellos, la Orden “Carlos J. Finlay”, otorgada por el Consejo de Estado de la República de Cuba y Reconocimiento especial “Ángel Custodio Arce” otorgado por la Cátedra de Género, Salud y Educación Sexual de la Universidad de Ciencias Pedagógicas de la Habana.