Fronteras

Fotografía: Julia Volk

Es muy atractivo hablar de éstas, y es que son tantas. Decidí hacerlo, luego de ser invitado a las páginas de Lectámbulos, y comenzaré por las reales, por aquellas que se establecieron durante la etapa más álgida de la llamada guerra de castas, cuando se decía que la “civilización” terminaba en Peto y después, adentrándose en la selva, comenzaba la “barbarie”. Así, a nuestros abuelos y abuelas los nombraron peyorativamente como “los bárbaros de oriente”, todo por querer vivir, y lo hicieron por medio siglo, lejos del gobierno yucateco y mexicano.

Noj Kaaj Santa Cruz Xbáalam Naj era nuestro centro principal, la capital en términos de los tsules, de aquel territorio recuperado en 1850. Desde ahí nuestros ancestros gobernaron y reestablecieron su orden en base a sus costumbres y vivieron libres hasta que esto se acabó. Luego de varios intentos fracasados los tsules, apoyados por los waches, llegaron a Santa Cruz y los mayas masewales se replegaron a la selva, nuestra casa.

Eso ocurrió en 1901 pero la frontera aún existe y seguimos siendo diferentes, tal vez no los mejores pobladores de la tierra, pero sí los elegidos de Dios.

Nos sentimos distintos a los demás y actuamos como tales, y ¿cómo no? si aún seguimos venerando y protegiendo a la Santísima, la santa cruz maya que cohesiona y nos hace uno. Si el lector o lectora no lo entiende es porque existen todavía las otras fronteras, aquellas que impiden entender una forma diferente de ver el mundo y la vida; las que impiden vernos sin discriminación y a veces con desprecio, aquellas fronteras que no dejan ver a “los otros”, la justeza de nuestro pensamiento heredado de los ancestros que nos hace señoras y señores del tiempo.

Si para algunos, o muchos tal vez, es difícil de comprender la manera de explicarnos el mundo, (cosmovisión le llaman los estudiosos) es porque las fronteras creadas en sus conciencias y que llevan a menospreciar lo indígena, en este caso lo maya, se consolidaron en cinco siglos de dominio colonial.

Por eso, como contribución a la descolonización de las conciencias, nos comprometemos a destruir las fronteras reales y ficticias; ordenaremos las cosas como Dios manda y viviremos en paz con una relación respetuosa y equitativa entre todos y todas, indígenas o no. Somos el pueblo maya, nacemos sobre la tierra y para nosotros no existen fronteras.

Carlos Chablé Mendoza
Es promotor cultural, escritor y cronista de Felipe Carrillo Puerto, Quintana Roo, México. Premio Estatal de Periodismo 2000 en Quintana Roo. Fundador en 1988 del Centro Quintanarroense de Desarrollo, AC (Ceqroode) ; en 2002 co-fundador de la Academia de la Lengua y Cultura Mayas de Quintana Roo, AC (Acamaya), ambas asociaciones con sede en Carrillo Puerto. Obtuvo el Premio Estatal de Periodismo en Quintana Roo en el año 2000 Participó en 1991 en la constitución del Consejo Maya Peninsular 500 años de Resistencia. Conferencista sobre movimiento indígena y cultura maya en el Festival Iberoamericano de Teatro de Cádiz, España en 1993. Fue coordinador editorial de la revista cultural Nikte T’aan (2001-2004) Miembro de la Junta encargada de la organización de los Encuentros Lingüísticos y Culturales del Pueblo Maya realizados en México, Belice y Guatemala (entre 2005-2008). Corresponsal de medios nacionales y regionales como Notimex y Diario de Yucatán; productor y conductor de programas de radio de la Casa de la Cultura de Felipe Carrillo Puerto hasta 2013 Fue regidor del ayuntamiento de F. Carrillo Puerto 2011-2013. Autor del libro "Xbáalam Naj 500 años después". Ed. Anteros, septiembre 2019. Coautor de “1974. Diálogos de esperanza. Memoria de lucha de clases en Yucatán”. Colegio de antropólogos de Yucatán. 2014. Incluyeron su obra en “Mujeres de roble. Retratos de mujeres mexicanas”. Imágenes del concurso de fotografía Demac 2008 y es coautor de "En busca de María Uicab, reina y santa patrona de los mayas rebeldes"