Listas

De listas está lleno el mundo. Antes, sobre cualquier superficie, se estampaba una sucesión de palabras y letras, enumeradas, para indicar el orden consecutivo o la preponderancia de lo escrito, ya bien en orden alfabético o por la importancia otorgada.

La llegada de Internet y luego de las redes sociales, variaron la forma de plasmarlas, pero mantuvieron la esencia misma.

Por eso, cuando de listas se trata hay que ser muy cuidadosos y saber bien de su procedencia. Tal es el caso de la lista que cada año inventa el Departamento de Estado de Estados Unidos donde decide unilateral y arbitrariamente qué país es patrocinador del terrorismo.

Hace unos días, las autoridades estadounidenses decidieron mantener a Cuba en esa lista, bajo la presión de elementos de extrema derecha asentados en el aquel país y que buscan asfixiar a la mayor de las Antillas por cualquier vía, y con la justificación de que protege a miembros del Ejército de Liberación Nacional de Colombia, sin tomar en cuenta que la isla antillana ha sido garante en el proceso de paz de aquella nación. Oídos sordos, ceguera total.

La administración de Barack Obama, que dio inicio al camino para la normalización de las relaciones bilaterales, excluyó a Cuba de tan macabro documento y el país se despojó de un gran peso, porque estar en tal listado tiene graves consecuencias económicas y financieras, entre ellas la restricción de las exportaciones, la eliminación de determinados beneficios comerciales y con la obtención de créditos en instituciones financieras internacionales, así como la prohibición de exportación de armamento y las limitaciones para el otorgamiento de ayuda económica.

Además, permite a entidades estadounidenses abrir procesos legales contra Cuba amparados en las leyes antiterroristas de Estados Unidos.

Para Johana Tablada, subdirectora general de Estados Unidos del Minrex, uno de los sectores con más afectación es la salud pública. “Al tú privar a un país de sus ingresos y disminuir su capacidad de compra, eso dificulta la adquisición de los insumos para fabricar medicamentos en Cuba”, declaró a medios cubanos meses atrás.

Y para entender que Cuba nunca ha patrocinado el terrorismo apreciemos estos ejemplos:

En 1984, Cuba alertó a las autoridades de Estados Unidos sobre un intento de asesinato al entonces presidente de ese país, Ronald Reagan. Y se impidió que ocurriera un atentado. Dicen que Reagan lo agradeció, pero dos años antes, el propio mandatario estadounidense había incluido a la Isla en la Lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo, por primera vez desde su creación en 1979. La Habana alertaba a Washington sobre un acto terrorista, pero siguió estando en el listado negro durante 33 años y cuatro presidentes.

El gobierno de William Clinton supo, en 1998, que existían planes de estallar bombas en aviones de aerolíneas cubanas o de terceros países que tenían a Cuba como destino y en los cuales viajaban también ciudadanos estadounidenses.

En 2001, Fidel Castro condenó los atentados terroristas del 11 de septiembre en Estados Unidos y expresó al gobierno del presidente George W. Bush la disposición de la Isla para brindar asistencia médica y humanitaria a las víctimas. Los aeropuertos internacionales de Cuba se abrieron para recibir aviones de pasajeros rumbo a Estados Unidos, los cuales no podían aterrizar en ese país por el caos generado tras los ataques.

No obstante, en medio de ese contexto, Cuba no dejó de ser, para los caprichos del gobierno de turno, un país patrocinador del terrorismo. La vida, como la política que se dicta desde Washington contra una Isla en el Caribe, está repleta de paradojas.

Y si hay un país que ha sido víctima del terrorismo, es precisamente esta isla caribeña. De acuerdo con datos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, actos terroristas cometidos por el gobierno de Estados Unidos o perpetrados desde ese país han causado 3 478 víctimas mortales y 2 099 personas con discapacidad en la Isla. Y detrás de cada número hay familias que sufren.

Nada, que de listas está lleno este mundo y de falsas como estas se benefician muchos.

Pelayo Terry
Pelayo Terry Cuervo es Licenciado en Periodismo y Máster en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de La Habana. Fue Corresponsal de Guerra en Etiopía entre 1988 y 1989. Reportero y Corresponsal Jefe en La Habana de la Agencia de Información Nacional (actualmente Agencia Cubana de Noticias), subdirector del semanario Tribuna de La Habana (1997-2000), subdirector del diario Juventud Rebelde (2000-2009), Director de Juventud Rebelde (2009-2013) y Director del diario Granma (2013-2017). Actualmente es editor del sitio web Cubaperiodistas, de la Unión de Periodistas de Cuba. Ha sido conferencista y tribunal de tesis en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana y presidente y miembro de varios jurados de la UPEC, entre ellos el Nacional de Periodismo José Martí, por la obra de la vida, el Juan Gualberto Gómez, por la obra del año, y el Premio Nacional de Periodismo 26 de Julio, del cual ha sido presidente en los dos últimos años. Fue premiado en varios concursos periodísticos en Cuba y consultor en temas de Periodismo y Comunicación. Fue colaborador de los diarios Por Esto! (diciembre 2017-junio 2020) en el tratamiento del tema Cuba, tanto en reportes informativos como en artículos de Opinión.