Suicidio: la otra pandemia

El suicidio sigue siendo un tema tabú en la actualidad. Los miedos asociados al castigo del suicida, que será desterrado del paraíso; así como a la culpa que cargará la familia, siguen llevándonos a ignorar el problema o a guardar silencio.

Culturas milenarias tienen el suicidio en su memoria antropológica, como los mayas que, según los apuntes de Fray Diego de Landa —y que otros mayistas ratifican—, la muerte por ahorcamiento estaba relacionada con Xtab, diosa la muerte, de la fertilidad y la vida; sin embargo, nada tenía que ver con un sentido de enfermedad o depresión. Asimismo, el caso tan conocido de los Samurái, quienes preferían quitarse la vida por honor clavándose su espada en el corazón, haciéndose el llamado harakiri.

Lo cierto es que el suicidio es un problema de salud pública en el mundo, el cual ha ido en aumento a partir de la pandemia y lo más alarmante, es que sus víctimas son cada vez más jóvenes.

En Corea del Sur, la tasa de suicidios es de 26 por cada 100.000 habitantes, misma que para 2022 aumentó en un 40%, según el Servicio Nacional de Inteligencia (NIS), esto es, en promedio, cuarenta personas al día. La fijación social por la selectividad entre los jóvenes de aquel país causa deudas que persisten durante años, la búsqueda de la perfección de la cultura del K-Pop; el ciber acoso, entre otros, son las principales causas.

El total de suicidios en Japón ascendió a 21.584 personas en 2022, país donde se quitaron la vida, el mismo año, 514 estudiantes de primaria y secundaria, entre los cuales había 17 niños de 12 años o menos, según la estadística del Ministerio de Sanidad, Trabajo y Bienestar de Japón. La presión académica y el miedo al hostigamiento en las escuelas son algunos de los factores asociados.

En América, se estima que aproximadamente 100, 000 personas se quitan la vida cada año. Según un artículo de la revista Forbes (2020), los diez países con el mayor número estimado de muertes por suicidio son: Estados Unidos (49, 394), Brasil (13,467), México (6, 537), Canadá (4, 525), Argentina (4, 030), Colombia (3, 486), Chile (1, 893), Cuba (1, 596), Perú (1, 567) y Bolivia (1, 326), esto de acuerdo información de la Oficina Regional de las Américas de la OMS.

En México, en 2021, se observaron 8,447 suicidios consumados, 1,224 más que en 2019 (INEGI, 2021), significando una tasa de 6.2 por cada 100 mil habitantes.

El estado con más suicidios por habitantes es Chihuahua, con 15.2 suicidios por cada 100 mil habitantes. Le sigue Yucatán, Aguascalientes, Campeche, Sonora, Colima, San Luis Potosí, Querétaro, Coahuila y Quintana Roo.

Pensemos la dimensión del problema si por cada suicidio consumado, hay al menos 20 intentos de suicidio no letales, cuando sólo el estado de Yucatán, para el caso de México, cerró el 2022 con 278 casos de muertes autoinfligidas.

Sin embargo, los especialistas señalan que ningún suicidio se lleva a cabo sin aviso previo, sin factores de riesgo como haber realizado un intento suicida previo, padecer una enfermedad de salud mental, padecer una enfermedad crónica sobre todo si provoca dolor, consumo de sustancias incluyendo alcohol, si se ha sido víctima de violencia o se encuentra atravesando alguna situación vulnerable.

Definitivamente, las cifras son alarmantes, pero nada se compara con vivir de cerca un caso de suicidio o de riesgo suicida, por eso hemos querido dedicar esta edición de Lectámbulos al suicidio: la otra pandemia, que avanza en medio del silencio social, del grito ahogado de las victimas y de los familiares por el miedo al estigma, a la lastima, la discriminación.

Si algo nos enseñó el Covid -19, es que podemos afrontar los problemas y superarlos siempre que los veamos como tales y lo hagamos juntos. Hay que hablar del suicidio, de sus estrategias de prevención y exigir que se trate como pandemia de una vez por todas.

Nació en Mérida, Yucatán el 3 de enero de 1978. Licenciada en Educación Secundaria con la especialidad en Español por la Escuela Normal Superior de Yucatán y Maestra en Cultura y Literatura Contemporánea de Hispanoamérica por la Universidad Modelo. Diplomada en Competencia Lectora: un Enfoque para la Vida y el Aula (Tecnológico de Monterrey, 2013); Investigación Literaria con enfoque de estudios culturales (Univ. Modelo, 2008); Periodismo, protocolo y Literatura (IECY, 2004-2005) y Literatura y Crítica Literaria (ICY-Santillana, 2002-2003). Actualmente, estudia el Doctorado en Ciencias Filosóficas en la Universidad de la Habana. Narradora, poeta y editora. Ha recibido el Premio Estatal de Cuento Corto El espíritu de las Letras (2015); el Segundo Lugar del Premio Nacional de Cuento Jesús Amaro Gamboa (2005); el Premio Estatal de Poesía Joven Jorge Lara (2005) y la beca del Programa Creadores del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Yucatán (FOECAY- 2004). Becaria en dos ocasiones del Programa de Fomento y Coinversiones Culturales del Fondo para la Cultura y las Artes en 2006 y 2016, la primera por su proyecto Palabra Viva (2005-2008) para mujeres internas, jóvenes acusados de delitos violentos y enfermos de VIH y SIDA internos en el Cereso de Mérida. La segunda, fue por el proyecto Ko’olelo’ob, migrantes del tiempo que tejió un puente de memoria a partir de la palabra entre hijas, madres y abuelas de cuatro comunidades mayas de Yucatán. Es presidenta de Zedík, A. C., miembro del Centro Yucateco de Escritores, A. C. y miembro distinguido del Colegio de Profesores de Educación Básica de Yucatán, A. C. por su labor educativa dirigida generar estrategias de fomento a la lectura con niños, como el proyecto Kanules del Mundo Maya (2012-2018) y públicos vulnerables. Titular la cápsula radiofónica A salto de página, en Grupo Rivas dentro del noticiero Arcadio en la Radio, un breve espacio dedicado al placer de la lectura (2013-2016). Ha participado como ponente y conferencista en diversos encuentros y coloquios nacionales e internacionales de escritores y de educación. Coordinadora fundadora de la Escuela de Creación Literaria del Centro Estatal de Bellas Artes y de su programa de formación (2008-2011), así como del programa Biblioteca Básica de Yucatán de la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado de Yucatán (2009-2013) y de la Unidad Editorial de la misma Secretaría de 2013 a 2018. Creadora y organizadora del Foro Regional Educación y Cultura, con el tema En los espacios que habitamos en octubre de 2014 y La filosofía y la imaginación en las lenguas originarias de América en 2016; asimismo del Coloquio Internacional de Filosofía de la Ciencia y de las Grandes Ideas en octubre de 2015 y que en su emisión del 2017 llevó el subtítulo Cosmogonías de los pueblos vivos de América; y el Seminario Internacional de Periodismo que reúne a colaboradores del periódico Por Esto!, evento que se realiza desde 2015. Directora editorial del suplemento infantil MUNDOS del periódico Por Esto! (2016-2020) donde también publica artículos periódicamente. Entre sus publicaciones se encuentran Cartas a Sofía, epistolario filosófico para niños publicado por entregas en el periódico Por Esto!, el libro digital Ko’olelo’ob, migrantes del tiempo, hijas, madres y abuelas escribiendo la memoria (FONCA, SEGEY/2017), la colección infantil interactiva Kanules del Mundo maya (SEGEY/2012-2018), el libro de cuentos Vestido rojo y sin tacones (H. Ayuntamiento de Mérida/2008) y Memorias de mujeres en prisión y otros relatos (ICY, Zedík/2006), entre otros.