Lo extraordinario de esta tragedia no es solo la destrucción física. Es cómo la guerra ha invadido hasta los rincones más íntimos: los sueños. Ese refugio donde la mente siempre podía escapar ahora también está en disputa. La violencia intenta colonizar incluso el inconsciente de estas infancias.

El reciente informe de la ONU sobre la hambruna en la Franja de Gaza no debe pasar desapercibido en la comunidad internacional, ya que su difusión y utilización para las denuncias penales en cortes internacionales contra Netanyahu y sus aliados por los crímenes de guerra y lesa humanidad, son una pequeña ventana de luz en esta ya larga noche de crisis de humanidad.

Si el genocidio no es detenido ya y se restituyen los derechos del pueblo y la nación palestina a existir y a vivir en su territorio, estaremos clavando una espina en la devastada esperanza del futuro de la humanidad.

Ambos informes, y su generalidad “Nuestro genocidio”, vienen a sumar voces críticas que deben ser replicadas y apoyadas para el despertar de la conciencia al interior de Israel, los Estados Unidos y la Unión Europea, pues son ellos los cómplices del genocidio.

La guerra que Israel y los Estados Unidos quieren, junto a sus aliados europeos y de Medio Oriente, NO ES NUESTRA. No es por el bien de la humanidad ni es para protegernos de ninguna amenaza, sólo es para la continuidad del neocolonialismo y la repartición de territorios ocupados y despojados.

Hoy en día, prácticamente no hay nadie en el mundo que pueda decir con honestidad que no sabe algo del genocidio, y si así lo afirma es porque ha decidido ser parte de ese crimen, pues callar ante la barbarie es ser cómplice, no hay ya forma de tener medias tintas, no hay manera honesta moralmente de permanecer ajeno a este acontecer, no existe razón real para seguir ignorando el genocidio, esto, sin importar la postura de los diversos gobiernos. Por ello, debemos mirarnos a nosotros mismos en el espejo de Palestina y decidir a dónde queremos dirigirnos: a la perdida de todo sentido humano o al fortalecimiento de la humanidad a través de la solidaridad y la conciencia del derecho de todos los pueblos a existir.

Ante toda esta barbarie, como desde el primer día, los pueblos del mundo no podemos callar, no podemos silenciar la verdad, no podemos quedarnos quietos; la voz de la humanidad debe escucharse contra el genocidio y por un alto inmediato. La causa palestina hoy es, y siempre será, la causa de la humanidad.

Como pólvora recorre el mundo la noticia de una nueva masacre, se produce el espanto y el horror, corren lágrimas. Se cierne en derredor, como un manto muy oscuro que nos abraza, el desaliento y el vacío, la certidumbre de la muerte inaudita.

Las cifras generales desde octubre de 2023, cuando se recrudeció el genocidio, señalan con base en un informe del Ministerio de Salud que 49 mil 747 palestinos han sido asesinados y 113 mil 213 personas han sido heridas en Gaza, esto sin mencionar la destrucción de viviendas, el patrimonio cultural e histórico, así como una gran parte de la infraestructura económica, de salud, religiosa y de educación, dejando a los palestinos en una situación de crisis humanitaria que niegan las potencias europeas, el imperialismo estadounidense y el régimen de ocupación sionista, justificándose ante el crimen de lesa humanidad que comenten.