Lo que esta guerra ha puesto de manifiesto no es solo la brutalidad de un ataque específico, sino el agotamiento de un modelo de sistema internacional. Un modelo en el que una potencia en declive puede lanzar guerras de agresión con impunidad y en el que las instituciones multilaterales legitiman al agresor.
la exclusión de México en esta iniciativa brinda un mejor contexto, aunque no más fácil, para la defensa de la soberanía nacional sobre la conducción de sus políticas de seguridad y el control de su territorio.
Nuevo acto de provocación y de violación al Derecho internacional: el imperio estadounidense se apoderó, el pasado 10 de diciembre, de un tanquero venezolano que transportaba petróleo
La militarización, las acciones militares contra humildes barcos pesqueros, el asesinato de sus tripulantes y los ataques verbales en todo foro contra Venezuela, Cuba y otras naciones latinoamericanas, son lo mismo que ya se ha vivido; una guerra cobarde no declarada como tal, pero si efectuada con violencia imperialista.
El empoderamiento de China y Rusia en el mundo no está exento de contradicciones, no sólo por los intereses particulares de cada uno de estos países, sino porque representa el establecimiento de relaciones de superioridad en las regiones, lo que ya se ve en los mercados infestados de mercancías o con una nueva forma de dependencia política, pues si bien enfrentar en conjunto al imperio estadounidense es ventajoso, también deja lagunas en las relaciones y acuerdos como iguales.
Sirvan estas pobres líneas como un alerta para que el huracán no logre sus malévolos objetivos. Y, por otra parte, estimular a todas las fuerzas progresistas a desarrollar acciones comunes con el objetivo supremo de enterrar al monstruo. No se trata de encender el mundo sino de apagarlo con inteligencia y el concurso de todos los que aman la paz.
La guerra que Israel y los Estados Unidos quieren, junto a sus aliados europeos y de Medio Oriente, NO ES NUESTRA. No es por el bien de la humanidad ni es para protegernos de ninguna amenaza, sólo es para la continuidad del neocolonialismo y la repartición de territorios ocupados y despojados.













