Aquí, sin norma ni medida, el aire, líquido del tiempo...
Maldigo del alto cielo, decía Violeta Parra, así maldigo yo esta cuarentena maldita, mi trabajo es en la calle, pasar inadvertido y averiguar sobre las vidas ajenas...
En medio de condolencias, tenemos que dejar ir la mente, invitarla a un viaje por medio de las letras, las que una vez más nos salvan y regalan lucidez, la luz que necesitamos para alumbrar este lóbrego pasaje en nuestro viaje por la vida.









