Cuando la humanidad se encerró obligatoria e inesperadamente en sus hogares durante este pandémico 2020, muchas personas arrastraron conductas que quebrantaron la concordancia familiar. La violencia de género, especialmente hacia las mujeres y las niñas, explotó mundialmente. Instituciones y personalidades convocaron a educar para frenarla, pero, ¿cómo hacerlo con tantas adversidades?
En los días previos a su entrada al convento, conoció a Pedro, un joven bastardo de un importante personaje novohispano que era aspirante a fraile Agustino. Aciago día para ambos, ya que aun cuando fueron escasas las horas que hablaron, ambos quedaron prendados el uno del otro.
La pandemia de la desigualdad nos afecta a todas, aunque no en la misma medida. Existen mujeres que cuentan con privilegios tales como una mejor posición social, un empleo digno y bien remunerado, redes de apoyo, mayor escolaridad o una plena consciencia de la desigualdad de género que se vive en México






