Tren maya y la colonización de Quintana Roo

La colonización del territorio maya cruzo’ob actual estado de Quintana Roo iniciada en 1901 facilita hoy la imposición del proyecto llamado “tren maya”. El municipio de Felipe Carrillo Puerto fue resultado de la llamada Guerra de Castas iniciada en 1847 que en realidad fue un gran levantamiento maya contra los ts’ules, extranjeros que esclavizaban, explotaban y pretendían seguir con el despojo de nuestro territorio para extender sus haciendas y convertir nuestras tierras en propiedad privada. Por eso, este levantamiento maya peninsular de 1847 fue en esencia anticapitalista y duró medio siglo. Actualmente, se dice que el trayecto del tren tiene estrecha relación con el proyecto transístmico en Oaxaca y podría ampliarse a Belice, así que estos en su conjunto son al parecer en realidad un megaproyecto planeado por los gobiernos neoliberales anteriores y que el gobierno de López Obrador continua y pretende hacer realidad pasando por encima de las comunidades indígenas con la protección militar y un blindaje legal para procurar que nada detenga la realización de sus proyectos insignia.

Debo decir que el gobierno de la “cuarta transformación” aprovecha hoy también el trabajo ideológico realizado por los medios de desinformación que sirvieron al PRI por varias generaciones trabajando a favor de los objetivos del capitalismo en su etapa neoliberal. Así que, aunque su líder diga que lo respalda un pueblo sabio, se trata más bien de una masa despolitizada y que mantendrán así para poder asegurar la cantidad suficiente de seguidores y votantes que están a su disposición, controlados mediante programas asistencialistas que junto con la pandemia desmovilizan social y políticamente a los sectores que antes eran combativos.

En este hilo se vienen imponiendo los mencionados los megaproyectos en diversas regiones del país como la Península y Oaxaca en donde acciones de resistencia por diversas vías.

En la península de Yucatán el proceso de colonización iniciado desde 1901 por el porfiriato, luego de que las tropas mexicanas ocuparan Santa Cruz Xbáalam Naj actual Felipe Carrillo Puerto, tuvo repunte en los años 60 – 70 y aparentemente permite que la imposición del tren suceda sin mayor resistencia en lugares como este y Tulum, que hasta hace 120 años fueron asientos de poder maya rebelde.

Desde el porfiriato, los objetivos de la colonización han sido convertir a los mayas cruzo’ob, los cruces, en grupo minoritario, y poner punto final a su ancestral resistencia. Así trajeron a Quintana Roo campesinos originarios de diversos estados del país en donde carecían de tierras, llegaron con el apoyo del gobierno federal para crear centros de población. Ese proceso continuó con el arribazón de migrantes provenientes de Yucatán ante la demanda de mano de obra que se originó con el boom turístico entre los años 70 y 2000, con el surgimiento de Cancún, pasando por la creación del corredor turístico Cancún-Playa del Carmen hasta culminar con el invento de la llamada Riviera Maya, tan famosa actualmente.

Los descendientes de los mayas cruzo’ob herederos de los levantados en 1847 trabajan ahora como servidores de patrones y visitantes extranjeros, cuando sus abuelos fueron reticentes por un buen tiempo a convertirse en mano de obra para la construcción de los mencionados desarrollos turísticos.

Así se ha minimizado y reducido la cultura de resistencia de los mayas cruzo’ob o mayas masewales como también se nos conoce. Están a la vista los efectos destructivos contra la naturaleza, que antes era protegida por los pueblos, es aplastada por los desarrollos turísticos convencionales y masivos, los desarrollos inmobiliarios, con la urbanización y surgimiento de cordones de pobreza alrededor del pretendido desarrollo en Cancún, Playa del Carmen, Tulum.

Sí, con el tren del presidente habrá trabajo durante un lapso, pero después los de aquí y los que vinieron para emplearse, repetirán seguramente la historia de regiones urbanas marginales con pobreza económica, delincuencia, drogadicción, desarraigo y violencia. Nadie ni nada garantiza que no se repetirán los males que acarreará el boom turístico con los centros de desarrollo a partir de la instalación de las estaciones del tren.   

Pese a que se debilitó de manera deliberada la belicosidad que caracterizaba a los antiguos pobladores de esta región, seguimos vivos: kuxaano’on, aquí estamos: weyanone’, y debemos fortalecer nuestra memoria e identidad, seguir cultivando nuestra cultura.

Aunque parece no existir resistencia activa, recordemos que el 3 de mayo de este año se realizó en Tihosuco, Quintana Roo un acto gubernamental para pedir perdón al pueblo maya por los abusos cometidos contra ellos durante la Guerra de Castas. A esa actividad realizada a puertas cerradas la mayoría de los jefes mayas de los centros ceremoniales de Chunpom, Tixcacal Guardia, Chancah de la Cruz y Tulum decidieron no asistir, solamente acudieron algunos que ya habían sido desconocidos con anterioridad por los demás. “Teníamos cosas más importantes que hacer”, dijeron: celebrar a la Santísima Cruz, el 3 de mayo que es su día, hay que hacerle ofrendas, celebrarla, y esa no es la fecha en la que finalizó supuestamente la guerra, como dijo el gobierno en los promocionales de su evento para pedir perdón.

En toda la Península de Yucatán surgen a diario importantes manifestaciones de resistencia y rebeldía, una reanimación de arte y cultura que, a través de la música, el canto, la danza, poesía y literatura expresadas con la mayat’aan, palabra maya, y de orgullo por la identidad que representan nuestra de fortaleza. Así, existen creadores de arte y cultura, intelectuales indígenas, sabios y guardianes de la cultura maya que mantienen de diversas maneras viva nuestra resistencia.

Carlos Chablé Mendoza
Es promotor cultural, escritor y cronista de Felipe Carrillo Puerto, Quintana Roo, México. Premio Estatal de Periodismo 2000 en Quintana Roo. Fundador en 1988 del Centro Quintanarroense de Desarrollo, AC (Ceqroode) ; en 2002 co-fundador de la Academia de la Lengua y Cultura Mayas de Quintana Roo, AC (Acamaya), ambas asociaciones con sede en Carrillo Puerto. Obtuvo el Premio Estatal de Periodismo en Quintana Roo en el año 2000 Participó en 1991 en la constitución del Consejo Maya Peninsular 500 años de Resistencia. Conferencista sobre movimiento indígena y cultura maya en el Festival Iberoamericano de Teatro de Cádiz, España en 1993. Fue coordinador editorial de la revista cultural Nikte T’aan (2001-2004) Miembro de la Junta encargada de la organización de los Encuentros Lingüísticos y Culturales del Pueblo Maya realizados en México, Belice y Guatemala (entre 2005-2008). Corresponsal de medios nacionales y regionales como Notimex y Diario de Yucatán; productor y conductor de programas de radio de la Casa de la Cultura de Felipe Carrillo Puerto hasta 2013 Fue regidor del ayuntamiento de F. Carrillo Puerto 2011-2013. Autor del libro "Xbáalam Naj 500 años después". Ed. Anteros, septiembre 2019. Coautor de “1974. Diálogos de esperanza. Memoria de lucha de clases en Yucatán”. Colegio de antropólogos de Yucatán. 2014. Incluyeron su obra en “Mujeres de roble. Retratos de mujeres mexicanas”. Imágenes del concurso de fotografía Demac 2008 y es coautor de "En busca de María Uicab, reina y santa patrona de los mayas rebeldes"