Un vuelo interminable, de la educación a la escena: entrevista a Ricardo Mena Rosado

Conocí a Ricardo Mena Rosado cuando era un estudiante de la Normal Superior de Yucatán, estudiaba para ser docente de inglés; ya para entonces había emprendido el vuelo, de su Valladolid a Mérida, a penas era la primera parada de un vuelo que aún no sabía, ni él ni nosotros, que lo llevaría aún más lejos.

Hoy es escritor, actor, director y pedagogo teatral en España. Licenciado en Arte Dramático con Especialidad en Interpretación Textual por la Escuela Superior de Arte Dramático de Sevilla. Su carrera como actor de cine y televisión comenzó con las producciones de Diffferent Entertainment, bajo la dirección de David Sainz en las series MalviviendoFlamanEntertainment y el largometraje Obra 67. Actúa en las películas Paradise Hills (Nostromo Pictures), Els nens salvatges (Distinto Films), La flor de lis, Síndrome de ti (NoIdentity Films); y las series Silent witness (BBC) y Ella es tu padre (Mediaset); además de algunas campañas publicitarias, entre las que destaca A-Z de Amazon.

Como actor teatral ha participado en diversos festivales como el Festival Temporada Alta y Festival Terrassa Noves Tendències y muchos más. Entre las obras de teatro escritas y dirigidas por él destacan La planta bastarda, Macario, muerto de hambrePunto de nieveEl comportamiento de los tejidos, Acullá y Los bastardos de Matria Llorona  que recibe el Premio Ubú a Mejor Texto Dramático 2011, ESAD Sevilla. Coescribe “Porn is on” con Marina Rodríguez, entre otras.

Bajo el sello Ekkyklema Teatro diseña e imparte los Talleres de sensibilidad y creación teatral a diferentes colectivos en España y México. Por otro lado, Ricardo Mena Rosado diseña e imparte talleres para personas con diversidad funcional en el Centre Pedralbes de Barcelona, de donde surgen la obra “Quiero” (2018) y el documental “Somos” (2019).

Para conocerlo mejor, comparto con ustedes la reciente entrevista que sostuvimos, gracias a la magia de la tecnología:

—Ricardo, cuéntanos cómo se da este cambio tan grande que te lleva de ser maestro de Inglés a la actuación ¿Cómo y cuándo descubriste tu vocación artística?

—Como muchos niños, desde muy pequeño ya tenía inquietudes artísticas, dibujaba mucho, me gustaba hacer ballenas, las cosas muy grandes, la redondez, cosas que ahora puedo llamar superlativas. Cantaba. En mi casa siempre ha habido músicos, mi padre toca guitarra, compone; y el inglés viene de mi madre, hablaba inglés por la casa, porque estudió para secretaria bilingüe y como que se fueron mezclando cosas, pero no lo veía como una profesión, aunque tenía un interés por el cine y era fanático de muchas películas, me sabía los diálogos, la memoria me ha ayudado mucho para esta carrera porque también participaba en concursos de declamación desde que era pequeño. Cuando me lo planteo no surge como algo profesional, la vocación estaba ahí pero no cuajó, digamos que me dejé llevar más por la racionalidad y lo que hice fue estudiar la Normal, aunque mi inquietud era Bellas Artes. Lo dije en casa y recuerdo que no fue muy bien recibida la propuesta, ahora lo entiendo con la distancia.  Es una cosa cultural que no sólo pasa en México sino en Latinoamérica, que la carrera tiene que ser sinónimo a una estabilidad económica. Para entonces, las aficiones artísticas del proletariado, como mi familia trabajadora, eran un lujo que no me podía permitir por el momento. No es que no apoyaran que me dedicara al arte, pero como para hacer una carrera, era mejor algo que me diera dinero. Y me metí a la Normal por un test de orientación vocacional que hice en la prepa. Me salieron tres carreras: enseñanza del inglés, arte dramático y ciencias políticas, y llevo dos de tres ya hechas. En realidad me dejé llevar por la parte más racional, pero si te soy sincero, dar clase para mí también era un show. Me lo preparaba todo, porque me gusta el contacto con la audiencia, con la gente con la que interactúas, no estaba consciente que estaba buscando un público, porque ya lo había tenido cuando declamaba o cuando participaba en eventos aún más joven antes de ser profesor; y al final, lo que hice fue ir mezclando un poco en los trabajos, incluso de la Normal, videos y cosas que tenían que ver con el cine, y mira, las cosas me llevaron hasta aquí.

—¿Por qué elegiste España?

—Pues, mira, España siempre me eligió a mí, suena cursi pero en realidad es así. Fue un evento fortuito en el año 2000, por ser ciudad homónima con la ciudad de Valladolid, de aquí de España, a mi Valladolid le tocó ser parte de una convocatoria que lanzó la Junta de Castilla y León al Ayuntamiento que dirigió el maestro Pánfilo Novelo Martín y que se trataba de escoger a diez jóvenes de Valladolid que vinieran a conocer la Valladolid de España, y luego a diez jóvenes de España que fueran a conocer la Valladolid de México. Esa experiencia es la que digo que me eligió a mí, porque aunque tuve que hacer un trabajo para participar en un concurso, estaba como muy claro, no había mucha gente que se aventara en pocos días a escribir una monografía de la ciudad, pero versionado como si fuera un cuento, con elementos más de ficción que históricos. Era un trabajo muy creativo lo que había que hacer, y yo sentía que era un regalo, que me habían dicho que hiciera esto, que ya era elegido y así fue. Luego cuando volví, en 2003, porque me quedaron inquietudes, me di cuenta de que quería aprender de la cultura de aquí, sobre todo del cine. Entonces, regresé para hacer un curso de guion, y volví por un curso de cortometraje en 2006. Al final me fui enganchando. Vine de nuevo aquí porque era mi territorio conocido, yo nunca había salido de México antes del 2000,  y al fin me decidí en 2008 a mudarme para formarme en lo que quería que era letras y no tenía muy claro qué, pensaba que iba a hacer más guionista que actor, fíjate.

—Tú has hecho series de televisión ¿Qué significó y cómo fue tu experiencia en la serie Malviviendo, de David Sainz, que fue tremendamente exitosa en España?

—Otro golpe de suerte, no hice ni casting, no te voy a mentir. Lo mas grueso de mi actuación en Malviviendo estuvo en la temporada 3, tampoco estuve en todas las temporadas. Pero coincidió en que David buscaba un actor con cara de malote y le dijo a un amigo mío, el amigo que ya era actor de la serie me recomendó, vieron mi foto y me llamaron. David confió, solamente viendo mi cara, yo estaba estudiando arte dramático en Sevilla todavía, y aunque tenía experiencia, era mi primer trabajo importante con una cámara y además con Antonio Dechent que es un actor aquí muy conocido y respetado, así que yo tenía la presión al cien, y era una escena cortita entre una y otra de Malviviendo. Le gustó a David y me llamó para una entradilla muy curiosa que era parodiando Breaking Bad y ahí se disparó todo.

—Hablame de Porn is on que escribiste con Marina Rodríguez y que también actuaste.

Porn is on es una experiencia que todavía estoy digiriendo, cabe aclarar que esta es una obra medio documental y aquí lo que se conoce en Europa como teatro documental tiene que ver con el formato blog, como si fuera un diario y no tiene una estructura de conflicto dramático como una escena lorquiana o de Shakespeare, sino más bien es la exposición de un hecho a través de la palabra, pero lo interesante de esta obra es el argumento. Lo que Marina quería demostrar, ya que es la directora, y poner en el foco público, cómo el consumo de pornografía mainstream (de dominio público en inglés) de consumo de masas —porque es gratuito, ya que se puede acceder a través de los diferentes canales que la distribuyen— nada hablado y discutido, puede influir en nuestro comportamiento como sociedad desde nuestra educación sexual o falta de educación sexual, hasta por ejemplo, cómo se ha edificado la sexualidad femenina sin la participación de la mujer. Se escribió la obra a través de relatos nuestros, algunos ficcionados o no, y se empezaron a hacer entrevistas a consumidores y a pornstar, y queríamos entender cómo se estructuraba la semiótica; por qué es común ver a la mujer humillada y al hombre siempre dominando; por qué es común el culto a la violencia; si en verdad eso a la gente la excitaba. Es una obra muy interesante porque para construirla tuve que hacer varios viajes a Berlín, a Barcelona. Sobre todo a Berlín, donde reside Marina, ahí hablamos con gente que se dedica a la industria y nos contaba todo desde cómo se hacía una película, cómo se finge un orgasmo y cuántas veces tienes que tener un coito. La obra se volvió un gran reto, con todo lo que leímos, más todo lo que documentamos, ya no sabías qué elegir para contar. Mi trabajo aquí fue más bien de dramatugista, o sea el acompañamiento que yo le hice a Marina fue mas bien de diseño, donde iría cada texto, cuál se adaptaba mejor a cada momento de la escena y luego actuarla, que actuar con una tanga tampoco fue tan sencillo.

—Todo un reto…

—Muy interesante, un reto. Hay que hablar de pornografía en casa y en las escuelas, no para inducir su consumo, sino para cuestionar qué se está consumiendo.

—¿Cuál ha sido la experiencia más placentera artísticamente que has tenido: el Cine, el teatro o la televisión?

—No te puedo decir si el cine o la televisión porque se parecen en el formato, aunque son muy distintos con su propia teoría técnica, pero te diría que el teatro directamente, porque tengo más campo de acción: yo escribo, dirijo y actúo. No hago todo al mismo tiempo, hay piezas en las que yo sólo estoy dirigiendo, pero me permite más explorar. Me permite más campo de acción el teatro porque abarca transversalmente muchas artes, en cambio la televisión de momento sólo hago lo que me dicen. Si alguien escribe un personaje latino o extranjero-mexicano, también la he hecho de colombiano, de peruano, de todo, y la acción se desarrolla en España, me estará dando esa guionista la oportunidad de participar en esa producción. Pero, viviendo en este país y siendo extranjero es complicado ser el protagonista de la historia. Entonces, ahí no tengo tanto campo de acción como en el teatro en donde yo manejo lo que se pone en escena.

—En tu faceta de escritor, sabemos de tu trayectoria como guionista, pero también escribes poemas ¿Por qué la poesía?

—La poesía para mí es como la danza contemporánea a nivel escénico si hago un símil, pero creo que también me siento más cómodo en el relato, el costumbrismo me fascina, y la tradición de la narración oral también. Pero, la poesía me libera mucho. Debo decir que no me considero poeta, creo que hay gente que tiene el talento y las herramientas, no solamente retoricas sino de ritmo, de métrica y hace verso como si hiciera matemáticas, yo no las tengo pero la poesía me libera. Como te decía, la danza contemporánea para mí que no soy bailarín, aunque hago clases por gusto, no la leo técnicamente cuando voy a un espectáculo de danza. Es sensorial, me dejo impregnar por todo lo que veo, las acrobacias de los bailarines me parecen como magia que no cualquiera puede hacer, es un poco lo que me produce la poesía, y la narrativa costumbrista, aunque la disfruto mucho es más como el teatro textual que el lector aunque haya realismo mágico tiene que tener las cosas claritas sobre lo que está pasando, sino no entiende, se siente incómodo, no digiere la obra. Muchas veces en la danza no hay ni siquiera una estructura dialogada, es un poema visual físico que te salpica y lo consumes, te dejas impregnar, por eso a veces me da por la poesía.

—Bueno, sí pero al final de cuentas tu poesía está en todos lados, en tu actuación, tu dirección, en tu manera de ver la vida. Dinos, Ricardo, ¿cuál ha sido tu mayor reto o dificultad en esta construcción del sueño que persigues?

—Mi mayor dificultad es la mente, creo que hemos sido educados para pensar y  valorar demasiado la inteligencia, y obviamente yo no lo demerito, pero en este tipo de decisiones en que he tenido que dejar mi país y mi familia, que es lo que más quiero; cuando estas tan lejos y dispuesto a pasar por estos sacrificios físicos y emocionales, tienes que hacer una apuesta muy fuerte para conseguir lo que quieres. A mi nadie me pago el viaje ni me lo regalo, yo me he tenido que ganar todo a pulso, ¿qué quiero decir con esto? Que a veces, la mente, los miedos, las inseguridades por el futuro, la precariedad laborar que hay para el sector artístico ahora mismo en España, te empujan un poco a arrinconarte y decir: a lo mejor me equivoque. Pero si controlas la mente, y haces que deje de participar, porque no todo lo que pensamos es verdad, ni todo lo que se nos ocurre tiene que ser futurible. Hay cosas que pensamos que nunca van a ocurrir y sufrimos por eso, y sólo nos genera angustia. La mente te juega esas triquiñuelas, pero mientras tengas controlada la mente y le quites importancia creo que se consiguen más cosas.

—¿Has experimentado discriminación o cierto menoscabo a tu identidad cultural durante los años que llevas viviendo en España?

—Podría dividírtelo en dos partes, la de ciudadano de a pie y como artista. Como ciudadano de la vida, afortunadamente no me ha tocado vivirlo, estuvo circulando un video pero yo no lo vi, a mi me pone muy tenso ver eso. Pero sí fui testigo en el metro, en donde a una mujer no la dejaron sentarse por un chico alegando la distancia social, pero está claro que por racismo. Ya la madre del chico me había visto mal cunado abordé, pero no lo noté conmigo; sin embargo, cuando lo vi en la otra persona me di cuenta y me cuestione muchas cosas. Ahora, como artista el racismo es institucional para los extranjeros de aquí, lo digo abiertamente porque es así. Nadie te va a decir: no te damos trabajo porque eres mexicano, pero ya están hechas las leyes y las instituciones para que el extranjero tenga su campo de acción en las ayudas, en la producción que está destinada como riqueza cultural extranjera que es mínima comparada con el presupuesto estatal institucional que es el 90% del dinero público, esto lo he aprendido con los años, es triste pero es así.

—¿Qué es lo que más extrañas de tu tierra, Valladolid, además de tu familia?

—Creo que la nostalgia que tengo es de algo que está ocurriendo pero no me consta; es decir, la transformación social de México, que no se ha ido perdiendo la identidad, los avances del feminismo, la cultura contemporánea. Me siento ajeno a todo lo que ocurre ahí pero me siento feliz de que mis sobrinos, sobrinas, la generaciones que están creciendo con 8, 10, 12, años van a disfrutar de una apertura de mente y una libertad de expresión más de la que yo disfruté. Yo, cuando voy a Valladolid tengo la impresión que no ha pasado el tiempo, veo mujeres mayores con su huipil con el cabello blanco que las veía hace 20 años, que son las mismas, que parece que no se mueven nunca y me encanta eso. Pero, luego pasan dos días y ya me quiero ir, necesito el estilo de vida que aquí he desarrollado.

También hay otra parte que no aguanto, y es la gentrificación que también la he vivido en Barcelona y aquí en Madrid, esto es que la persona local de Valladolid se crea que un gringo traiga dinero para aprovecharse de la geolocalización y que invierta en un negocio, es bueno. Claro, tiene su parte buena, hay turistas extranjeros que van con puro y real interés cultural a hacer una inmersión en la vida, pero hay otros que van con el capitalismo en la frente y eso está desplazando familias y gente local. Esto arrastra la diáspora cultural también, porque si vendes tu casa para que se haga un negocio a cambio de un buen dinero y te vas a las afueras a un fraccionamiento, dejas de pertenecer a ese centro histórico, dejas de existir como cultura. Me da miedo eso también. Creo que hay hablar de gentrificación, poner las cosas en claro. Aunque, a veces suelo ser fatalista. Hay personas que por sus inversiones han sacado adelante otros grandes proyectos y a la asociación con otros países, hay ciudades hermanas, no todo es negativo. Pero si echara en falta algo de Valladolid, sería la Valladolid de mi adolescencia donde fui muy feliz.

Verónica García Rodríguez
Nació en Mérida, Yucatán el 3 de enero de 1978. Licenciada en Educación Secundaria con la especialidad en Español por la Escuela Normal Superior de Yucatán y Maestra en Cultura y Literatura Contemporánea de Hispanoamérica por la Universidad Modelo. Diplomada en Competencia Lectora: un Enfoque para la Vida y el Aula (Tecnológico de Monterrey, 2013); Investigación Literaria con enfoque de estudios culturales (Univ. Modelo, 2008); Periodismo, protocolo y Literatura (IECY, 2004-2005) y Literatura y Crítica Literaria (ICY-Santillana, 2002-2003). Actualmente, estudia el Doctorado en Ciencias Filosóficas en la Universidad de la Habana. Narradora, poeta y editora. Ha recibido el Premio Estatal de Cuento Corto El espíritu de las Letras (2015); el Segundo Lugar del Premio Nacional de Cuento Jesús Amaro Gamboa (2005); el Premio Estatal de Poesía Joven Jorge Lara (2005) y la beca del Programa Creadores del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Yucatán (FOECAY- 2004). Becaria en dos ocasiones del Programa de Fomento y Coinversiones Culturales del Fondo para la Cultura y las Artes en 2006 y 2016, la primera por su proyecto Palabra Viva (2005-2008) para mujeres internas, jóvenes acusados de delitos violentos y enfermos de VIH y SIDA internos en el Cereso de Mérida. La segunda, fue por el proyecto Ko’olelo’ob, migrantes del tiempo que tejió un puente de memoria a partir de la palabra entre hijas, madres y abuelas de cuatro comunidades mayas de Yucatán. Es presidenta de Zedík, A. C., miembro del Centro Yucateco de Escritores, A. C. y miembro distinguido del Colegio de Profesores de Educación Básica de Yucatán, A. C. por su labor educativa dirigida generar estrategias de fomento a la lectura con niños, como el proyecto Kanules del Mundo Maya (2012-2018) y públicos vulnerables. Titular la cápsula radiofónica A salto de página, en Grupo Rivas dentro del noticiero Arcadio en la Radio, un breve espacio dedicado al placer de la lectura (2013-2016). Ha participado como ponente y conferencista en diversos encuentros y coloquios nacionales e internacionales de escritores y de educación. Coordinadora fundadora de la Escuela de Creación Literaria del Centro Estatal de Bellas Artes y de su programa de formación (2008-2011), así como del programa Biblioteca Básica de Yucatán de la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado de Yucatán (2009-2013) y de la Unidad Editorial de la misma Secretaría de 2013 a 2018. Creadora y organizadora del Foro Regional Educación y Cultura, con el tema En los espacios que habitamos en octubre de 2014 y La filosofía y la imaginación en las lenguas originarias de América en 2016; asimismo del Coloquio Internacional de Filosofía de la Ciencia y de las Grandes Ideas en octubre de 2015 y que en su emisión del 2017 llevó el subtítulo Cosmogonías de los pueblos vivos de América; y el Seminario Internacional de Periodismo que reúne a colaboradores del periódico Por Esto!, evento que se realiza desde 2015. Directora editorial del suplemento infantil MUNDOS del periódico Por Esto! (2016-2020) donde también publica artículos periódicamente. Entre sus publicaciones se encuentran Cartas a Sofía, epistolario filosófico para niños publicado por entregas en el periódico Por Esto!, el libro digital Ko’olelo’ob, migrantes del tiempo, hijas, madres y abuelas escribiendo la memoria (FONCA, SEGEY/2017), la colección infantil interactiva Kanules del Mundo maya (SEGEY/2012-2018), el libro de cuentos Vestido rojo y sin tacones (H. Ayuntamiento de Mérida/2008) y Memorias de mujeres en prisión y otros relatos (ICY, Zedík/2006), entre otros.