Se me escapa de las manos el discurso, se derrama, se evapora. He de obviar la coherencia, mirarla de soslayo, si pretendo tocar el hueso.

Pablo y yo no nos veíamos desde que se decretó el estado de alarma el año pasado. La última vez fue en su piso, reunidos para producir un cortometraje. Nos despedimos esa noche sin saber que seríamos presos de nuestras respectivas viviendas, situadas en los extremos opuestos de Madrid.

En nuestra intimidad nadie nos juzga. Nadie excepto nosotros mismos. En Porn is on tocamos un tema poco abarcado en lo que al porno se refiere: el rechazo inmediato por el producto consumido una vez que se obtiene el orgasmo.