Voladura del Maine inauguró imperio yanqui

La explosión y hundimiento del acorazado Maine frustró la victoria de los cubanos que, desde 1868, habían venido luchando y muriendo por la independencia de su patria, alcanzando un elevado desarrollo de su conciencia de nación soberana que 90 años más tarde se habría de hacer realidad a costa de una cuota adicional de sacrificios impuestos por aquel imperio que entonces apenas nacía.

Las fuerzas militares estadounidenses aprovecharon en los años finales del siglo XIX la coyuntura de que España se hallaba agotada por la combatividad de las armas cubanas insurrectas y la decadencia global de su imperio, para desencadenar lo que hoy se identifica como la primera guerra imperialista en la historia de los Estados Unidos.

No pocos estudiosos consideran que el objetivo geopolítico esencial de esa guerra estadounidense era apoderarse de las Filipinas, ya que Cuba no constituía una urgencia, dado que la isla, por su cercanía geográfica, caería inevitablemente “cual fruta madura” en sus manos, para unirla a otros territorios de la Unión que antes habían sido españoles.

Pero la voladura del acorazado USS Maine en la noche del 15 de febrero de 1898, en el puerto de La Habana, que dejó un saldo de 266 marineros muertos de una dotación total de 354 hombres, hizo propicia la ocasión para acusar a Madrid del hecho y utilizarlo de pretexto para declararle la tan ansiada guerra a España.

Hundimiento del USS Maine el 15 de febrero de 1898

Atendiendo a una solicitud de la representación consular estadounidense en Cuba, el buque de guerra había arribado al puerto habanero el 24 de enero con la justificación de que venía a proteger a los estadounidenses residentes en aquella urbe y salvaguardar sus propiedades ante la grave situación que representaba el avance de las fuerzas independentistas sobre la capital de la isla, con un previsible desenlace del conflicto interno favorable a los cubanos.

Inmediatamente, la gran prensa estadounidense exhibió todos sus músculos y toda su falta de escrúpulos para hacer responsable de la voladura del Maine a las autoridades coloniales españolas.

Toda la fuerza de los consorcios Hearst y Pulitzer, entre otros gigantes de la manipulación informativa, se ocuparon de crear una airada disposición de la población estadounidense para una guerra contra España con eslóganes publicitarios profusamente manejados que llamaban a una represalia por la supuesta agresión española que rápidamente recorrió todo el mundo: Remember the Maine!

Fueron muchas las versiones que circularon acerca de las causas de la explosión, además de la que el gobierno y la prensa de Estados Unidos se ocuparon de promover haciendo recaer la culpa en el gobierno español, a fin de crear una opinión pública y una conciencia para la guerra que poco después le declaró a España.

No faltaron distorsiones tales como las que achacaban el hecho a los patriotas cubanos, pero tampoco escasearon aquellas que, desde el primer momento, advirtieron que el hecho tenía todas las características de una autoagresión de Estados Unidos.

A favor de esta última versión estaba el argumento de que prácticamente toda la oficialidad de piel blanca del acorazado estaba en tierra al momento de la explosión y, por ello, eran pocas las bajas mortales en el nivel más alto de las autoridades del buque.

Hundimiento del USS Maine el 15 de febrero de 1898

Como evidencias excluyentes de la responsabilidad de España y sus representantes en la colonia en los hechos, se ha pretendido demostrar la posibilidad de que se hubiera tratado de una explosión de origen accidental ocurrida en los depósitos de combustible del barco, donde también se guardaban municiones que explotaron con el eventual incendio.

Esta última versión tendía a exonerar a España del crimen sin hacer recaer sobre autoridades de Estados Unidos la culpa, pero no es consecuente con el historial yanqui de grosera manipulación de justificaciones para sus agresiones, que ya se había mostrado a lo largo del siglo XX y lo transcurrido del siglo XXI.

En Hiroshima y Nagasaki, Pearl Harbor, el golfo de Tonkin, en Yugoslavia, Irak, Afganistán, Libia, más recientemente en el caso de las armas químicas en Siria y reiteradamente en países de América Latina, el régimen de los Estados Unidos ha preferido falsear pretextos en vez de negociar una solución pacífica cuando considera viable imponer su poderío militar sin negociaciones.

El resultado de esta guerra hispana-cubana-norteamericana fue, de hecho, lo que convirtió a Estados Unidos en una potencia imperialista cuando Washington hizo realidad su objetivo de enfrentarse al tambaleante ejército español, para derrotarlo y hacerse de los remanentes de su imperio colonial. Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam pasaron a ser los primeros súbditos del naciente imperio estadounidense.

La voladura del Maine no creó las fuerzas emocionales que condujeron al surgimiento del imperialismo en Estados Unidos sino que simplemente desató las fuerzas presentes en esa nación como expresión de su arribo a una nueva etapa histórica de desarrollo del capitalismo que actualmente se acerca a su propio ocaso.

Manuel Yepe Menéndez
Manuel Yepe Menéndez (La Habana 1936), desde 1954 fue combatiente insurreccional en La Habana como integrante de las Brigadas Juveniles de 26 de Julio en la Universidad de La Habana. Trabajó en la reproducción y distribución del alegato de defensa de Fidel Castro "La historia me absolverá". En 1958 dirigió la revista clandestina del M-26-7 ACCIÓN, que se editaba semanalmente en La Habana y se identificaba como Órgano de la Juventud Cubana. Es Licenciado en Derecho, en Dirección de la Economía y en Ciencias Sociales. Se ha desempeñó como Director de Protocolo en el Ministerio de Relaciones Exteriores, Embajador de Cuba en Rumanía. Fue Director General de agencia de noticias Prensa Latina; vicepresidente del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT); director del periódico Guerrillero de Pinar del Río, y Director Nacional (fundador en Cuba) del proyecto TIPS del PNUD. Desde 2000 hasta la actualidad es miembro del Secretariado del Movimiento Cubano por la Paz. Fue comentarista de temas internacionales de los diarios POR ESTO! (2008-junio 2020). Agosto 2020