Dicen que en aguas revueltas, ganancia es de pescadores, y es justo lo que está pasado en Cuba. No se tiene que ser experto para darse cuenta que hay más que lo se puede ver a simple vista. Para aproximarnos a entender es necesario hacer un poco de memoria.
Recordemos que la llegada de la Revolución pone fin al estado de colonia en el que Estados Unidos tenía sometida a la isla. En aquel momento, con apoyo de la URSS, el proyecto revolucionario se hecha en marcha. En un año se erradicó el analfabetismo, posteriormente se creó Casa de las Américas y Cuba comenzó a proyectarse como un espacio de desarrollo cultural y educativo que, particularmente, ha rendido frutos en la medicina, cuyo compromiso ha sido el apoyo humanitario en América latina ¿Cuántos mexicanos no gozaron de las becas completas para su formación en esta disciplina y otras?
Decía mi querida tutora, la Dra. Rita Buch, que en aquel tiempo, cuando ella apenas era una adolescente, la cartilla de racionamiento funcionaba pues daba para todos, “nos fastidiábamos de comer merluza, no sabíamos que habrían años en que esto sería un lujo”.
Con la caída del bloque soviético, sobrevino el famoso “período especial”, en el que se sintió fuertemente los efectos del boqueo comercial impuesto por Estados Unidos. No había dinero, tampoco comida ni medicinas. Sin embargo, esto no detuvo al pueblo cubano, desarrollaron sus propios medicamentos y productos. Pero, es bien sabido, que ningún país sobrevive únicamente con sus propios recursos.
Pocos saben que las familias cubanas pagan precios de la electricidad de manera escalonada y luego de la aplicación de la Tarea Ordenamiento a principios de este año, y la justa revisión de las tarifas, estas se acomodaron para que nadie se sintiera en desventaja a la hora de pagar el consumo de corriente. Igualmente sucede con los servicios de gas y agua, que aunque aumentaron en el mismo periodo, pueden cubrirse los gastos debido al aumento salarial y la fijación del salario mínimo en más de 1500 pesos cubanos.
Ningún régimen o sistema político es perfecto ni está exento de corrupción, y el de Cuba está muy lejos de serlo. Sin embargo, su principal problema es la limitación y acceso a los productos de los que hoy cuenta la humanidad, y esto es debido a que los países dependientes y aliados de Estados Unidos no comercian con Cuba a pesar de que su geografía esté en la ruta de comercio internacional.
He sido testigo de los supermercados que existen en La Habana, que no son muchos, pero existen, cuyo abastecimiento de productos básicos son provenientes de países europeos y, ahora, chinos. Los productos tecnológicos, que también existen, están a precios muy elevados. El bloqueo comercial es el principal problema de Cuba que ha dado como consecuencia también el comercio clandestino de cubanos de Miami, quienes llevan productos para vender a cinco veces su precio en el mercado.
Por supuesto, la crisis de la COVID -19 agravó la situación con las medidas que el gobierno cubano puso en marcha y que ha mantenido a la Isla en uno de los países con menos casos de contagio.
El pasado domingo vimos a un grupo de personas salir a las calles, y es comprensible, dada la situación que se vive por la falta de alimentos y medicinas; a su vez, salieron los llamados “revolucionarios” (término que sigue asustando a muchos), quienes también están padeciendo la misma situación, pero que enarbolan su dignidad negándose a una intervención extrajera, porque saben, no sólo que ellos y sus abuelos han resistido al ataque americano que se perpetúa desde décadas atrás, sino que saben que es ir en contra de lo más valioso para el pueblo cubano, como para cualquier pueblo: su identidad.
Ante los diversos y contradictorios comentarios en las redes sociales, así como después de ver los videos que se han difundido, me hago algunas preguntas en comparación con México, que —se supone— es un país libre y democrático.
Se habla de represión en Cuba; sin embargo, en los videos expuestos no se ve a los policías armados. ¿Acaso, cuando interviene la policía en México, armada hasta las botas, en manifestaciones civiles (que son de a diario), no los aplauden? ¿Cuántos activistas llevamos muertos o desaparecidos? ¿Quién se queja? ¿Qué podemos decir del presidente Díaz-Canel que acudió de inmediato a San Antonio de los Baños, punto de origen las manifestaciones? ¿Qué podemos decir los presidentes y gobernadores que en México no reciben a los manifestantes, en vez de esto mandan comisiones, cuando mejor les va, sino es que a los granaderos?
¿Por qué no se pide ayuda humanitaria para tantos y tantos niños y personas que viven en México en extrema pobreza y que no tienen acceso a la educación ni derecho a enfermarse? ¿Por qué mexicanos piden libertad para el pueblo cubano cuando en nuestro país ser periodista o agente político con intenciones de mejorar las cosas es una sentencia de muerte; cuando las mujeres tenemos miedo de caminar en las calles; cuando hoy la violencia es tanta, que ya no nos damos cuenta de que existe; cuando muchos de los pocos que tienen empleo viven con un salario mínimo que no les da ni para comer tres veces al día?
Con esto, no digo que Cuba o el régimen de la Revolución sea mejor o peor, simplemente que el problema que enfrenta nuestro país hermano, no puede verse de forma superficial. Tampoco se puede hacer un hacer un análisis justo y objetivo con un bloqueo comercial de por medio impuesto desde hace 60 años.
Lo que Cuba necesita en estos momentos no es ayuda humanitaria, que representa una intervención internacional, sino que levantemos la voz para que Estados Unidos levante el bloqueo comercial y, entonces, que el pueblo cubano decida su futuro con soberanía y libertad.







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