De cómo la letra con género contribuirá a que los comunicadores hagan ciencia con conciencia: el caso cubano

Las cubanas se emanciparon tanto en los últimos 62 años que innovaron las relaciones de género y enriquecieron la identidad cultural nacional en lo que significa ser mujer, ser hombre y ser una persona de la amplia gama de orientaciones sexuales  e identidades genéricas. Las mujeres son hoy figuras claves del proyecto anticapitalista y socialista de la Revolución. Los medios de comunicación cubanos participaron de estos cambios, a veces frenándolos y otras, impulsándolos, pero a medida que aprendieron a ser menos machistas contribuyen a revolucionar aún más a las mujeres y al país.

En Cuba existen las condiciones para que los profesionales de la comunicación social, en especial los periodistas de la prensa plana, la TV,  la radio, el cine y las redes sociales, produzcan sus mensajes imbuidos de un enfoque de género, específicamente lo que la profesora cubana Isabel Moya llamó “la letra con género”. Hacerlo no significa reducir esta aproximación a relatar cuántas son las mujeres y los hombres que dan vida a sus informaciones, error que comete aún la mayoría de los profesionales de la comunicación en Cuba. Los comunicadores tienen que desprenderse de las concepciones patriarcales que practican consciente e inconscientemente, de manera que adviertan con su pensamiento crítico a la población cubana de cuáles son los obstáculos que frenan las relaciones de género y cómo entre todos podemos desterrarlos. 

Para practicar una estrategia de comunicación con enfoque de género según Isabelita Moya, los comunicadores deben seguir tres reglas.

La primera consiste en que estudien las situaciones sociales concretas en que se manifiestan las discriminaciones hacia las mujeres, los hombres y las personas LGTBI +, así como los avances ocurridos en esos contextos. Sólo así podrán describir con lujo de detalles estos conflictos, diagnosticar sus causas y ofrecer soluciones posibles. Cuando redacten sus trabajos tienen que conocer si estos conflictos se parecen a los que viven sus audiencias  para que edifiquen ambientes de empatía con ellos, para que se parezcan a la gente de carne y hueso.

Los comunicadores tienen que desprenderse de las concepciones patriarcales que practican consciente e inconscientemente, de manera que adviertan con su pensamiento crítico a la población cubana de cuáles son los obstáculos que frenan las relaciones de género y cómo entre todos podemos desterrarlos.

Marta Nuñez Sarmiento

Ejemplificaré esta primera regla de una manera ficticia que se parece desgraciadamente a lo que realmente sucede hoy. Se acerca un 8 de Marzo y la dirección de un diario asigna a un periodista que escriba sobre las mujeres en los cargos de dirección en el empleo. El artículo que publican en la primera plana lo encabeza una foto de una mujer dirigente en una refinería de petróleo que lleva un casco en su cabeza  y está rodeada de hombres que se le subordinan: todos ríen. ¿Qué dice el artículo? Resalta la belleza de ella, sus títulos universitarios, la simpatía de sus compañeros hombres y la referencia siempre presente a “la familia que me ayuda”. ¿Dónde quedan las referencias a las dificultades que confrontó para graduarse en la universidad después de pasar cinco años viviendo en el sexto piso de un edificio de becarios sin elevador, alejada de las comodidades de su hogar y dedicando horas para trasladarse al recinto donde estudiaba? Y sin embargo terminó sus estudios con un Diploma de Oro. ¿Por qué no le preguntaron sobre cuándo decidió parir y qué relación tuvo esta decisión con la carencia de un hogar para ella y su pareja? ¿Esa familia que le ayuda incluye a su marido o él se separó de ella o, simplemente, no participa en las tareas del hogar? ¿Por qué no le preguntaron cómo llegó a ocupar ese cargo de dirección? Tampoco el artículo describe en qué se diferencian las maneras de dirigir de ella de la de los otros hombres dirigentes en la refinería.

Pero, las buenas noticias nos dicen que cada vez hay más comunicadores que presentan las realidades del empoderamiento de las mujeres en sus vínculos con el fardo de la segunda jornada o las tareas del hogar que los hombres de sus familias no comparten. O cuando explican hasta qué medida las propias mujeres somos en parte culpables de eso porque, cuando tenemos un hijo varón, no le entrenamos en hacerlas ya que nos urge  entrenarlo para que sea un macho en nuestra sociedad altamente patriarcal y homofóbica.  Los resultados de estos entrenamientos para ser súper machos los sufrimos después cuando los hombres no participan en la segunda jornada. Reconozco que desde hace años los comunicadores de la prensa plana, la TV, la radio, quienes crean las telenovelas y los filmes, no sólo son severos críticos de estas discriminaciones sino que proponen vías factibles para superarlos en sus obras.

Donde residen los mayores desastres en materia de discriminaciones de género  son en la publicidad y en los videos clips musicales que nos disparan sus mensajes sexistas, racistas y consumistas.

La segunda regla de la “letra con género” plantea que los mensajes deben contener  las diferentes perspectivas que existen para llevar a la práctica los cambios necesarios para eliminar las discriminaciones que los comunicadores detectaron, siempre con la colaboración de los científicos sociales. Mencionaré dos casos en que instituciones cubanas de la comunicación social promueven acciones educativas por la vía de emplear enfoques de género en las obras que difunden.

El Instituto internacional de periodismo “José Martí” de la Unión de periodistas de Cuba (UPEC) imparte desde hace años los programas sobre “Género y comunicación social” que dirigió hasta su fallecimiento Isabelita Moya y que siguen desarrollándose. Los comunicadores de todas las provincias asisten a ellos durante dos semanas y los profesores que impartimos las clases nos nutrimos de los conflictos que ellos enfrentan y solucionan para producir sus trabajos con “letra con género”.

Isabel Moya, (+), fundadora de los programas de «Género y comunicación social»
del Instituto José Martí, de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEP)

El otro ejemplo lo refiero a la revista Temas, dedicada a la cultura, la ideología y la sociedad.  En febrero de 2020, por sus 25 años de fundada, editó el CD “Los estudios de género en Cuba”, que recopiló los artículos que aparecieron en dos números monográficos y en otras entregas de la revista.

La tercera regla de la “letra con género” sugiere que se evalúe sistemáticamente el impacto de estas políticas para ir constatando la validez de la estrategia diseñada y las nuevas necesidades de los públicos que constituyen las metas de los mensajes. Esta regla sugiere relacionar los mitos patriarcales sobre los tópicos escogidos e identificarlos en refranes populares, chistes, letras de canciones o trabajos periodísticos.  

Ejemplificaré cómo estimo que se puso en práctica esta regla en los medios para que se comprendieran en qué consisten los conflictos de género que se generaron en la población cubana cuando discutieron el proyecto de la nueva Constitución de la República que se llevó a cabo a fines de 2018, que precedió a la reelaboración de más de la mitad del texto de la Constitución definitiva que  aprobamos en 2019. Se trata del artículo 68 del anteproyecto que legalizaba el matrimonio entre personas del mismo sexo. Cuando la comisión encargada de resumir los resultados de esas riquísimas discusiones concluyó sus análisis, resultó que la cuarta parte de las opiniones vertidas en esos debates estaban en contra de ese artículo. Esto mostró cuán homofóbicos son los cubanos y las cubanas por la enorme influencia que ejerce aún la ideología patriarcal.

Por tanto, fue preciso eliminar este artículo e incorporar sus contenidos a favor de respetar las uniones maritales de este tipo, si no de manera legal,  sí en varios artículos que prohíben las discriminaciones de todo tipo, incluidas las referidas a las identidades de género y a las orientaciones sexuales. Asimismo se admite que las familias cubanas son diversas, lo que incluye aquellas que están encabezadas por personas del mismo sexo y que las uniones maritales legales y las consensuales tienen los mismos derechos. Todos los medios de manera muy inteligente dedicaron buena parte de las explicaciones sobre la redacción definitiva de la Constitución a explicar qué significaban estos artículos que respetaban a las personas LGTBI+ en Cuba, pronosticando que se trabajaría en un nuevo Código de la familia que sustituya al de 1975, adelantado para su tiempo pero ya obsoleto.

Hoy todos discutimos el anteproyecto del Código de las familias que defiende los derechos de cada cubano a escoger el tipo de familia que decida formar en su proyecto de vida. Entre muchas otras modificaciones al Código anterior, legaliza el matrimonio de personas del mismo sexo.

Esta tercera regla sugiere también que cuando los comunicadores escriban sobre los tópicos que escogieron para publicar, los vinculen con los mitos patriarcales que priman en las cabezas masculinas, esos que las mujeres hemos borrado de nuestras maneras de ser. Deberían identificarlos con los refranes populares, los chistes o las letras de las canciones para demostrar cuán machistas somos en Cuba a pesar de todos los avances que hemos experimentado las féminas y que las mujeres hemos superado con creces a los hombres en materia de ideología de género. Entre estos mitos que deben desmantelar los comunicadores menciono los siguientes para concluir este trabajo.

“Las mujeres no saben dirigir”. “Ni a las mujeres ni a los hombres les gusta que las mujeres los dirijan.” “Los hombres son los que aportan más a los presupuestos de los hogares.” “Los hombres saben más que las mujeres” y, por último “Los hombres son los que toman las decisiones en sus hogares”.

Ni Kafka los supera.

Marta Nuñez
Marta Núñez Sarmiento (Cuba, 1946) Es socióloga y profesora titular y consultante de la Universidad de La Habana, de donde se retiró recientemente. Investiga cómo influye el empleo femenino en las relaciones de género en Cuba, así como las relaciones Cuba-EEUU. Es Máster en Sociología (Facultad de Ciencias sociales –FLACSO-, Santiago de Chile, 1971) y Doctora en Ciencias Económicas (Academia de Ciencias de la URSS, Moscú, 1983). Fue profesora invitada en universidades de República Dominicana, Suiza, Suecia, Estados Unidos, Canadá, España y Argentina. Imparte la asignatura “Género, raza y desigualdades” a estudiantes norteamericanos matriculados en el Programa Cuba del Consorcio de estudios avanzados en el exterior (C.A.S.A.) en La Habana. Imparte conferencias sobre “Relaciones de género en Cuba” a estudiantes universitarios norteamericanos durante sus estancias en Cuba. Ha sido consultora de género para agencias de Naciones Unidas (1988-2015), para la Agencia Canadiense de Desarrollo Internacional (CIDA) (2007-2009), para la Asociación de Estados del Caribe (1999) y para ONGs. Es fundadora de la Cátedra de la Mujer de la Universidad de La Habana (1991) y del Casablanca Dream Group integrado por académicas feministas de países del Sur (2007). Fue experta del Consejo de Ayuda Económica (CAME) (Moscú 1978-1983) y consejera en la Embajada de Cuba en la Federación Rusa (1993-1997). Fue profesora invitada del David Rockefeller Center for Latin American Studies de Harvard (2010). Ha publicado en libros y revistas científicas de EEUU, Cuba, Canadá y otros países. Escribió la columna “Metodología de los por qué” en Unicornio de POR ESTO! (2018-junio 2020) Publicó el libro Yo sola me represento (2011). Ostenta la Orden por el Conjunto de su Obra Científica otorgada por el Rector de la Universidad de La Habana. Es miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Agosto de 2020