Derrota inexorable

Mientras unos se preparan para deslumbrar, para dividir, para intrigar, para llevarse el tajo con el pico del águila  ladrona, otros se disponen a merecer el comercio apetecido, con la honradez del trato y el respeto a la libertad ajena.

José Martí

Lo que en un tiempo pasado parecía una locura causada por gente temeraria, a posteriori demostró que sí era posible: derrotar la maldad y la injusticia; como por ejemplo, la Gran Revolución de Octubre que aplastó el fascismo; y otros muchos ejemplos. Entonces, es evidente que cuando un pueblo o un haz de ellos se lo proponen, necesariamente triunfarán los sentimientos más nobles a que aspiran los pueblos. Veamos el caso del genocidio del bloqueo que comete Estados Unidos contra Cuba. Lleva más de 60 años y nuestro pueblo se mantiene de pie, a pesar del persistente ataque a nuestras más elementales condiciones de vida que han causado daños casi indescriptibles y de manera genocida. Pero sin duda caerá estrepitosamente.

Se trata, como bien se ha calificado, de un crimen de guerra, acto cobarde y brutal, destinado a quebrar, como dice nuestro amigo Atilio Borón, “la autodeterminación nacional e instaurar un indigno protectorado que haga posible el saqueo de riquezas nacionales y la completa subordinación del país a los designios de Washington, y además se considera un crimen de lesa humanidad, pues produce un genocidio lento y silencioso, sin los estruendos de Gaza”.

No es aplicable ninguna otra calificación, mucho más cuando conocemos perfectamente el macabro objetivo imperial: privar al país de alimentos, medicinas, servicios sociales y todo lo que pueda significar bienestar de la población cubana. ¿Para qué? Pues, convertirnos en siervos; producir descontento y, consecuentemente, crear lo que en Venezuela llaman guarimbas. Así las cosas, creen que pueden lograr el cambio de gobierno para otro dócil que les permita seguir explotando nuestros recursos y convertirnos en otra estrellita o anhelantes de la limosna imperial. O sea, ¡para dar vivas a la Coca Cola, el Hot dog, el Chesterfield, Rambo y todos los demás símbolos imperiales.

Pero, independientemente de lo expresado hasta aquí, debemos tener presente que Cuba ha llegado a convertirse en una prueba de resistencia revolucionaria, y por tanto, de hecho se convierte en un ejemplo para toda nuestra América y más allá. Y eso, a los  efectos imperiales, les resulta imperdonable. Ninguna oveja puede apartarse del rebaño, algo así. En todo esto hay una afirmación que en su momento pronunció, con lógica irrebatible, nuestro ministro de exteriores Bruno Rodríguez: si el imperio asegura que somos ineficaces y culpables del sufrimiento del pueblo, entonces… ¿por qué no levantan el bloqueo?

Naturalmente, no lo levantan, porque si lo hacen, el mundo vería con asombro como en pocos años nuestra Cuba reverdecerá sin el odioso bloqueo, y se demostraría que el verdadero culpable se llama imperialismo yanqui. Veremos qué sucede a partir de noviembre 2024.y recordar lo que afirmó la señora Kamala Harris en el 2020: Debemos poner fin al fallido embargo comercial y adoptar un enfoque más inteligente… sacar a Cuba de la lista espuria de países terroristas, disminuir y subsecuentemente eliminar el fallido embargo comercial. Bueno, lo veremos, aunque no lo creo. De todas formas, me parece un deber alertar lo que intentan los cancerberos imperiales, enemigos jurados de nuestra revolución.

Se trata de los que, usando de escudo  intelectual, dígase especialistas de diverso tipo y hasta brujos de pacotilla, ya predicen el derrumbe del socialismo en Cuba, predicciones y opiniones diversas que apuntan, en todos los casos, a que la isla se prostituya y se entregue mansamente al gran señor imperio. No son honestos intelectuales, quizás, eso sí, alimañas perversas con ropaje de doctorados pero anémicos irreversibles de honor. Para estos insectos será la derrota, y para nuestra Cuba rebelde la gloria.  Tras el bloqueo llegará el día en que nos podamos sentar a discutir, pero siempre sin condiciones humillantes,  manteniendo  respeto mutuo, y en alto nuestro socialismo. Así será.

Es originario de la La Habana, Cuba, con 48 años de experiencia en los medios de comunicación, fundamentalmente en la radio. Periodista, escritor, analista de programación, asesor de primer nivel, director de programas, entre otros. Es colaborador habitual del Portal de la Radio Cubana, y antes del periódico Tribuna de La Habana. Ha recibido diversas distinciones, entre ellas, la Medalla “Félix Elmuza” de la UPEC (Unión de Periodistas de Cuba); Medalla “Raúl Gómez García” del Ministerio de Cultura de Cuba; Premio Ramal de Periodismo Radial por la Obra de la Vida en la Radio “Juan Emilio Friguls”; Reconocimiento al Mérito Periodístico por sus aportes al Periodismo radial y la Excelencia del Trabajo Realizado; Sellos conmemorativos de 60 Aniversario de la UPEC y 85 Aniversario de la Radio Cubana. Por otra parte, a solicitud del ICRT (Instituto Cubano de Radio y Televisión), ejerció funciones de Jurado Nacional del Festival Nacional de la Radio, a cargo de las actividades de propaganda y programas informativos, durante ocho años consecutivos. De manera autodidacta y con el apoyo de prestigiosas figuras logrado un considerable conocimiento de la Comunicación Social. Igualmente, diseñó metodologías que han sido implantadas en el Sistema Nacional de la Radio cubana. Por otra parte, es autor de tres libros: “Los programas informativos en la Radio”; “La Radio, Arte, Técnica y Magia” y “Una Mirada a las Tinieblas”; este último aprobado y en proceso para su publicación. Además, ha impartido cursos y talleres a periodistas del Sistema Nacional de la Radio en Cuba.