Dramaturgia Express La espera de la Insurrección de Alexander Thierry

Segundo Lugar en el 8vo. Concurso de Dramaturgia Express

Personajes

Estela: Prisionera. Su rebeldía es profunda, la lleva por debajo de los músculos, es rebeldía, pero sabe que la rebeldía es también una espera.

Malena: Prisionera. Con una rebeldía explosiva, que se lleva encima de la piel, que salta y responde a la primera chispa.

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Malena: ¿Estás bien?

Estela: nrrrr

Malena: Sí te dio una buena putiza…

Estela: No importa.

Malena:  ¿Cómo no va a importar? No mames, ve cómo te dejó la boca.

Estela: Yo me equivoqué.

Malena:  Tú no hiciste nada.

Estela: Yo me equivoqué.

Malena:  Hasta cuando/

Estela: El tiempo que sea necesario.

Malena:  No estabas haciendo nada.

Estela: Sí, para ellas sí.

Malena: Son unas cerdas.

Estela: Sólo repiten lo que vieron.

Malena:  Son unas cerdas machistas.

Estela: Sólo repiten lo que vivieron. Yo me niego a juzgar, es lo que nos hacen todos los días, no son sólo los madrazos, no es que seamos un chingo en la celda o que si quieren te tiran la comida al piso y te ponen a lamerla —ándale, puta, comételo— y sabes que si no te tiras al piso van a venir los chingadazos, porque ahí los humillaste, porque en ese momento recuperaste lo que te quieren quitar. Nadie te lo puede quitar si tú no te dejas. Ni siquiera si te tiras al piso, ¿quieres que coma como un animal? Un animal no es un insulto. Ni padres. Eso depende de mí. A ver, ¿por qué estás aquí?

Malena:  No quiero hablar de eso.

Estela: Dime por qué estás aquí.

Malena:  Ya te dije que no quiero hablar de eso.

Estela: Estás aquí porque no te dieron otra opción.

Malena:  Ya se está haciendo tarde.

Estela: Sí.

Malena: Ven, te ayudo…

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Malena: Estaba pensando.

Estela: Aquí no.

Malena:  ¿Por qué no?

Estela: Aquí no, ¿sabes qué va a pasar si te escuchan? Se van a reír en tu cara, te van a decir —miren, la puta dice que piensa, a ver, sorpréndenos con tus ideas, Einstein— porque los pendejos no conocen otro nombre. Sólo repiten el nombre de un wey, pero ni saben qué hizo, no lo entienden. Al rato, me dices al rato.

Malena:  ¿Ahora sí?

Estela: Bajito…

Malena:  Estoy hasta el padre, ¿sí es así?. Bueno, ya no aguanto más. Tenemos que irnos. Tiene que haber una salida.

Estela: No hay, Malena.

Malena:  Tiene que haberla.

Estela: Esto no es una película, no mames. No vas a poder hacer un agujero por meses con una pinche cuchara. Ni tampoco vas a salir escondiéndote en la ropa sucia. Mira este lugar, es puro pinche cemento. Gris, frío, mojado, culero. No hay más. De eso no se escapa. Esta chingadera ya nos tragó. Lo que tienes que hacer es aprender a estar aquí.

Malena:  No quiero. ¿Y si intento con un guardia?

Estela: No va a servir. Sólo te va a usar. No nos pueden ver. Realmente, digo. No pueden vernos realmente. No pueden ver que hay una persona aquí dentro. Te va coger y te va a usar.

Malena:  ¿Y no hacen eso todos los hombres?

Estela: Sabes a qué me refiero. Hay que seguir con lo que estábamos.

Malena:  Es una tontería.

Estela: Hay que seguir.

Malena:  Estela, es una estupidez. De qué sirve, explícame. En este lugar de mierda de qué sirve eso.

Estela: ¿Cómo te hace sentir?

Malena:  No sé.

Estela: ¿Cómo te hace sentir?

Malena:

Estela: Mira, me robé unas hojas. Y este crayón. ¿En dónde están? Donde tú quieras.

Malena:  No aquí. Están en su casa.

Estela: Y es de día.Y el sol puede entrar por la ventana.

Malena:  Pero no nuestras casas. No quiero que se les vaya el agua a cada rato y que no puedan dormir por estar escuchando como ronca el suegro.

Estela: ¿Vivía contigo?

Malena:  Ellas no. Ellas están en un lugar bonito.

Estela: ¿Viven juntas?

Malena:  No. Cada quién pudo tener su casa, pero se visitan todo el tiempo. Pueden verse cuando quieran. Pueden sólo atravesar la calle, en el momento que quieran.

Estela: ¿Y se llaman?

Malena: No. Tienen nombres de flores. Porque pueden crecer.

Estela: Violeta.

Malena:  Y Lili.

Estela: ¿Y qué están haciendo ahora?

Malena:  No sé, tal vez volvieron de trabajar.

Estela: ¿En serio?

Malena:  No sé, siempre quise.

Estela: Y es quincena.

Malena:  Pueden ir a donde quieran.

Estela: ¿Juntas?

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Malena:  Nunca fui.

Estela: ¿No conoces?

Malena:  No, ¿cómo es?

Estela: Es un lugar hermoso, yo fui algunas veces cuando era chiquita.

Malena:  ¿Es muy grande?

Estela: Es que no es el lugar, es lo que pasa ahí. Es lo que hacen ahí. Es que, no es como el cine, es…

Malena:  Teatro.

Estela: Sí. En el teatro hacen que las cosas sucedan, las crean.

Malena:  Es mágico.

Estela: Exacto. El teatro es mágico. En el teatro puedes volar, desaparecer, viajar hasta un lugar muy lejano, viajar en el tiempo. Y no necesitas nada para hacerlo.

Malena:  ¿Cómo lo haces?

Estela: Lili y Violeta. Ellas empiezan a platicar. Es lo que quería que hiciéramos. Esa es nuestra manera de escapar. Eso no nos lo pueden quitar.

Malena:  Enséñame.

Estela: Hay un lugar acá, está abandonado. No nos dejan usarlo.

Malena:  Vamos.

Estela: Yo pensaba en eso.

Malena:  ¿En qué?

Estela: No, es tonto.

Malena:  Nada es tonto. Es lo que tú quieras, ¿no?

Estela: Me hubiera gustado ser actriz.

Malena:  ¿Sí?

Estela: Pero no por ser famosa y las cosas así. Me hubiera gustado serlo para sentirme viva. En otra vida, ¿no?

Malena:  Tal vez podemos. Yo no sé hacerlo, pero tú me puedes enseñar.

Estela: No sé escribir.

Malena:  Sí sabes, te he visto.

Estela: Digo, no sé escribir como los que escriben teatro.

Malena:  Aprendes también. Aprendemos juntas. Tienes razón, este lugar es un lugar de mierda. Es frío y está mojado y todas las cosas que dijiste. Y probablemente no hay forma de salir y si le doy una mamada al guardia lo único que voy a conseguir es darme asco. Nada más. Pero tal vez con esto sí. Como lo dijiste, la forma en que hablabas, cómo sonaban tus palabras… lo vi. No lo conozco, nunca entré, sólo fui al circo algunas veces y a lo mejor sólo he visto a los elefantes, los leones y los payasos. Pero cuando estabas hablando era diferente, era algo que nunca había visto. Quiero verlo. Quiero ver así. Llévame.

Estela: Está bien. No es nada especial. Es/

Malena:  Es perfecto.

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Malena:  Entonces así empieza nuestra obra.

Elena: Sí. No sé. Si está muy mal lo dejamos.

Malena:  Es perfecto. ¿Y qué tenemos que hacer?

Elena: Hay que decirlo. Repetirlo algunas veces para que nos lo aprendamos. Tenemos que aprenderlo para que después… pase.

Malena:  A ver, hagámoslo. Pero, ¿yo puedo ser Violeta?

Elena: Sí, supongo que sí.

Malena:  Quiero entenderla, quiero sentir lo que le pasa. Y tú puedes entender a Lili.

Elena: Sí, yo también quiero entenderla.

Malena:  ¿Empezamos?, ¿me paro o qué hago?

Elena:No sé, sí, si tu quieres.

Malena:  Vamos a pararnos. A ver, ¿cómo empieza?

Violeta: La pasé tan bien hoy.

Lili: ¿Por qué?

Violeta: Tuve un chingo de cosas en el trabajo. Muchos problemas.

Lili: ¿Y los problemas son algo bueno?

Violeta: Sí, Lili. Claro que sí. Muchos problemas significan que soy alguien importante, Lili, que lo que hago importa.

Lili: Eso es bueno.

Violeta: Sí, Lili. Es muy bueno. ¿Y tú día cómo estuvo?

Lili: Tranquilo, mi día fue muy tranquilo, increíblemente tranquilo. No tuve ni un solo problema. Ninguno.

Violeta: Supongo que eso es bueno también, ¿no?

Lili:  Es muy bueno. No tener problemas significa que por fin tengo muchísima paz.

Malena:  ¿Podemos leerlo otra vez?

Estela: Sí, vamos a leerlo muchas veces. Pero después supongo que también vamos a tener más. Que van a irles pasando cosas. Para que se ponga emocionante.

Malena:  También es bonito si no les pasa nada. A nosotros nos pasaron un chingo de cosas.

Estela: ¿Quieres hablar?

Malena:  Leamos de nuevo. Esta vez quiero ser Lili, aún no sé quién quiero ser.

Estela: Está bien, empecemos.

Violeta: La pasé tan bien hoy.

Lili:  ¿Por qué?

Violeta: Tuve un chingo de cosas en el trabajo. Muchos problemas.

Lili: ¿Y los problemas son algo bueno?

Violeta: Sí, Lili. Claro que sí. Muchos problemas significan que soy alguien importante, Lili, que lo que hago importa.

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Elena: ¿Por qué nunca quieres hablar de eso?

Malena:  Tal vez sí puedes ser actriz, ¿cuánto te falta aquí? No es mucho, dos años. Tal vez podamos ser actrices las dos.

Elena: Malena…

Malena:  Ya sé, me falta más, pero no es tanto. Además nunca es tarde. Eso aprendí aquí. Nos han quitado tanto que si me das un poquito, así sea muy muy muy poquito, es un chingo, ¿me entiendes? A lo mejor sólo estoy hablando tonterías, pero yo creo que sí vas a poder.

Elena: Siempre que hablo de eso, lo evitas.

Malena:  Ya me aprendí el principio de la obra.

Elena: ¿Sí?

Malena:  Lo repito. Me ayuda. Cuando estoy bañándome abajo del agua fría. Antes lo odiaba, ese frío que hace que te duela la piel y te aprietes así toda contra ti misma y sólo quieras salir corriendo de ahí. Pero no tienes a dónde ir. Y estás desnuda en frente de todas. Creo que eso es lo que más he odiado de aquí. Que no tienes ningún momento sola. ¿Recuerdas que decías que no podían vernos como personas, que no podían ver que había alguien abajo? Yo creo que es por eso, porque no pasamos ni un pinche segundo solas. Jamás.

Elena: Está de la chingada.

Malena:  Del chingado. Pero, ¿ahora sabes qué hago? Empiezo a repetir la obra. Cuando estoy ahí, bañándome, empiezo a repetir —La pasé tan bien hoy. Por qué. Tuve un chingo de cosas en el trabajo. Muchos problemas. ¿Y los problemas son algo bueno?— y cuando me doy cuenta ya terminé. El otro día que nos pidieron que bailaramos y que empezaron a tocarnos, hice lo mismo. Repetí y repetí y repetí. Y tenías razón. Me pude escapar.

Elena: ¿De verdad crees que?

Malena:  Sí, de verdad creo. Afuera puedes hacerlo. Puedes salir y lograrlo y convertirte en lo que tú quieras. Como ellas. Y yo voy a salir un día y lo vamos a hacer juntas. Y va a ser más fácil para mí, porque tú ya serás una actriz importante y entonces voy a llegar contigo y me vas a dar trabajo.

Elena: Supongo que puedo intentarlo.

Malena: Lo vas a hacer, Elena, ¿no ves? Tú me lo enseñaste. Tú sabes enseñarle a alguien a ser libre. Y afuera no va a ser diferente. Vamos a terminar esta obra y cuando salgas, la presentas. Y aunque yo todavía esté aquí, sé que voy a estar ahí también contigo, ¿entiendes? Sé que sí sabes.

Elena: Sí. Sí sé.

Malena:  Vamos a seguir. Entonces, Lili tiene una buena noticia que contar, ¿no?

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Malena: No te había visto, ¿por qué te desapareciste?, ¿dónde estabas?, pensé que te había pasado algo.

Elena: No. Estoy bien.

Malena:  ¿Dónde estabas?, ¿qué pasó?

Elena: Nada, Malena. Estoy bien. Ya estoy aquí.

Malena:  No, no, no, no, no, no. Estás caminando raro, ¿qué pasó Elena, por qué no me dices?

Elena: Luego.

Malena:  Elena.

Elena: Ahorita no. Luego. Cuando estemos allá.

Malena:  Bueno, ya vas a decirme, ¿qué pasó?, ¿te hicieron algo? Voy a partirles su padre a esos cabrones. En serio.

Elena: Malena.

Malena:  ¿Qué?

Elena: No sé cómo decirte.

Malena:  Puto padre, sólo dime y ya, ¿qué pasa Elena?

Elena: Pasa… ay, no sé. Pasa, pasa, pasan un chingo de cosas, Malena, no sé.

Malena:  Dime, pucha, dime.

Elena: Pues pasa que, pasa. Carajo, Malena, no. No pasa nada y ya. No podemos simplemente hacer como que no pasa nada. Tú lo haces todo el tiempo.

Malena: Dime, mierda.

Elena: Pues pasa que yo lo sé. Yo sé por qué estás aquí. Eso que todo el tiempo te haces wey, que cambias el tema cuando te pregunto. Eso lo sé.

Malena:  ¿Qué dices?

Elena: Lo vi. Vi tu cara. En las noticias, en un periódico, no sé, pero lo vi. Vi quién eres, vi qué hiciste. Lo vi.

Malena:  Elena, cállate.

Elena: No fue tu culpa.

Malena:  Cállate, no sabes.

Elena: No fue tu culpa, Malena. Lo que pasó no fue tu culpa. Fue culpa de ese cabrón. Él lo hizo y todo lo que pasó es su responsabilidad y tienes que verlo.

Malena:  No quiero hablar de eso.

Elena: Tienes que dejar de culparte ya. Yo sé lo que hiciste. Seguro varias aquí saben lo que hiciste, ¿y sabes qué? Estuvo bien. Era lo que tenías que hacer. Ese wey es el responsable, ¿lo ves? Y todo el tiempo nos hacen responsables a nosotras. Que porque nos pusimos una pinche falda, que porque se nos veía el cuerpo de tal forma, que porque estábamos tomando, que porque nos estábamos divirtiendo, que porque no dijimos NO suficientes veces, ni les metimos un putazo entre las piernas. Pues no, Malena. No. Va a ser que no. No es nuestra culpa. Es su culpa. Es su culpa comportarse como criminales. Y ellos deberían ser los que están encerrados aquí. No nosotras, ¿entiendes?

Malena:  …

Malena:  Espérate. Pero eso qué tiene que ver con que te hayas desaparecido varios días, hiciste lo mismo. Pero si no quieres hablar, yo sí lo voy a respetar. Saca la obra, vamos a leerla.

Elena: Malena.

Malena: Ya. Está bien. Saca la obra.

Elena: No la tengo…

Malena:  ¿Cómo no la tienes?

Elena:Me la quitaron.

Malena:  Era eso.

Elena:Me la quitaron. Encontraron el crayón, me tiraron al piso, me patearon con las pinches botas negras culeras que tienen. En la panza, en las costillas, en los dientes. Pero yo había escondido las hojas, las tenía aquí, conmigo, en el cuerpo. Porque luego encontraríamos con qué escribir. Lo importante era tenerlas. Pero se escucharon en una patada. Sonaron. Se escucharon y se dieron cuenta. Cuando me las encontraron me llevé una padriza peor. Horrible. Y me llevaron al hoyo. Y me dejaron ahí unos días. Pero después cuando salí no sabía cómo decirte. No sabía cómo decirte que se lo llevaron, que nos quitaron lo que habíamos hecho. Que nos quitaron la esperanza.

Malena:  Elena…

Elena:Yo sabía cuánto te importaba. Sabía cuánta ilusión te hacía. Me lo habías dicho. Como era como escapar para ti. Era nuestra salida. Era lo que te esperaba afuera y me lo quitaron y no supe cómo decirte. Perdóname. Lo intenté proteger, pero no pude.

Malena:  Ya, mi niña. Ya. No pasa nada.

Elena:Sí pasa, perdón.

Malena:  No pasa nada. Lo tengo aquí, ¿recuerdas?

Elena: ¿Cómo?

Malena: Tú me dijiste que repitiera. Y lo hice, ¿recuerdas? Lo hice al bañarme, lo hice cuando nos tocaban, cuando nos ponían a correr, cuando nos pegaban. Sólo necesitamos conseguir nuevas hojas. Pero yo lo tengo.

Elena: ¿Lo tienes?

Malena:  Yo lo tengo. —La pasé tan bien hoy. Por qué. Tuve un chingo de cosas en el trabajo. Muchos problemas. ¿Y los problemas son algo bueno?—

Elena: Ay, Malena.

Malena: ¿Lo ves? Yo lo tengo. Tú me enseñaste eso. Esto no nos lo pueden quitar. Nos quitaron todo lo de afuera, nos quitan el ser personas, nos quieren despojar de todo. Pero esto siempre es nuestro. Nosotros decidimos qué nos pueden quitar. Si quieren que nos tiremos al piso, eso no es indigno. Sólo es indigno si queremos. La serpiente también se arrastra por el piso y es una chingona. Si estuviera al lado de ellos ya les hubiera clavado los colmillos y a la mierda, estarían tirados en el piso. Lo tenemos. Es nuestro. Lo vamos a volver a escribir. Y la vamos a terminar. Y la vamos a repetir una y otra vez y entonces va a estar grabada aquí, en nuestra cabeza. Va a estar escrita por dentro y nunca nos la van a poder quitar. No nos la van a poder borrar de ahí. Nos tendrían que abrir la cabeza para arrebatárnosla. Va a ser nuestra para siempre.

Elena: Sí, es nuestra.

Malena:  Vamos, yo sé con quién podemos conseguir más hojas.

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Malena: Con esto vas a salir y vas a poder ser actriz. Vas a ver tu nombre ahí escrito. “Escrito en nuestras cabezas”, con Elena Ra/

Elena: Garro.

Malena:  ¿Qué?

Elena: Con Elena Garro, así me voy a poner.

Malena:  ¿Por qué?

Elena: En la chingadera que tenemos de biblioteca. Ahí en los poquitos libros que hay, había uno de una señora elegante que decía “Elena Garro” y yo pensé que tal vez hubiera querido ser como ella. En otra vida.

Malena:  Elena Garro.

Elena: Ya está terminada.

Malena: Y ya nos la sabemos. La hemos repetido una y otra vez. No nos la van a poder quitar. Afuera vas a conseguir a alguien que haga de Lili, pero yo voy a ser Lili. Siempre. Cuando ella hable voy a estar ahí, contigo, en ese momento.

Elena: Y un día vas a salir.

Malena: Voy a salir y voy a poder ser Lili. Y no importa que haya pasado mucho tiempo, así sea un poquito, así sea muy muy muy poquito, será un chingo.

Elena: Será muchísimo.

Malena:  Te quiero tanto.

Elena: Y yo a ti.

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Elena: Malena tuvo razón. Salí y busqué un trabajo. Y tuve un chingo de problemas en ese trabajo, pero se sentían bien. Se sentían muy bien. Porque ya era alguien, porque ya tenía nombre, porque incluso, muchas veces, muchísimas, por fin pude estar sola. Muy sola. Y a veces el frío me recordaba ese lugar húmedo, gris, helado, culero. Pero era un frío diferente. Porque podía pararme y cerrar una ventana.

Encontré un lugar para aprender teatro, en un centro comunitario. Encontré una forma de presentarla, y sí, mi nombre estaba ahí en un teatro pequeño que en el día era una cafetería. No era un teatro enorme y elegante con candelabros. Pero no importaba, porque el teatro nunca fue el lugar. Estaba mi nombre ahí, debajo de “Escrito en nuestras cabezas”, Malena Garro. Al fin cambié mi primer nombre para no olvidarme de ella, porque estaba ahí, en cada momento, en cada línea.

La primera vez fue difícil, la primera vez que hice a Violeta fue muy duro. Ver a Lili ahí, diciéndome lo feliz que era de no tener problemas, de por fin estar en paz. Malena tuvo razón, ella estaba ahí presente cada noche. Se escapaba. Era libre.

Un año después me enteré de que Malena había muerto. En una pendejada. Una pelea que había empezado por un postre. Una pendejada mayúscula, pero ahí lo significa todo. Cuando has estado ahí entiendes que no es una tontería. No tienes más.

No le avisaron a nadie, no tenía familiares que notificaron. Aventaron su cuerpo así, como basura y lo incineraron. No sé qué habrán hecho con las cenizas. Seguro las tiraron por ahí, en el lodo que ellos llamaban el jardín. Pendejos.

No pude hacer a Violeta otra vez. Tiré la obra y seguí con mi trabajo y con mi vida. Pero la obra llegó a alguien, la historia llegó a alguien y en un momento me pidieron volver a hacerla. Ya no la tenía, la había tirado. Pero estaba aquí, escrita en mi cabeza. Y de ahí nunca se iba a ir.

Decidí hacer a Lili. Nadie sabría por qué. Pero cuando estaba ahí parada, sobre el escenario, diciendo

Lili: Es muy bueno. No tener problemas significa que por fin tengo muchísima paz.

Entonces supe que había terminado. La espera había terminado. Lili por fin dejaba de ser una flor para convertirse en un ave y volar. Para poder ser Malena y poder estar en paz. Para nunca más ser culpable.

Yo dejé de ser Malena Garro terminando esa temporada. Dejé mi trabajo y decidí hacer todo para dedicarme a hacer teatro.

No cuento nada de esto, es mío. Está escrito en mi cabeza.

Simplemente, cuando conozco a alguien, me presento y le digo —Estela Ramírez, actriz. Es un placer. No, el placer es mío. Siempre ha sido mío.

Alexander Thierry
(David René Thierry García) es actor, director y escritor. Su encuentro definitivo con la creación artística fue tardío, pero igualmente intenso. Es un late bloomer. Se ha formado en talleres de dramaturgia bajo la guía de Alberto Villarreal, Alejandro Ricaño, Luis Eduardo Yee o Xavier Villanova. Es autor de Desde la tierra de las bestias, presentada en El 77 CCA, en 2019. También guionista y director de Like|Life, selección oficial del festival Miradas Locales, 2020. Durante la pandemia se enfocó en la escritura de algunas obras aún inéditas. Ha entendido que el vínculo con el teatro es muy difícil de romper.